24 de octubre de 2009

La fama infame

(Esta décima contribución con Ciudad CCS, publicada el jueves 22 de octubre, viene además con una muy buena nueva: el diario caraqueño ya tiene su página web: www.ciudadccs.info.ve. Además, ahora es distribuido de manera gratuita por pregoneros ubicados en todas las salidas del Metro y en algunos otros puntos neurálgicos de la ciudad.

Sobre el artículo en sí, no mucho qué agregar: que es un coletazo del que publicara aquí previamente: Hello, dejen el show con Calle 13, y que causara un cierto revuelo entre el sifrinaje, uno muy similar al que provocara Diego Armando Maradona entre el tilingaje argentino, luego de su "que la chupen, que la sigan chupando".

Portada de la revista argentina Barcelona, edición n° 172, del 22 de octubre de 2009.
Cortesía de la bella Anahí.


Salud).

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En La vida de los hombres infames, Michel Foucault aludía a la “falsa infamia de la que se benefician hombres que causan espanto o escándalo... Aparentemente infames a causa de los recuerdos abominables que han dejado, de las maldades que se les atribuyen, del respetuoso terror que han inspirado; son ellos los hombres de leyenda gloriosa pese a que las razones de su fama se contrapongan a las que hicieron o deberían hacer la grandeza de los hombres. Su infamia no es sino una modalidad de la universal fama”. Infames, en cambio, serían esos seres modestos, desgraciados y anónimos, cuyas vidas “son como si no hubiesen existido, vidas que sobreviven gracias a la colisión con el poder que no ha querido aniquilarlas o al menos borrarlas de un plumazo, vidas que retornan por múltiples meandros azarosos”.

Habría, sugiero, al menos una tercera categoría: aquella que reúne a los de la fama infame. Admirados, apoyados y bendecidos por la gracia popular. Abominados, perseguidos, acusados y rechazados por quienes les asocian con la maldad, el terror y sus infinitas variantes. Para los que pretenden el monopolio de la grandeza, la fama de los infames será circunstancial, accidental, un atributo adquirido mediante la trampa o por la fuerza. Se les conocerá por su deshonestidad, por su intemperancia y por la bajeza de sus métodos. Aniquilados de un plumazo en el momento oportuno, no serán más que un mal recuerdo.

A la raza de los infames con fama pertenecen, sin duda alguna, Diego Armando Maradona y Residente, de Calle 13. En el caso del Diego, es lo que se concluye visto el escándalo que siguió a sus declaraciones durante la rueda de prensa que ofreciera luego del juego en que Argentina se clasificó al Mundial de fútbol. Algo similar ocurrió a propósito de las intervenciones políticas de Residente durante la entrega de los MTV Latinos: el siempre hipócrita tilingaje latinoamericano respondió con falso espanto, acusando las malas maneras y el lenguaje soez del par de infames, asumiendo el papel de víctimas y escondiendo bajo la alfombra las razones que provocaron aquellos estallidos.



Tal cual suele hacerlo el impenitente sifrinaje venezolano cada vez que se topa con el zambo, otro infame con fama.

4 comentarios:

  1. No sé si el Diego estuvo bien o estuvo mal (tampoco me importa mucho) Sí sé que muchos lo queremos porque es quien es "y no alguien más". ¡¡te queremo Diego, te queremo!! ¡¡Maradóoooooooo!!
    Saludos.

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  2. La cita de Fucó muy pertinente....
    Muy buena columna....

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  3. Los hombres y mujeres que tienen fama el status quo no le permite molestarse ni tener errores, es decir no se pueden comportar como humanos, Diego Maradona el mejor futbolista después de Pelé no es un robot, es un humano excepcional para uno de los deportes que tiene mas aficionados y que integra al mundo.

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  4. Reinaldo, vine a traerte la portada de la mejor revista editada hoy por estos sures del sur. ;)
    http://www.revistabarcelona.com.ar/images/ediciones/172.jpg
    Creo que te va a gustar.
    Saludos.

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