31 de octubre de 2012
A mi equipo, en sus cincuenta años
10 de abril de 2012
Guillén: ¿cuántas veces vas a pedir perdón?
Qué tristeza me da Oswaldo Guillén. No por lo que dijo. Que diga lo que quiera. De Fidel. De Nicaragua. De Perú. Que reniegue de Chávez. Lo ha hecho antes, sin consecuencia alguna. Está en su derecho. Lo triste es cómo y ante quiénes se humilla esta vez. ¿Cuántas veces tiene que pedir perdón? Lo hizo en Cincinnati, luego en Filadelfia. Lo hizo una y otra vez durante la rueda de prensa de hoy en Miami (¿alguien habrá llevado la cuenta?). Lo hizo "con el corazón en la mano", lo hizo "de rodillas". Seguramente volverá a hacerlo mañana. Lo hará en Washington. En Nueva York. ¿Cuántas veces vas a pedir perdón? ¿Dónde quedó aquello de la primera enmienda? ¿Estás al tanto de los muchos que hoy te dan la espalda, no por lo que dijiste, sino por pensar distinto a ellos? ¿Estás al tanto de que te censuran? ¿Estás al tanto de que, muy gustosos, hacen leña del árbol caído? Los mismos que mañana te mirarán complacidos, porque eres uno de "ellos". Los mismos que te alabarán porque "rectificar es de sabios". Los mismos que te consideran un idiota que sólo debe opinar de beisbol. ¿Sientes que has traicionado a los latinoamericanos? No me incluyas en tu cuenta. Decepcionado, sí, pero porque ante una jauría de intolerantes bajaste la cabeza; porque ante el odio infinito de quienes toda su vida han hecho política movidos por el deseo de venganza, perdiste el sueño. Que nadie lo dude: the land of the free también tiene sus "procesos", sus "autocríticas", sus "confesiones", al mejor estilo estalinista (es que hay gente que sólo entiende y habla de analogías históricas). Porque los extremos se tocan, todo el mundo lo sabe, y el anti-comunismo nauseabundo que impera en Miami es uno de esos extremos. Allí has ido a parar, Guillén. Muchas veces estuve en desacuerdo con tus opiniones, pero siempre te respeté, porque te consideraba un tipo que decía lo que pensaba. Pero ahora te han exigido que cierres la boca, y vaya que la has cerrado. ¿Alguna vez te mandó a callar el "régimen" venezolano? Pero es aquí donde vivimos en "dictadura", ¿no es cierto? Y me llena de coraje que tal cosa haya sucedido con un venezolano en Estados Unidos, y que ese venezolano lo haya permitido. Me da tristeza tu humillación, Guillén. Me da tristeza.
23 de enero de 2012
Samba pa ti
19 de enero de 2012
La mujer que me acompaña
Agradezco a la diosa fortuna por la mujer que me acompaña, porque entiende y ama mi pasión por el beisbol. Ayer, en el cuarto inning, cuando se derrumbó el picheo de La Guaira, me derrumbé yo también. Me sentí derrotado como nunca en toda la semifinal. Sentí todo el peso del par de derrotas previas, de los veintiséis años sin ganar una final. Sentí el dolor de la eliminación inminente. Me sentí sin fuerzas. Casi deseé el batazo que terminara de abrir el juego de una vez. Pagué las cuatro cervezas que me había tomado. Entonces, le envié un mensaje. Supongo que esperando en respuesta algo que me permitiera lidiar con mi mala conciencia. Pero ella me convenció de quedarme. Me recordó que yo siempre había sido un "buen fanático". Quiso decirme que no podía abandonar a mi equipo. Ella, que le va al Cardenales de Lara, que se aburre horrores en el estadio, que se queda dormida cuando ve los juegos por televisión. Ella, que no tiene idea de quién es Luis Jiménez. Tres innings después, La Guaira remontó el juego: hit del Cafecito, hit del novato del año, hit del más valioso, hit del campeón bate. Por fin. Ojalá fuera capaz de contar lo que se vivió en el estadio después del hit de Grégor Blanco, alma y corazón de ese equipo, para irnos arriba en el marcador. Pero no puedo. Me remito a la fórmula gastada: indescriptible. De lo que me hubiera perdido si no hubiera contado con un punto de apoyo. No hubiera vivido eso que ni siquiera puedo nombrar. ¿Todavía hay quien no entienda que no se trata del beisbol? Se trata de amar con pasión, de compartir las derrotas, de tener el valor de buscar consuelo en un momento de debilidad o tristeza, de dar y recibir apoyo, de compartir los triunfos. De acompañar siempre.
18 de enero de 2012
Hacer lo imposible
21 de diciembre de 2011
"Todavía no hemos logrado nada"
"Todavía no hemos logrado nada... Vamos a la final. Yo quiero que ustedes sepan que vamos a ser campeones" se dirigió a los presentes un Grégor Blanco convertido en líder indiscutible.
El par de videos a continuación captan esos dos momentos: el último out, la celebración; luego, las palabras de algunos de los jugadores más insignes de la divisa: Cachi Salazar, Grégor, Héctor Sánchez, Rafael Álvarez, César Suárez, entre otros.
Ambos se los debemos a Sandra Mikele (salvo brevísimos momentos de relevo).
Estoy seguro de que los fanáticos de La Guaira y, más allá, los amantes del beisbol, sabrán disculpar la baja calidad de las grabaciones. Sandra Mikele hizo lo mejor posible. Es este pedazo de aparato que no es capaz de más (pura pinta).
La bendición mi viejo.
16 de octubre de 2011
Cuatro en fila
El novato Héctor Sánchez es recibido en el jon por el pana recoge bates (0), Óscar Salazar (12) y Scott Van Slyke, luego de botarla por el derecho en el tercer inning. Estadio Universitario de Caracas, sábado 15 de octubre de 2011El pasado miércoles 12 de octubre comenzó la temporada de beisbol profesional, y con ella la mejor época del año. Algunas personas, como mi señora madre, seguirán insistiendo en que no hay nada como diciembre y la Navidad. Tal cosa es cierta, pero única y exclusivamente porque durante las dos últimas semanas del año entramos en la fase más emocionante de la eliminatoria. Casi todos los juegos memorables tienen lugar por aquellos días.
Hoy fui al Universitario por primera vez. Cuarto juego de la temporada y primero en casa, ante Tigres de Aragua. Contra todo pronóstico, La Guaira arribó a Caracas invicto, tras barrer a los campeones Caribes de Anzoátegui.
A muchos nos asaltó la duda, y va la pregunta tipo transmisión televisiva: ¿cuándo fue la última vez que La Guaira ganó sus primeros tres juegos de la campaña? Respuesta que usted jamás le escuchará a los "especialistas" ni a nadie en una transmisión oficial: durante la 2002-2003, cuando la oposición decidió suspender el beisbol, porque le dio su realísima gana y porque supuso que así lograría sacar a Chávez, burlándose de la voluntad del pueblo beisbolero.
Entonces, La Guaira marchaba de segundo en su división, a escaso medio juego de Leones del Caracas, con seis juegos por encima de .500, enrumbado a la clasificación.
Hoy, después de ganar el cuarto en fila, a palo limpio, como fanático de La Guaira y del beisbol, les reitero: ni perdón ni olvido.
