4 de junio de 2009

No olvidar de dónde venimos: lección en 6 pasos

I.-
Hace pocos días tuve la oportunidad de recibir una invaluable lección de sabiduría militante de un cumpa argentino, Guillermo Cieza, del Frente Popular Darío Santillán, por quien profeso alta estima y un muy profundo respeto. Quisiera compartir sus enseñanzas con los cámaras que, incluso desde alguna institución del Estado, militan en la revolución bolivariana desde posiciones críticas, siempre reñidas con las tendencias conservadoras que anidan en el chavismo.

La postura de Guillermo podría resumirse así:

1) Desconfiar de aquellos que asumen la postura de quienes observan con un microscopio las construcciones históricas, políticas, organizativas - aquí cabe la revolución bolivariana -para luego señalar: "Falta esto, aquí van mal, esto tienen que mejorar". Señala Guillermo: "Mi primera respuesta sería: por qué no te vas al carajo".

2) Luego de lo cual formularía su "primera pregunta": "¿Desde qué construcción superior me estás hablando? Porque si es de los libros, primero tendríamos que ponernos de acuerdo en cuáles son los libros apropiados, y explicarme por qué tenés una experiencia y una maduración suficiente para entender lo que leíste. Las revoluciones no se hacen con regla y tiralíneas".

3) "Creo que el peor servicio que le podemos hacer a una causa es el oficialismo, porque el oficialismo es siempre la resultante de una suma de contradicciones. Siempre tenemos que involucrarnos críticamente y empujando hacia la izquierda, hacia lo que entendemos son líneas de avance revolucionario".

4) "Pero lo que nunca podemos hacer es comparar nuestra realidad con una idea de lo que supuestamente es revolucionario, confundir proyecto con utopía. En cada momento hay cosas que transformar y cambiar, hay saltos chicos y saltos grandes, pero cada proceso es original y determina en qué momento hay que saltar y hacia dónde, y para poder entender eso, hay que estar metido hasta las orejas en un proceso de cambio. Desde las bibliotecas no se entiende nada".

5) Hay que estar siempre atentos frente al "enemigo interno, que suele ser más peligroso que el de afuera. El problema es cómo lo combatimos, y una de las premisas es recuperar nuestros logros, nuestra autoestima: si fuimos capaces de hacer esto y lo otro, por qué no nos ocupamos también de aquellos otros asuntos, por qué no vamos a fondo en estas cuestiones. El problema siempre es cómo nos paramos, desde dónde nos paramos (que supone reconocer desde dónde venimos) y hacia dónde vamos (que casi siempre es lo mas fácil)".

6) Última: "Para hacer un programa revolucionario, no hay más que juntarnos una noche con los amigos, tomarnos unos vinos y agarrar lápiz y papel. El problema es ejecutarlo".

II.-
El pasado lunes, 1 de junio, me tocó en suerte vivir uno de esos felices momentos que le dan sentido al hecho de haber asumido - tres meses antes - la dirección de la Escuela de Medios y Producción Audiovisual de Ávila TV: el recibimiento de una nueva cohorte de estudiantes, poco más de ochenta jóvenes, en su inmensa mayoría provenientes de los barrios populares de Caracas.

El discurso inaugural estuvo a cargo de un cámara por quien profeso un respeto similar al que guardo por Guillermo: José Roberto Duque, Director de Información y Opinión de Ávila TV. Si tuviera que resumir en una frase el mensaje que quiso transmitir el Duque a la muchachada presente, lo haría así: No olviden nunca de dónde vienen.

No olvidar nunca de dónde venimos, cómo nos paramos, desde dónde y hacia dónde vamos. Porque nuestra intención no es formar, en los tres trimestres que dura la escolaridad que ofrecemos, cualquier productor audiovisual que hará cualquier programa de televisión. La televisión que requiere nuestra revolución tendrá que ser aquella que se haga desde nuestros barrios, y en nuestro caso particular será una televisión hecha por nuestros jóvenes, con sus estéticas y sus sensibilidades.

III.-
¿Cómo y desde dónde nos paramos para realizar la crítica? Nada más deleznable y ruin que hacer demagogia con nuestros propios muertos. Es demagogo quien se limita a llevar la cuenta de nuestros campesinos asesinados, acumulando razones para denunciar las miserias y contradicciones de la revolución bolivariana, pero se hace de oídos sordos cuando el movimiento campesino habla de tierras ocupadas, victorias alcanzadas, comunas, ciudades comunales o planes de siembra. "Recuperar nuestros logros", escribe Guillermo, visibilizarlos, porque haciendo visibles nuestros logros mostramos nuestro poder y nos hacemos más fuertes. "¿Por qué no vamos a fondo en estas cuestiones?". "Autoestima", le llama Guillermo. Dignidad en lugar de indignación, podría decirse. ¿Pasaje al acto revolucionario? ¿O el problema es que no somos capaces de identificar los actos revolucionarios? Mucho menos acompañarlos o tan siquiera mostrarlos.

