6 de febrero de 2009

La Ley de Lynch

Ayer se produjo un linchamiento en El Valle, Caracas. La víctima: un presunto violador.

En su editorial de hoy, el diario El Nacional se pregunta, consternado, "si este país se sigue llamando Venezuela".

Se pregunta también: "¿Por qué un país generoso y abierto se convierte de repente en una jaula de fanáticos que dan vivas a los terroristas de Hamas y atacan a la comunidad judía?".

He aquí la respuesta, tres variantes de una misma respuesta:

1) "La respuesta crucial es porque, desde hace diez años, los venezolanos nos hemos convertido progresivamente en fieras humanas, en fanáticos irreductibles y en paranoicos políticos".
2) "Estos actos de linchamiento que estamos padeciendo hoy son la consecuencia directa e inhumana de una prédica de odio desde el poder, expresada en una línea política que asienta sus bases en el resentimiento social y en la venganza de los mediocres".
3) "Y lo que es peor: todo lo más despreciable (intelectual y políticamente) y los peores estudiantes de la UCV, de LUZ y la ULA, de la militancia de la extrema izquierda, hoy se desenvuelve como pez en el agua a la hora de servirle de chambelanes a los dueños del poder".

¿Chambelanes? Veamos:

chambelán.
(Del fr. chambellan, y este del franco *kamarling).
1. m. Camarlengo, gentilhombre de cámara.

¿Estará bien si traducimos "chambelanes" como ayudantes, palaciegos... cortesanos?

Se los concedo: hay que ser bien chambelán para no saber lo que significa la palabra "chambelán".

Éste es un país, que alguna vez fue un buen país, y que llamábamos con orgullo Venezuela, que está dividido en dos tipos de seres humanos:

1) Fieras humanas, fanáticos irreductibles, paranoicos políticos, resentidos sociales, mediocres vengativos, los despreciables (intelectual y políticamente), los peores estudiantes y por supuesto los chambelanes.
2) La "oposición civil", la cual "es víctima de un asedio permanente, abusivo y cobarde de parte de los militares". (Cierto: arriba faltó agregar a "los militares").

Si esto no se llama linchar moralmente a una parte de la sociedad venezolana, entonces no sé cómo se llama. Total: me cuento entre los chambelanes.

Eso no me impide, claro está, divagar un poco.

Aunque realmente no existe consenso en torno al origen del vocablo "linchamiento", tal parece que la mayoría de los indicios históricos conducen a la figura de Charles Lynch (1736-1796), oriundo de Virginia, Estados Unidos. Hacendado, se hizo soldado para combatir a Inglaterra, durante lo que los estadounidenses llaman la American Revolutionary War y nosotros llamaríamos Guerra de Independencia. En 1767 se hizo juez del condado de Bedford, en su natal Virginia. En 1780 dirigió juicios sumarios en cortes informales contra sospechosos de ser leales (Loyalist) a Inglaterra. Las sentencias fueron diversas: palizas, confiscación de propiedades, juramentos forzados de lealtad y enrolamiento en el ejército. Desde entonces, la Ley de Lynch (Lynch's Law) sería el término empleado para referirse a los castigos organizados pero extralegales contra los criminales.

Si divagara un poco más, sería capaz de escribir aquí que el linchamiento moral del que hace parte El Nacional, junto a muchos otros, prepara el terreno para otros linchamientos. Ya lo vivimos el 12 de abril de 2002. De hecho, de alguna forma vivimos en un 12 de abril permanente. Y en los momentos de mayor violencia, nuestro 12 de abril se convierte en un infame 6 de diciembre de 2002.


Si divagara un poco más, sería capaz de escribir que a este 12 de abril permanente podríamos llamarle la Ley de El Nacional. Pero estoy a punto de jurarles lealtad. Estoy que escupo sobre la tumba de nuestros muertos. Total: yo no soy más que un mediocre chambelán.

7 comentarios:

  1. Epale Reinaldo, esta muy bueno el escrito. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno. De una elegancia implacable, como el bisturí que corta el tejido morbido y endurecido de la imbecilidad.
    ERIK

    ResponderEliminar
  3. Bueno Rei, no hace falta acudir a análisis etimológicos para saber lo que el enemigo dice y lo que quiere decir. El editor de El Nacional piensa, cree y dice que la violencia está mal cuando la ejercemos los pobres, y aprueba con su silencio la violencia de los ricos y a las hegemonías. Creo que lo correcto es concederles el derecho al espanto y dejar corrr la advertencia: de bolas que esta rabia debe crisparlos y de bolas que los vamos a linchar cuando llegue la hora maravillosa de la sangre. Nada de lo que está ocurriendo va a tener fin ni solución a punta de votos y de debates. El mundo nuevo nacerá de parto bravo y, como dijo tu pana Coto Paúl, "sobre el campo que arrase la guerra ncerá la libertad".

    Sangre o mierda: venceremos.

    ResponderEliminar
  4. Buena, muy buena esa, salud y fuerza para seguir ...

    ResponderEliminar
  5. Gracias cámaras, Gustavo. Erik: elegante fue tu comentario. Duque: Venceremos.
    Salud y fuerza para todos.

    ResponderEliminar
  6. Interesante¡
    Otro dato es que la palabra CHAMBELAN tambien se dice en Mexico como el joven que va a bailar con la quinceañera

    Eso da duda que NUNCA cambiara la oposiciòn y sobre todo de Miguel Enrique Otero que con ese editorial no solo escupe a los simpatizantes del chavismo,sino defrauda a su propio padre que debe de estar enardecido ante tanto animalada que escribe su hijo.
    "Casas Muertas" lo lleva Miguel Enrique en el alma

    ResponderEliminar