¡Queremos samba! ¡Queremos samba! ¡Queremos samba!
12 de diciembre de 2010
Héroe
Estadio Universitario de Caracas, sábado 11 de diciembre de 2010: Rafael Álvarez rumbo a la primera, brazo en alto, ya convertido en el héroe de la jornada. La Guaira 4, Caracas 3.
Rainer Olmedo, el héroe de hace un par de días contra el Zulia, se desliza en jon para anotar la de la victoria.Cómo estás viejo querido. Seguro estás bailando samba, allá y aquí, donde sea que te encuentres, en todas partes. Por aquí gritamos, saltamos, reímos, celebramos, cantamos. En cuanto a Sur, no sé qué celebra más: si las victorias o nuestra alegría. Hasta César celebra: "¿Lo volvieron a hacer, panita?". Coro también, desde Higuerote, en un centro de refugio, donde lleva más de una semana. Sandra Mikele, en Maracay, con la familia, porque sabe que su Papá está contento. Sin embargo, siempre me pregunta: "¿Y de qué lugar estamos?". "Todavía de últimos", le respondo. Y entonces se sume en el silencio de quien no termina de comprender cuál es el alboroto. Meres, también desde un centro de refugio, saca fortaleza de su reserva inagotable y me regala una sonrisa a la distancia. Y Rommel, por supuesto. El incondicional. El que me acompaña siempre, en las buenas y en las malas. Ya llevamos seis victorias consecutivas, catorce en los últimos dieciocho juegos. Y pensar que, como me decía Rommel, hace diecinueve juegos, con apenas seis victorias y con veintiún derrotas a cuestas, el nuestro era un equipo desahuciado, sin ánimos, sin horizonte, casi sin vida. Saltaba al terreno por inercia, desorientado, sin ganas. De repente como que un latigazo les atravesó el cuerpo y volvieron a ser un equipo, el que hace las pequeñas cosas, el que jamás se rinde, el del juego hermoso, combativo, deslumbrante, alegre. El terreno no una circunstancia, sino un campo de batalla. El equipo que nos enseñó a no darnos por vencidos nunca. De estas seis victorias al hilo, las últimas dos dejando en el terreno al contrario. El viernes fue contra el Zulia: llegamos al noveno perdiendo 3 a 2, llenamos las bases con un solo out, y Rainer Olmedo conectó un linietazo que bañó, bastó y sobró al jardinero derecho. Carajo mi viejo, qué vaina tan sabrosa. Ayer sábado le tocó al Caracas, el mismo equipo que nos dejó en el terreno el día de tu partida. Llegamos al noveno otra vez perdiendo 3 a 2, y volvimos a llenar las bases con un solo out. Pero esta vez le tocó a Rafael Álvarez, que salió de emergente para conectar una línea por todo el centro que se trajo las dos. La del gane la anotó Rainer Olmedo, que se deslizó en ese jon como si de eso dependiera su vida. Por eso, mi viejo, estoy seguro de que estás bailando samba. No es para menos: hoy, cuando se cumple un año de tu partida, con ese par de dejadas en el terreno, los Tiburones de La Guaira te montaron tremendo comité de bienvenida. Vas trotando por las bases, después de sacarla de jonrón, con el brazo izquierdo en alto, saludando y arengando a la tribuna derecha del Universitario, cruzas por tercera base, guerrero, invencible, y llegas a jon para fundirte en un mar de abrazos, palmadas y saltos. ¡Los dejamos! ¡Los dejamos! ¡Los dejamos! Saltamos contigo, nos abrazamos contigo. Porque sigues siendo nuestro héroe.
8 de julio de 2010
Arepas y goles
¡Maxi Ramírez conecta un batazo laaaaarrrrrrgo, profuuuuundo, la bola se vaaaaa, se vaaaaa, se vaaaaa, gooooooooool!Todavía no se ha sopesado suficientemente la magnitud del despropósito que implica asimilar goles con arepas, tal y como lo hacen ciertos narradores de Meridiano TV. Sobre todo en un país como el nuestro, en el que, como es sabido, arepa significa un cero colgado en la pizarra, de acuerdo a la jerga beisbolera.
De hecho, si bien se celebran los ceros del equipo contrario, sobre todo cuando el lanzador ha sabido arreglárselas con las bases llenas y ningún out, las arepas, lo que se dice arepas, sólo se celebran cuando se ha propinado un blanqueo. Esto es, si bien cabe la posibilidad de un buen cero, no existe una buena arepa, íngrima, solitaria. Sólo son buenas si son nueve, y si ha debido comérselas la alineación rival.
Decir que un equipo de fútbol le colgó nueve arepas al contrario, no sólo suena ridículo, sino que resulta completamente absurdo. Fuera de lugar, a ver si lo entienden los narradores de marras. Que se sepa, las contiendas futbolísticas jamás se han dirimido en nueve entradas.
El improbable día en que algún narrador de beisbol venezolano cometa el insólito desliz de cantar un soberbio jonrón con el grito de ¡Gooooooooool!, hasta ese día merecerá el respeto de la afición venezolana, y cabe suponer que también el de sus colegas. A lo sumo, pasará a la historia exhibiendo el dudoso mérito de haber confundido peras con manzanas, para decirlo elegantemente, o pelotas de beisbol con balones de fútbol, para que quede meridianamente claro.
Tal vez podrá decirse, en un desesperado intento por remontar la cuesta de las evidencias, que ambos, el balón y la pelota, son redondos como la arepa, lo que haría pertinente la metáfora. Pero no sólo ya se ha aclarado oportunamente que en el beisbol las arepas no guardan relación alguna con la redondez de la pelota: habrá que agregar que, como diría Galilei, se mueven, sí, pero de manera distinta.
Para encontrarle una explicación a este desafortunado abuso de la jerga beisbolera para narrar el fútbol, acaso no quede otra alternativa que apelar a motivos extra-deportivos: tal vez responda a las viejas pretensiones de Empresas Polar, que sigue intentando convencernos, por todos los medios, de que comprar sus productos es la única manera de ser venezolanos. No diga arepa, diga Harina Pan. No diga gol, diga arepa, compre Harina Pan.
Pero en diciembre de 2002, no había Harina Pan en los abastos ni en los supermercados. En diciembre de 2002, tampoco hubo beisbol. Entonces, ser venezolanos era no comer arepas ni disfrutar del beisbol. Nos mantuvieron blanqueados durante ocho entradas, pero al final los dejamos en el terreno.
2 de junio de 2010
El día en que Armando Galarraga no pudo lanzar juego perfecto
Otros dos venezolanos, Miguel Cabrera y Magglio Ordóñez, le habían brindado todo el respaldo ofensivo necesario: Cabrera la había botado por el jardín izquierdo en el segundo inning, y Magglio había ampliado la ventaja en el cierre del octavo, con sencillo entre el central y el derecho, que impulsó a Austin Jackson. En la jugada se engomó también Johnny Damon, por error del jardinero derecho de los Indios, Shin-Soo Choo.
En la alta de la novena, ganando 3 por 0, a Galarraga le tocó enfrentar a Mark Grudzielanek, segunda base de Cleveland, a quien dominó con un solo picheo, una recta a 91 millas que salió disparada a lo profundo del jardín central, donde Austin Jackson realizó una gran atrapada. Vino a batear el receptor, Mike Redmond: slider de 87 millas, strike cantado; slider de 85 millas, primera mala; recta de 92 millas, foul, segundo strike; slider de 86 millas, rolling por segunda, tiro a primera, segundo out.