¿Cooptación del movimiento popular? Tendríamos que ser muy despistados, muy ingenuos o demasiado cínicos para no reconocer en este hecho una de las principales amenazas de la revolución bolivariana: la fuerte compulsión conservadora por asimilar todas forma de organización popular bajo la figura del Partido. Burócratas de Partido que reclaman a los líderes de los movimientos populares por realizar actos "paralelos", como si el Partido fuera la medida de todas las cosas. ¿Pero acaso detrás de la crítica de la cooptación del movimiento popular no pasará, de contrabando, un desconocimiento de la potencia, de la capacidad deliberativa de algunas experiencias de organización popular? ¿Por qué no visibilizar aquellas experiencias en las que la relación con el Estado, lejos de caracterizarse por la subordinación o el clientelismo, es conflictiva, tensa, de alianza o de interpelación permanente?

A veces ni siquiera hace falta "estar metido hasta las orejas" para sumarle a un proceso de cambio. Basta con estar metido hasta los tobillos: este viernes 5 de junio, en la Plaza El Venezolano, el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, el Frente Nacional Comunal Simón Bolívar y el Centro de Formación y Estudios Sociales Simón Rodríguez convocan al Primer Festival del Poder Popular Aquí está el socialismo. Cuatrocientas personas, diez ciudades comunales, cien comunas, cinco estados: Apure, Barinas, Mérida, Táchira y Portuguesa. Desde las 8 de la mañana. Si Mahoma no va a la montaña, a la montaña no le queda otra que venir a Mahoma.



IV.-
Ésta es la parte en la que paso por afrancesado. Pero es que conviene recordar cierto comentario de Gilles Deleuze: "Hoy está de moda denunciar los horrores de la revolución. Esto no es algo nuevo, todo el romanticismo inglés está lleno de una reflexión sobre Cromwell, análoga a la que se hace hoy día sobre Stalin. Se dice que las revoluciones tienen un mal porvenir. Pero no dejan de mezclar dos cosas, el porvenir de las revoluciones en la historia y el devenir revolucionario de la gente".

Si vamos a denunciar los horrores de la revolución bolivariana, al menos no copiemos las fórmulas del romanticismo inglés ni repitamos las invectivas de Francois Furet.

V.-
Guillermo lo escribía más sencillo: "Siempre tenemos que involucrarnos críticamente y empujando hacia la izquierda, hacia lo que entendemos son líneas de avance revolucionario".

VI.-
El problema con las revoluciones es que hay que hacerlas.

27 comentarios:

  1. Creo que lo dice Guillermo puede reducirse a una frase: la revolución es un proceso. ¿Pero que tipo de proceso? Podría ser orgánico, como el que ocurre cuando un embrión se desarrolla. O podría ser un proceso motorizado por un proyecto, como la construcción de un edificio. Creo que Guillermo tiene en mente lo segundo cuando dice:

    El problema siempre es cómo nos paramos, desde dónde nos paramos (que supone reconocer desde dónde venimos) y hacia dónde vamos (que casi siempre es lo mas fácil)

    Pero el proyecto o sus lineas de avance, ¿están escritas en algún sitio? ¿viven en un imaginario social? ¿o deberíamos inferirlas de lo que sucede en la práctica?

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  2. Estimado Reinaldo, siguiendo la temática diría: Vous a vais raison ... Ud tiene razon y me complace la anécdota para ilustrarla
    Saludos
    TM

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  3. Interesante, pero tambien pol pot decia esto: "desde las bibliotecas no se entiende nada"...el anti-academicismo también puede confudirse con una suerte de populismo que se regodea con la experiencia de los saberes cotidianos, con las anticiencias, sin comprender sus complicidades con la lògica del saber dominante. No habra recuperación crítica de la memoria de los saberes teórico-practicos de lucha, echandole la culpa a las bibliotecas, a los libros, a la formación teórica, a la elaboración de prácticas que no se consuelen con una apología de la ignorancia...es desde la estupidez desde no se entiende nada. A la expropiación histórica de la potencia de saberes y conocimientos desde abajo, no se le sustituye con un gesto plebeyo que plantea: me saben a bolas los patrimonios acumulados a lo largo de luchas históricas. Una cosa es la memoria apagada, otra la memoria activa.
    saludos.
    JB

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  4. Considero una victoria que te hallas dignado en mencionar en tu blog a la gente caída o algo que este mas allá del alcance del Nacional, por otro lado haz desarrollado tal talento para encontrarle justificación a la infamia y de volver lo digno que le queda a la gente un adorno de ella, que no puedo sino pensar que dentro de la infamia estas muy comodo.