Galarraga había sacado el out veintiseis con ochenta picheos. Toda una hazaña. Sólo un bateador lo separaba del juego perfecto (juego sin hits, ni carreras, ni boletos, ni rastros de corredores del equipo contrario en las bases por las razones que fueran). Entonces le tocó el turno a Jason Donald, campo corto. ¿Cuántos lanzadores no han visto cómo se desvanece el sueño de un juego sin hits ni carreras en el último turno?
El venezolano le abrió con una slider de 86 millas, strike cantado. Repitió la dosis exacta: slider de 86 millas, primera mala. El tercero picheo también fue una slider de 86 millas: Donald conectó un rolling entre primera y segunda que tomó Miguel Cabrera, pasó a Galarraga y el tercer out estaba cantado. El detalle es que el umpire de primer base, Jim Joyce, no lo vio así. Joyce cantó el quieto, en lo que sin duda alguna será considerada una de las decisiones arbitrales más garrafales en la historia del beisbol. Ni siquiera Donald podía creerlo.
La reacción fue inmediata: la noticia no sólo fue reseñada por la prensa especializada, sino que entró en el Trending global del Twitter, en Facebook comenzaron a multiplicarse las páginas que pedían la cabeza de Joyce y en Youtube decenas de usuarios colgaron el video/testimonio de aquella aberración.
Según reseña ESPN, Jim Joyce al menos ha tenido la gallardía de reconocer que cometió un error que "le costó al muchacho un juego perfecto" (I just cost that kid a perfect game). Pero hay que decirlo: tratándose de una sentencia tan aberrante, el gesto de Joyce era lo menos que cabría esperarse.
En nuestra historia reciente, sólo una decisión supera en magnitud la desgraciada sentencia de Jim Joyce: aquella que tomaron la Polar y sus secuaces en diciembre de 2002, cuando paralizaron la temporada del beisbol profesional venezolano. Frente a ellos, ese mismo Joyce que provocó una oleada de legítima rabia en el pueblo beisbolero venezolano, queda como todo un caballero. A diferencia del desacertado Joyce, aquellos jamás tuvieron el coraje de reconocer su error.
31 de marzo de 2010
Una canción para los malos tiempos
Viejo:
Ya se viene otra temporada de Grandes Ligas y es imposible no sentir aún más tu ausencia. La sentí honda, cuando quise conocer tus pronósticos para esta temporada, cuando quise preguntarte qué te parecía el cuerpo de abridores de los Yankees, con el regreso de Javier Vásquez y con Phil Hughes ganándose el quinto puesto de la rotación. Quise saber tu opinión sobre la llegada de Curtis Granderson, quien ahora ocupará el jardín central. ¿Podrá cargar Hughes con la responsabilidad? El año pasado estuvo fatal como abridor y excelente como relevista. ¿Cómo se las verá Granderson esta temporada frente a los zurdos? ¿Podrá Brett Gardner con el jardín izquierdo? ¿Cuánto tiempo permanecerá Nick Jonhson sin lesionarse? ¿Los años terminarán de pasarle factura a Jorge Posada?
Me haces falta, viejo.
Nunca te conté que cuatro días después de tu muerte volví a Caracas. Me fui directo al Estadio Universitario. La Guaira luchaba por meterse en la clasificación y ese día jugaba contra Bravos de Margarita, rival directo. Intuía que sólo en el estadio podría disipar aunque fuera un poco la tristeza. Cuántas almas no habrán sanado al amparo del hermoso verdor de sus jardines, cuánta nostalgia no habrá burlado su brisa fresca decembrina.
Me acompañó aquel día, 16 de diciembre, un querido amigo. Nos habíamos encontrado hacía pocos minutos y caminábamos hacia la boca de acceso a la sección A6, cuando me contó la buena nueva: pocos días atrás se había enterado de que pronto sería padre. Abrazo efusivo, risas y las respectivas felicitaciones. Pensé en voz alta: "Así es la vida, unos vienen, otros se van". "Así es", creo que me respondió.
Tal vez mi amigo, fanático del Lara, no sepa lo que significó para mí ese gesto fraterno: acompañarnos aquel día de reencuentro con el Universitario. Porque sí, viejo, yo sé muy bien que tú estuviste presente. Conversamos, reímos, bebimos cerveza, sin dejar de seguir las incidencias del juego. Un buen juego, que llegó empatado a tres carreras hasta la baja del noveno inning.
Recuerdo como si acabara de ocurrir, el sonido que hizo el bate de Grégor Blanco cuando conectó la pelota que ahora se dirigía hacia algún punto entre el central y el derecho. Sabía que iba a terminar así. El primer indicio fue ver a Francisco Rodríguez cerrando la parte alta del noveno, el mismo que cuatro días antes había sido dejado en el terreno por los Leones del Caracas, con aquel soberbio batazo de Jackson Melián por el izquierdo. Sí, el día de tu muerte. El batazo de Grégor caminaba con tanta velocidad y con tanta altura que antes de sobrar a los jardineros ya todos sabíamos que pararía en las gradas. Un grupo de fanáticos a nuestro alrededor saltaba de alegría. La celebración terminó por desbordarse en gritos y abrazos cuando la pelota llegó a su destino.
Me tomé unos pocos segundos para capturar en mi memoria aquella imagen, desde lo más alto de la tribuna. No quería perder ningún detalle del público emocionado, celebrando que los habíamos dejado en el terreno. Cuántas veces no celebramos igual, padre e hijo. Luego alcé la mirada hacia el cielo, sonriendo, y tal vez te di las gracias. No sé muy bien por qué lo hice: yo sabía que estabas a mi lado. Te había comprado tu entrada y la guardaba en mi bolsillo. La historia oficial de aquel juego reza que el ganador fue Francisco Rodríguez. Sin embargo, me gusta pensar que gané yo, al reencontrarme contigo.

La busqué, en principio, movido por la curiosidad: nunca me imaginé leyendo a ese veterano analista del beisbol que es Gammons opinando sobre una canción escrita por un tipo cuya banda he seguido durante casi veinte años. Así que di con ella y la escuché la primera vez. Luego varias veces más. Investigué un poco más y leí que Vedder la escribió en 2007, a pedido de la leyenda de los Cachorros, Ernie Banks. La interpretó por primera vez en agosto de 2007. Fue grabada el 21 de agosto de 2008, en vivo. Esa es la versión que hoy comparto contigo. También te dejo la letra y la traducción - libre - que hice de ella. Debe incluir algunos errores, pero creo que su espíritu permanece más o menos intacto.
Poco importa si es o no, realmente, la mejor canción de todos los tiempos, e incluso importa poco que sea un tributo a los Cachorros. Por supuesto, el hecho de que esté dedicada a un equipo que no gana una final del beisbol estadounidense desde 1908, le imprime un tono especial, en el que podemos reconocernos los fanáticos de un equipo del beisbol venezolano que no gana un campeonato desde 1986. Pero ni siquiera eso es tan relevante.
Más que un tributo a un equipo de beisbol, es un tributo a sus fanáticos. A todos los que siguen a los suyos en las buenas y en las malas, en la derrota y en la victoria. No es una canción sobre una divisa, sino sobre el amor que se puede llegar a sentir por una divisa. Trata sobre la unión, la camaradería y la hermandad, y de cómo estos sentimientos se hacen aún más fuertes en las situaciones más adversas. Es un homenaje a nuestros héroes y leyendas, por la fe y la esperanza que nos han enseñado con su ejemplo. En fin, una canción que habla de ti y de nosotros, que se asemeja mucho a la forma en que me enseñaste a vivir el beisbol, que no es simplemente un juego, sino la vida misma.
Por último, quería decirte que espero ser digno de esa enseñanza y saber transmitirla a Sandra Mikele. Espero no faltarle, sobre todo ahora que hace mal tiempo.
(Someday we'll go) All the way - Eddie Vedder.
(Someday we'll go) All the way - Eddie Vedder.
Don't let anyone say that it's just a game,
for I've seen other teams and it's never the same.
When you're born in Chicago, you're blessed and you're healed
the first time you walk into Wrigley Field.
Our heroes wear pinstripes, heroes in blue,
they give us the chance to feel like heroes too.
Whether we'll win, and if we should lose,
we know someday we'll go all the way.
Yeah! Someday we'll go all the way.
We are one with the Cubs, with the Cubs we're in love,
yeah, hold our head high as the underdogs.
We are not fair weather but foul weather fans,
we're like brothers-in-arms in the streets and the stands.
There's magic in the ivy and the old scoreboard,
the same one I stared at as a kid keeping score,
in a world full of greed I could never want more.
Someday we'll go all the way.
Yeah! Someday we'll go all the way.
Someday we'll go all the way.
Yeah! Someday we'll go all the way.
Yeah! Someday we'll go all the way.
And here's to the men and the legends we've known,
teaching us faith and giving us hope.
United we stand and united we'll fall
down to our knees the day we win it all.
Yeah Ernie Banks said: "Oh, let's play two!",
or did he mean 200 years?
In the same ballpark, our diamond, our jewel,
the home of our joy and our tears.
Keeping traditions and wishes made new,
the place where our grandfathers' fathers they grew.
A spiritual feeling if I ever knew,
and if you ain't been I am sorry for you.
And when the day comes, when that last winning run,
and I'm crying and covered in beer,
I'll look to the sky and know I was right
to think someday we'll go all the way,
Yeah! Someday we'll go all the way.
Someday we'll go all the way.
Yeah! Someday we'll go all the way.
Yeah! Someday we'll go all the way.
********
Algún día llegaremos hasta el final - Eddie Vedder.
No dejes que nadie te diga que es sólo un juego,
porque he visto a otros equipos y nunca es lo mismo.
Cuando has nacido en Chicago, has sido bedecido y has sido curado
la primera vez que entras al Wrigley Field.
Nuestros héroes visten de rayas, héroes en azul,
ellos nos dan la oportunidad de sentirnos héroes también.
Si vamos a ganar o si hay que perder,
sabemos que algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
Somos uno solo con los Cachorros, a los Cachorros amamos.
Sí, mantengamos nuestras cabezas en alto, como los no favoritos.
No somos amigos en las buenas, sino fanáticos en los malos tiempos,
somos como compañeros de armas en las calles y en las tribunas.
Hay magia en la hiedra y en la vieja pizarra,
la misma que miraba de niño llevando los detalles del juego,
en un mundo lleno de codicia, no podría nunca querer nada más.
Algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
Algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
Saludamos a los hombres y a las leyendas que hemos conocido,
que nos han enseñado la fe y nos han dado esperanza.
Unidos permaneceremos y unidos caeremos
sobre nuestras rodillas el día que lo ganemos todo.
Sí, Ernie Banks dijo: "¡Oh, vamos a jugar dos!",
¿o quiso decir 200 años?
Es el mismo estadio de beisbol, nuestro diamante, nuestra joya,
el hogar de nuestra alegría y nuestras lágrimas.
Manteniendo las tradiciones y los deseos renovados,
el lugar donde los abuelos de nuestros padres crecieron.
Un sentimiento espiritual como no he conocido ninguno,
si no has estado allí, lo siento por ti.
Y cuando el día llegue con la carrera de la victoria,
y esté llorando y cubierto de cerveza,
miraré al cielo y sabré que tenía la razón
cuando pensaba: algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
Algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
Sí, algún día llegaremos hasta el final.
********
Por supuesto, hay una versión en Youtube. Las imágenes que van desde el 1:23 hasta el 1:38 minutos, corresponden a la celebración que siguió al consumarse el juego sin hit ni carreras del venezolano Carlos Zambrano, el 14 de septiembre de 2008.
30 de enero de 2010
Celebración: ensayo de interpretación
Su carácter de documento radica no tanto en la circunstancia específica - el campeonato del Caracas -, sino en la celebración misma. Salvo que se trate de algún fanático de los Navegantes del Magallanes, y si se cuenta con la disposición de ánimo suficiente, cualquiera es capaz de dejarse arrastrar por semejante manifestación de júbilo colectivo.
En mi caso, fanático de los Tiburones de La Guaira, al cabo de pocos segundos simplemente resté importancia al hecho puntual que había originado semejante estado de agitación, y celebré la celebración. Me reconocí en aquella alegría. En cualquier caso, qué sentido tiene lamentar una derrota que no es la mía.
Sostengo que en el beisbol, mucho más que en cualquier otra disciplina, y sobre todo en su manera de celebrarlo, puede reconocerse el carácter del pueblo venezolano, tanto como el carácter del pueblo español puede reconocerse en las bailaoras de flamenco, como apuntara George Bataille en una hermosa reseña de algún libro de Hemingway.
No es interrumpiendo el libre desarrollo de un partido de beisbol como se logra la atención del pueblo venezolano. Al contrario, es preciso aprender a observar con atención cómo el pueblo venezolano experimenta el beisbol. Cómo lo celebra. ¿Entona cánticos o se expresa como un denso y tumultuoso rumor? ¿Fraterniza con sus pares o castiga a sus adversarios? ¿Son disparos o son fuegos artificiales? Allí, sospecho, están algunas claves.
Pero tanta palabrería sobra. Lo importante es el documento. Obsérvenlo. Luego, cada cual queda en libertad de hacer, o no, su propio ensayo de interpretación.
La libertad según Teodoro Petkoff: beisbol, política y fanatismo
Nunca me he creído el cuento de que la política debe ser execrada del deporte. Al contrario, siento admiración por los pueblos que son capaces de incursionar en la política con la misma pasión con la que acuden a los estadios. Hay política de elites como hay deportes para las elites. Hay pueblos que acuden a los estadios cuando son expulsados del terreno político. Hay políticos que abren de par en par las puertas de los estadios para que las masas no irrumpan en su terreno. La historia registra muchos casos de equipos populares, de raigambre obrera o paria, tanto como equipos de raigambre burguesa.
Por supuesto, todo tiene un límite. Las expresiones de odio racial en ciertas canchas de fútbol europeas, por ejemplo, son sencillamente intolerables, de la misma forma que puede serlo la política fascista. Tanto en el terreno político como en los estadios, los fascistas deben ser combatidos. La política no debe ser execrada del deporte. Son los fascistas los que deben ser execrados de la política.
La política ha vuelto a incursionar en los estadios de beisbol venezolanos desde mediados de enero de este año. No es la primera vez, tampoco será la última. En diciembre de 2002, la política de elites expulsó al pueblo de los estadios. En marzo de 2008, fuimos testigos de expresiones de odio sin precedentes. Esta vez, grupos de antichavistas han desplegado sus pancartas y han entonado sus consignas. La respuesta no se ha hecho esperar.
Tal parece que ahora resulta extremadamente sencillo organizar manifestaciones políticas en los estadios. Manifestaciones que se desarrollan en horario estelar, con audiencia garantizada. Todos somos público cautivo. Algo jamás visto en la historia del beisbol profesional venezolano. Si en la década de los ochenta, durante la cual comencé a asisistir al Estadio Universitario con mi viejo, algún grupo de estudiantes hubiera intentado realizar una protesta similar contra el gobierno, quién sabe cuáles habrían sido las consecuencias. En aquellos años de farsa democrática, tales protestas eran sencillamente inconcebibles. Algo sí es seguro: no habrían tenido el apoyo de las televisoras.
Antes no teníamos esa libertad.
Ahora tampoco. Al menos tal parece ser la opinión del diario Tal Cual.
Completado el out veintisiete, y habiéndose coronado por decimoséptima vez campeones del beisbol profesional venezolano, los jugadores de los Leones del Caracas celebraban ruidosamente en la cueva derecha del estadio José Bernardo Pérez de Valencia. Mientras los periodistas entrevistaban uno a uno a los protagonistas de la hazaña, podían escucharse los cánticos de los peloteros. En algún momento, retumbó un sentido "¡Libertad, Libertad, Libertad, Libertad!".
Tal vez sorprendido, tal vez conmovido, tal vez emocionado, el diario de Teodoro Petkoff, tal vez enardecido, se apresuró a revelarle al mundo la primicia: los jugadores de los Leones del Caracas estaban protagonizando una segunda hazaña, una de naturaleza más bien política, reclamándole al régimen la libertad que nos ha sido negada.
Dave Hudgens, mánager de los Leones del Caracas. Aunque la imagen es difusa, puede apreciarse la inscripción "LIBE" en la gorra de Hudgens, justo encima de su oreja derecha.En un hermoso gesto de camaradería, en medio de la celebración del campeonato, coreando el nombre de la señora madre de Orber, los jugadores del Caracas rendían también honores al compañero de batallas deportivas, que logró sobreponerse a la tristeza que puede producir una pérdida tan irreparable, sólo para acompañar a los suyos.
Nunca me he creído el cuento de que la política debe ser execrada del deporte. Pero los fanáticos, los obcecados, los enceguecidos, los aguijoneados por el odio, esos sí deben ser execrados de la política. Siento admiración por los pueblos que son capaces de incursionar en la política con la misma pasión con la que acuden a los estadios. Pero por aquellos que son capaces de profanar la memoria de los muertos para corear que en Venezuela no hay libertad, por ellos siento vergüenza.
24 de enero de 2010
Mánagers de tribuna
Es una soleada tarde de sábado y el ambiente está agitado porque el pueblo está en la calle. El gentío plena la Plaza O'Leary y de El Silencio sólo queda el nombre. Del norte, de Miraflores, llueve un caudal humano que terminará desbordándonos. Hace pocos minutos la pantalla a nuestras espaldas ha anunciado la proximidad del zambo. El caudal sigue aumentando de volumen y cada vez más gente se arremolina en torno nuestro.
Cuando el reloj marca las 2:32 pm se inicia la grabación. El zambo está a pocos metros de nosotros. Al tercer segundo, entra en escena. Un segundo más tarde, en el extremo inferior izquierdo del video, puede observarse al tipo quitándose la gorra. Es un fanático de los Leones del Caracas. Desde el segundo seis y hasta el dieciocho, la gorra del Caracas es lo que aparece en primer plano. "¡Chávez! ¡Chávez!", llama una y otra vez el fanático, sosteniendo la gorra con la mano izquierda, mientras señala el logo del Caracas con la mano derecha.
Seis días antes, en Valencia, durante un encuentro entre los Navegantes del Magallanes y los Leones del Caracas, un pequeño grupo de estudiantes antichavistas ha exhibido una pancarta en la que puede leerse: "Presidente 'tas ponchao". Expresiones de protesta similares han tenido lugar de nuevo en Valencia, durante los dos primeros juegos de la final de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, que enfrenta a los mismos equipos.
La imagen acompaña el panfleto más reciente del Movimiento 2D, publicado en la versión impresa de El Nacional, el domingo 24 de enero de 2010.En este contexto, el gesto del fanático del Caracas podría interpretarse no sólo como un legítimo y audaz acto de protesta, justo allí, en medio de una nueva manifestación multitudinaria de apoyo al zambo magallanero, sino también como una demanda de reconocimiento de ese país que no milita en las filas del zambo y que rechaza ese "lenguaje de odio" contra el pueblo caraquista. Podría interpretarse, en fin, a la manera de la dirigencia opositora, esa que entusiasmada por el gesto juvenil, y convencida de que haciendo uso de la jerga beisbolera puede por fin comenzar a hablar como el pueblo, lleva una semana largándose discursos en los que abundan los clichés sobre la "unidad" y el "amor" que nos debemos los venezolanos, bien seamos caraquistas o magallaneros.
Chávez saluda y conversa. Cuando marca el segundo quince está prácticamente enfrente de nosotros. Aumenta la algarabía. Tres segundos más tarde, se da la vuelta y saluda a la multitud ubicada en la acera de enfrente. El fanático del Caracas baja la gorra, Chávez sigue su camino hacia la tarima principal, saludando y conversando, mientras se agitan banderas y cabecitas rojas y negras, hasta que sale de escena, hacia el segundo cuarenta y cuatro. Los últimos veinte segundos registran el volumen de un caudal que no disminuye. Un caudal predominantemente rojo, pero que lo mismo arrastra caraquistas, magallaneros y, en fin, fanáticos de todos los equipos. Un caudal rojo múltiple.
Segundos después, fuera de cámara, el caraquista sentencia:
- ¡Nojoda, si así es cuando está ponchao cómo será cuando meta un jonrón!
Me quito la gorra, me seco el sudor de la frente guairista, agarro la mano cardenalera de mi morena y comenzamos a caminar en sentido contrario, hacia la casa, a donde iremos a escuchar el discurso del zambo. "Mánagers de tribuna", le comento. "Creen que se las saben todas, pero no pasan de mánagers de tribuna".
2 de diciembre de 2009
El beisbol, el racismo y la corrección política
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Incluso la corrección política, esa forma de la autocensura - o de la disciplina, si gustan - que nos compele a acatar la línea partidista, tiene un límite. Un límite que lo define esa forma de la dignidad que nos compele a acatar lo que nos dicta la propia conciencia.
Cuando se acusa de racista a Humberto "Beto" Perdomo, narrador venezolano de beisbol, por el hecho de rebautizar a su compañero de transmisiones, el ex pelotero y ahora comentarista Iván Arteaga, como La perla negra, se incurre, sin duda alguna, en un exceso. Uno que pasaría desapercibido o no trascendería lo anecdótico si no fuera porque es el signo de un fenómeno inquietante, y que lleva tiempo intentando instalarse entre nosotros como cosa normal. Me refiero, por supuesto, a esa tendencia a priorizar la corrección política en desmedro del espíritu crítico. Llámelo como le dé la gana: defensa del proceso o crítica revolucionaria. Yo lo llamo corrección política.
Por más que lo intento, no puedo imaginarme a Roberto Fernández Retamar acusando de racistas a los que llamaban a José Méndez, el excepcional pícher cubano, El diamante negro, al que nombrara en su poema Pío Tai:
Y el Diamante Méndez, que no llegó a las Mayores
porque era negro
Tampoco puedo imaginarme en esa al portentoso poeta negro de la negritud que fue Nicolás Guillén, que en Deportes resumió así su amor por el beisbol y la poesía:
Niño, jugué beisbol.
Amé a Rubén Darío, es cierto,
con sus violetas rosas
sobre todas las cosas.
Él fue mi rey, mi sol.
Pero allá en lo más alto de mi sueño
un sitio puro y verde guardé siempre
para Méndez, el pitcher - mi otro dueño.
El mismo que escribió la hermosa Elegía por Martín Dihigo, a quien toda Cuba aún llama El inmortal:
El rostro de ceniza (la muerte de los negros)
y los ojos cerrados persiguiendo
una blanca pelota, ya la última.
Yo no soy quién para pedirle que tenga a Fernández Retamar o a Nicolás Guillén como modelos. Si usted cree que tiene razones para criticar a Humberto "Beto" Perdomo por antichavista - y al mismo Iván Arteaga, acérrimo antichavista - pues critíquelo. Pero cuidado con la fulana crítica: si algo hemos aprendido del antichavismo, es que ciertas críticas dejan mal parados a quienes las formulan, y en muy buena posición a quienes se suponía objeto de la crítica. Si no lo cree, vaya y pregúntele al zurdo que soñaba con emular a Isaías "Látigo" Chávez.
Si todavía no lo cree, coteje el ejemplo contrario: vaya y lea cómo el mismísimo Iván Arteaga denigra de Antonio "El potro" Álvarez, nada más que por ser chavista.
Llámelo usted crítica revolucionaria. Yo lo llamo corrección política.
16 de octubre de 2009
El beisbol no será televisado
Sobre uno de mis grandes amores, que comparto con la inmensa mayoría del pueblo venezolano).
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Sólo una circunstancia tan feliz como el inicio de una nueva temporada de beisbol profesional pudo servir como atenuante de las derrotas que recién sufrieron nuestras selecciones nacionales de fútbol.
Sin ánimos de concitar falsos dilemas, es justo reconocerlo: el venezolano es un pueblo beisbolero que sueña con ir a un Mundial de fútbol. Mientras la dicha llega, nada como el éxtasis que produce el beisbol. Si el fútbol es esa mujer que cortejamos inútilmente, el beisbol es nuestra amante apasionada. Lo más observadores habrán notado que no por casualidad la fanaticada más festiva, ruidosa y combativa del beisbol venezolano hace acompañar sus cantos de furiosos repiques de la misma samba que los más desprevenidos sólo son capaces de asociar al fútbol brasilero. Poetas, intelectuales, bichos de uña: si no han bailado con la samba de La Guaira, no han descubierto el verdadero significado de la palabra goce.
Nada retrata más fielmente el alma del pueblo venezolano que el ambiente que se respira en un estadio de beisbol. Quien desee hurgar en sus profundidades, conocer sus anhelos y temores, que asista a un estadio a casa llena. La complejidad, la sutileza, la estrategia, la belleza que definen al beisbol, sólo se compara con la sabiduría con que el fanático promedio enfrenta cada desafío. El pueblo venezolano no sólo ama el beisbol: a través de él ha aprendido a encarar la vida. El estadio es una escuela donde se aprende a ganar, a perder, a remontar cuando la cuesta es alta, a perseverar, a no darse por vencido hasta el último out. En el terreno se conoce a los líderes verdaderos y en la tribuna se imparten lecciones de fidelidad.
Bien se trate de un jonrón, de un blanqueo, de un toque de bola perfectamente ejecutado, de un squeeze play suicida o del hit para dejar al contrario en el terreno, valen las palabras que Vinicius de Moraes escribiera a propósito del inmortal Garrincha: “En éxtasis, la multitud contrita / en un acto de muerte se alza y grita / en unísono canto de esperanza”. El beisbol es una guerra a muerte, pero sin muertos, o como lo definiera Osvaldo Soriano, sólo que refiriéndose al fútbol: “Tiene la significación de una guerra sin muertos, pero con conflicto. Con drama, reflexión e ironía. Y amalgama a la familia, cosa que no consigue la política”.
Por eso, en 2002, todos supimos que tendríamos Chávez para rato cuando las elites decidieron suspender el beisbol profesional. Por eso no terminamos de entender, y no hay excusa que valga, por qué ninguna televisora transmitió, el pasado 9 de octubre, la inauguración de la presente temporada. Después que no vengan a reclamarle al umpire.
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Si Vinicus de Moraes le compuso un poema, El ángel de las piernas tuertas, el chileno Manuel Picón también le compuso su canción a Garrincha, que interpreta el uruguayo Alfredo Zitarrosa.
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22 de marzo de 2009
CMB 2009: Venezuela eliminada
Corea del Sur celebra: fueron superiores. Por: Getty.Sin desmeritar a la potente selección coreana - que lució indiscutiblemente superior desde el principio del juego - el desempeño de Venezuela fue atípicamente pobre. Apenas un dato, quizá el más elocuente: la selección venezolana cometió ayer la misma cantidad de errores que acumuló durante los siete juegos precedentes: cinco. Y por donde se lo vea, cinco es demasiado: imposible ganar jugando tan mala defensiva.
En el mismo primer inning, Bob Abreu comete el primer error del equipo venezolano. Por: Matt Sayles/APA pesar del sabor amargo de la derrota en este juego clave, es justo decir que ha sido un buen Clásico para el equipo venezolano: seis victorias por dos derrotas. Curiosamente, exactamente el mismo balance de victorias y derrotas de Corea del Sur, que sin embargo disputará la final contra Japón (también con 6 y 2). No es consuelo de tontos: son los números. De hecho, el subcampeón quedará con peor registro que el equipo venezolano.
Pero en fin, con los míos en las buenas y en las malas. Dígalo ahí, Carlos Montes. Eso es lo que significa decir: "mi equipo". Eso es lo que nos distingue de los malos fanáticos: esos que sólo van al estadio cuando el equipo está ganando. Y también de los que van al estadio a ligarla contra los míos. Dígalo ahí, Rommel.
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Como suele suceder con esta intelectualidad a deshora, Tulio Hernández vino a opinar sobre el tema de los abucheos a Magglio Ordóñez cuando ya es casi llover sobre mojado. Y eso es exactamente lo que ha hecho: llover sobre mojado. Ni la mitad de una idea distinta, novedosa. Un poco más del mismo maniqueísmo antichavista que ya se expresó días atrás: está mal abuchear a Magglio, pero la culpa la tienen Chávez y los chavistas.
Lean:
- "... los venezolanos ya no nos reconocemos plenamente como miembros de la misma comunidad nacional... gracias a la polarización y al odio mutuo -y sobre todo al discurso bélico, humillante y despectivo del presidente Chávez y sus clones...".
- "Aunque comprendo su necesidad de drenar la impotencia, se equivocan los venezolanos abucheadores cuando actúan con la misma intolerancia que los camisas rojas de Hugo Chávez".
- "Y, sobre todo, se equivoca el Presidente cuando, diez años después de ejercer el poder, no sólo no ha logrado reunificar a una sociedad que ya venía enferma y rota sino que - como lo haría un enfermero perverso - le ha echado sal y barro a la herida. Ha escupido y orinado sobre ella. La ha rasgado con sus dedos infectados. Para ensancharla. Que no se cierre. No se cure. Para que el organismo enfermo que la padece se haga dependiente de sus cuidados".
Está mal abuchear a Magglio, pero Magglio es un traidor:
- "Se ha equivocado Maglio Ordóñez cuando traiciona la figura de ídolo deportivo de toda la nación... para convertirse en representante público de sólo una parte de sus miembros".
Y, por supuesto, la polarización:
- "Si usted, lector, quiere evaluar con sinceridad hasta dónde ha llegado la crispación, la intolerancia y la polarización política que divide a la sociedad venezolana del presente, le pido que medite muy serenamente sobre el significado profundo de la rechifla que los venezolanos asistentes a los estadios de Miami y Toronto le han propinado, con la fiereza de un batazo en plena espalda, a Maglio Ordóñez".
Lo voy a repetir una vez más: "La palabreja 'polarización' es el expediente al que apela todo aquel que quiere eximir de responsabilidades a los verdaderos responsables: los intolerantes, los violentos. Que en este caso puntual - como en muchos otros - es una parte del antichavismo. Se dice 'polarización' o 'división del país en dos mitades irreconciliables' y súbitamente todos, y primero que nadie Chávez, por supuesto, somos responsables de que miles de imbéciles enceguecidos por el odio la emprendan contra Magglio Ordóñez".
Se trata de la enfermedad infantil del derechismo: nunca, jamás, reconocer la responsabilidad de sus propios actos u omisiones. Siempre, invariablemente, señalar la responsabilidad de los "camisas rojas".
Léase la leyenda de la fotografía que acompaña el artículo de Tulio Hernández: "Magglio Ordóñez bateó un foul a la intolerancia". Lo hubieran ponchao de una vez.
20 de marzo de 2009
CMB 2009: Caricatura: ¿Y si ganamos?
El miércoles pasado conversaba con un par de panas (uno venezolano y el otro cubano), y les decía que el único escenario en el que cabría esperarse que Venezuela toda respaldara a su selección de beisbol en una eventual final, era que nos tocara enfrentar a Cuba.
Negada esa posibilidad, luego de la derrota de Cuba contra Japón (Epa Jorge Castañeda, Nelson Bocaranda: ¿será que en su más reciente artículo, Fidel habrá incluido algún otro mensaje crifrado a Chávez?), la situación es cuesta arriba: corremos el riesgo de nuevos brotes de intolerancia, de nuevas manifestaciones de la enfermedad infantil del derechismo.
Al respecto, viene al pelo la caricatura de Juan que nos enviara hace un par de días Mercedes Chacín. Supongo que los comentarios estarán de más.
Teorías conspirativas: Chávez intentó derrocar a Castro
Jorge Castañeda es un tipo a la vez notable y veleidoso: estudió economía en Princeton y se doctoró en la Universidad de París; inició su militancia política en el Partido Comunista Mexicano, asesoró a Cuauhtémoc Cárdenas (PRD: más o menos progre) en las presidenciales de 1988, luego a Vicente Fox (PAN: más la derecha que el PRI) en la campaña de 2000, fue Canciller durante el gobierno de Fox y combatió férreamente la candidatura de Andrés Manuel López Obrador en 2006.
De Castañeda recuerdo en particular un libro suyo, La utopía desarmada, sobre el que aquí no voy a escribir ni ñe, sólo que estuvo muy de moda en la desencantada escuela de sociología de la Central de mediados de los 90.
Lo cierto es que el hombre acaba de publicar un... (no encuentro la palabra...) clarividente y enigmático artículo en la revista estadounidense Newsweek, intitulado El complot contra los Castro (The plot against the Castros). Allí nos revela las verdaderas razones de las renuncias de Carlos Lage (ex Vicepresidente cubano) y Felipe Pérez Roque (ex Canciller):
- Resulta que durante un mes, más o menos, Lage, Pérez Roque y otros estuvieron aparentemente involucrados en una conspiración, traición, golpe o el término que a usted le dé la gana, para derrocar o desplazar a Raúl Castro. (Como siempre, la traducción es libre, así que aquí les dejo el texto original: "for at least a month or so, Lage, Pérez Roque and others were apparently involved in a conspiracy, betrayal, coup or whatever term one prefers, to overthrow or displace Raúl").
- Aquí viene la parte candente del asunto: en el camino, reclutaron - o fueron reclutados por - a Hugo Chávez, quien trató de calentarles la oreja a varios líderes latinoamericanos, comenzando por Leonel Fernández, el presidente dominicano, que le respondió que él no se metía en esos vaporones. ("In this endeavor, they recruited—or were recruited by—Venezuela's Hugo Chávez, who in turn tried to enlist the support of other Latin American leaders, starting with Leonel Fernández of the Dominican Republic, who refused to get involved").
- Raúl, por supuesto, pilló la movida casi antes de que los complotados decidieran complotar y se fue donde Fidel y lo puso en tres y dos: mi hermano del alma, tú decides: o ellos o yo. ("As usual, Castro... detected the plot almost before the plotters themselves. Raúl took the evidence collected by military intelligence to his ailing brother, and forced him to choose: stick with him and extend his support to the predetermined succession path, or back Lage and Pérez Roque and forsake Raúl").
- Fidel, abrumado por la evidencia y profundamente decepcionado de sus pupilos, se decidió por Raúl. ("With evident disappointment in his old allies, the Comandante Máximo backed Raúl").
- Mandaron a llamar a Chávez a La Habana y se la pintaron así: o te retractas, a la vez que mantienes el apoyo económico a la isla; o pierdes el apoyo del aparato cubano de inteligencia, con todo y la información pormenorizada que ella implica, exponiéndote a golpes o intentos de asesinato de tus eventuales sustitutos. ("Then Chávez was summoned to Havana to be placed before another devil's alternative: back off, while maintaining economic support for the island, or lose his Cuban security detail and intelligence apparatus, exposing himself to coups and assassination attempts from eventual Venezuelan replacements").
- ¿Qué creen ustedes que hizo Chávez? Como el hombre no es tonto y sabe sumar, se puso a sacar cuentas: o me retracto o me asesinan. Mejor déjame seguir apoyando a los Castro. ("He chose to stick with the Castros").
Tremenda historia, ¿no?
Ah, pero siempre hay un pero. Miren como comienza el último párrafo del artículo de Castañeda: "Needless to say, none of this can be fully substantiated". Que en venezolano significa: "Por cierto, vale, antes de que se me olvide: nada de esto puede ser completamente sustentado, comprobado, verificado, confirmado o como quiera que a usted le dé su real gana llamarlo".
Tanto Princeton y tanta Universidad de París para terminar escribiendo chismes. Pero más hilarante aún resulta la manera como el Castañeda intenta revestir de un mínimo de credibilidad el chisme.
Seguramente ustedes recordarán el intercambio fraterno de chistes entre Chávez y Fidel en torno a la participación de Cuba y Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol 2009. Más concretamente, ¿ustedes recuerdan el artículo aquel en el que Fidel le respondió a Chávez: "Chávez ignora todavía por qué sus magníficos pitchers y bateadores serán derrotados por nuestros atletas"? Ahora la frase en su contexto: "No acepto que se mezcle ahora la chismografía con el Clásico de Pelota que está próximo a comenzar. Dije bien claro que nuestros atletas de béisbol eran jóvenes de primera línea y hombres de patria o muerte. Como ya expresé otras veces regresaremos con el escudo o sobre el escudo. Venceremos porque sabemos y podemos combinar algo que sólo pueden hacer hombres libres, y sin dueños, no los jugadores profesionales. Leonel Fernández me contaba ayer por la tarde que los excelentes peloteros profesionales dominicanos no deseaban participar en esas competencias, estarían ausentes con dolor para el pueblo que los vio nacer. Chávez ignora todavía por qué sus magníficos pitchers y bateadores serán derrotados por nuestros atletas. El equipo cubano que este año medirá sus fuerzas con los mejores profesionales de Estados Unidos y Japón en las Grandes ligas, es mucho más fuerte y está mejor entrenado que el de hace tres años. Muchos de ellos son ya veteranos a pesar de su juventud. Ninguno de los hombres que hicieron el equipo quedó en casa, excepto por razones de salud. Asumo la total responsabilidad por el éxito o el revés. Las victorias serán de todos; la derrota no será jamás huérfana".
Bien. Entonces seguramente recordarán que ese fue el mismo artículo en que Fidel escribió: "Con motivo de los cambios en el seno del Ejecutivo, algunas agencias cablegráficas se rasgan las vestiduras. Varias de ellas hablan o se hacen eco de rumores 'populares' sobre la sustitución de los 'hombres de Fidel' por los 'hombres de Raúl'. La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio. Jamás subestimé la inteligencia humana, ni la vanidad de los hombres. Los nuevos ministros que acaban de nombrarse fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba a los que los propusieron, a esa conducta, ya que renuncié hace rato a las prerrogativas del poder. Actuaron sencillamente como revolucionarios auténticos que llevan en sí mismos la lealtad a los principios. No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros. Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos".
Ahora miren la interpretación que le da el Castañeda a las palabras de Fidel: en su columna de prensa, Fidel los acusó de albergar "ambiciones" excesivas, alimentadas por la "miel del poder" y la "ausencia de sacrificio". Dijo además que habían reanimado las ilusiones de "poderes extranjeros" respecto al futuro de Cuba. ("In a newspaper column Fidel accused them of harboring excessive 'ambitions' fed by the 'honey of power' and the 'absence of sacrifice'. He said they had reawakened the illusions of 'foreign powers' regarding Cuba's future").
Arriba tienen el artículo de Fidel. ¿En alguna parte escribió sobre "poderes extranjeros"?
Pero eso no es lo más importante. Según Castañeda: más importante aún, y enigmáticamente, Fidel recurrió a una metáfora beisbolera en ocasión del Clásico Mundial de Beisbol para afirmar que los jugadores de beisbol de Chávez, con todo y lo "jóvenes y buenos" que son, no serían capaces de vencer a las "estrellas cubanas". ("More importantly, and enigmatically, he resorted to a baseball metaphor on the occasion of the World Baseball Classic... to claim that Chávez's baseball players, 'as good and young' as they might be, were no match for 'Cuba's seasoned all-stars'").
Cosa más grande y ridícula, caballero. A ver, a ver, a ver:
Lo que escribió Fidel: "Chávez ignora todavía por qué sus magníficos pitchers y bateadores serán derrotados por nuestros atletas".
Lo que escribió Castañeda: enigmáticamente, Fidel recurrió a una metáfora beisbolera... para afirmar que los jugadores de beisbol de Chávez, con todo y lo "jóvenes y buenos" que son, no serían capaces de vencer a las "estrellas cubanas".
Otra vez Fidel: "Chávez ignora...".
Cosa más grande, ridícula y "enigmática", caballero. Como escribió el cámara que lleva el blog BoRev.Net (altamente recomendado para todo aquel que le meta al inglés): "About baseball! The whole stupid coup plot story was based on an 'enigmatic comment' Fidel made about his team winning the World fucking Baseball Classic this year. Jorge Castañeda is a disturbed old man". Que traducido al venezolano quiere decir: "¡Sobre beisbol! Toda una estúpida historia sobre golpes y comploteos basada en un 'enigmático comentario' que hizo Fidel sobre su equipo triunfando en el Clásico Mundial de Beisbol del coño. Jorge Castañeda no es más que un viejo trastornado". Traducción alternativa de la última frase: "Jorge Castañeda no es más que un viejo senil que está loco e bola".
Pero la historia no termina aquí. El Universal, entre muchos otros, reprodujo la "noticia" hace un par de días, el miércoles 18 de marzo. Y ayer jueves 19, su columnista estrella, Nelson Bocaranda (Runrunes), abrió con este runruneo:
"Cuba. La información que publicó en la revista Newsweek el ex canciller mexicano Jorge Castañeda - hombre de izquierda muy vinculado a importantes figuras cubanas tras ayudar a mejorar las relaciones entre ambos países - en la que involucra al presidente venezolano con un supuesto golpe, conspiración o traición en Cuba contra Raúl Castro apoyándose en los defenestrados Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, vicepresidente y canciller, respectivamente, nunca será aceptada o confirmada por el régimen cubano tal como pasó con las purgas de Stalin o en las de Mao. Sin embargo, hay piezas que cuadran. En nuestra pasada columna del 5 de mayo escribimos sobre el intempestivo viaje del caudillo criollo a Cuba, el viernes 20 en la noche, y su regreso silencioso con sus acompañantes tras pasar unas horas en la capital cubana. Molesto regresó por Barquisimeto, dejó a sus acólitos y se fue a Barinas donde pasó dos días encerrado conversando con su hermano Adán. Desde ese viaje sus ministros no han osado preguntarle absolutamente nada sobre Fidel y Raúl. ¿Le dará todo esto más razones a Castañeda para armar el rompecabezas del que sólo algunas pistas le dieron los altos cargos cubanos para que lo hiciera público en Estados Unidos? ¿Será por eso el mal genio de Hugo I las últimas semanas y su huida hacia adelante llevándose en su carrera hasta la propia Constitución de la que con tanto orgullo nos hablaba hace sólo unos añitos? No ve a nadie que se le pare y enfrente".
Yo no sé a ustedes, pero a mí me provoca cierta grima saber que la columna de este otro "disturbed old man" sea la más leída todas las semanas por aquellos que consumen El Universal. Dicho diario, por si no lo saben, incluye en su página web, diariamente, un "Ranking de Noticias". Vean el "ranking" de ayer:

Si el estómago se los permite, pásense por ahí el próximo jueves, y se acordarán de lo que aquí les digo.
Y después dicen que el que está de manicomio es Chávez.

Cosa más loca e bola, caballero.

