    Vive bien, rei, entre tus corruptos, tus delincuentes, tus usurpadores, los funcionarios que te emociona tanto conocer, entre todo lo que no te tomas la molestia de mirar, vive bien a pesar de lo que haz hecho de ti mismo. Yo no tengo nada mas que decirte, cobarde.

    jeudiel.

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  5. Reinaldo, la reducción a la ignorancia sólo lleva al oscurantismo o al nazismo. En eso Javier no se equivoca. No sólo Pol Pot, sino los nacional socialistas predicaban las virtudes folkloricas del “saber popular” contra la "academia decadente", la visión de que existe una virtud inmanete al "pueblo", quod populus, es una desgracia, madre de todas las porquerias políticas desde Marat hasta nuestros dias. Sólo puede ser un gafo un tipo como tu amigo imaginario. El socialismo ignorante es fascismo. Y peor, la apología ilustrada de la ignorancia (siempre son los universatirios lo que predican estas extrañas ideas), como la que aquí haces, es cinismo.

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  6. Javier:
    Pol Pot decía lo que decía, la Inquisición prohibió libros y los nazis los quemaban, pero ¿qué tiene que ver eso con lo que he escrito aquí? ¿Quién le está echando la culpa a las bibliotecas? ¿Quién hace "apología de la ignorancia"? ¿Quién despacha "los patrimonios acumulados a lo largo de luchas históricas"? Nada de esto está escrito ni sugerido aquí.

    ¿Te das cuenta? El problema sigue siendo cómo leemos. No los libros.

    Abrazo.

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  7. Erik:
    Me obligas a un acto de desagravio. Guillermo Cieza no es ningún "amigo imaginario". Mucho menos lo demás que dices sobre él.
    Publiqué aquí - y ahora pienso que tal vez fue un error - algunas cosas que me escribió Guillermo de manera privada, por razones que no vienen al caso. A vos, Guillermo, mis sinceras disculpas.

    ¿Dónde, Erik, en qué parte me declaro partidario de "la reducción a la ignorancia", del "socialismo ignorante"? ¿En qué consiste mi "apología ilustrada de la ignorancia"? ¿En invitar al Festival que organiza la gente del Ezequiel Zamora?

    ¿En qué parte sugerí que "existe una virtud inmanente al 'pueblo'"?

    Esto fue lo que escribí:

    "'Recuperar nuestros logros', escribe Guillermo, visibilizarlos, porque haciendo visibles nuestros logros mostramos nuestro poder y nos hacemos más fuertes. '¿Por qué no vamos a fondo en estas cuestiones?'. 'Autoestima', le llama Guillermo. Dignidad en lugar de indignación, podría decirse. ¿Pasaje al acto revolucionario? ¿O el problema es que no somos capaces de identificar los actos revolucionarios? Mucho menos acompañarlos o tan siquiera mostrarlos".

    Y también esto:

    "¿Pero acaso detrás de la crítica de la cooptación del movimiento popular no pasará, de contrabando, un desconocimiento de la potencia, de la capacidad deliberativa de algunas experiencias de organización popular? ¿Por qué no visibilizar aquellas experiencias en las que la relación con el Estado, lejos de caracterizarse por la subordinación o el clientelismo, es conflictiva, tensa, de alianza o de interpelación permanente?".

    La pregunta sigue abierta, Erik: ¿por qué invisibilizamos nuestras luchas?

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  8. Javier y Erik:
    Si se tomaran la molestia de releerse el primer párrafo del escrito, verían que la fulana "lección" iba dirigida "a los cámaras que, incluso desde alguna institución del Estado, militan en la revolución bolivariana desde posiciones críticas, siempre reñidas con las tendencias conservadoras que anidan en el chavismo".

    Y sin embargo, han sido ustedes, académicos o intelectuales - aclaro de una vez, sin dejo de ironía: no los estoy ofendiendo - los primeros en sentirse interpelados. Además, la respuesta de ambos ha sido sospechosamente automática: quien les interpela está haciendo apología de la ignorancia.

    ¿Eso no les dice nada?

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  9. Amigos,

    Como negro no pinta canas, no tengo las suficientes para portarme como viejo de la tribu, pero aquí voy.

    No hay nada más sabroso que la esgrima intelectual, especialmente en una tierra donde nos jactamos de contrapuntear con el mismo Diablo. Pero no olvidemos que esta revolución tiene sed de buenas ideas.

    Y para producir buenas ideas hay que darse permiso para equivocarse y hasta malinterpretarse, de vez en cuando.

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  10. Gustavo J. Mata:
    Cámara, láncese cuantas veces quiera, porque esto no es ninguna tribu. Tu comentario me parece, por eso, tan pertinente como necesario.

    Buena la advertencia: no olvidar "que esta revolución tiene sed de buenas ideas".

    ¿Ésta será una de ellas: No olvidar que allá afuera hay un poco de gente nuestra batiéndose en duelo?

    Por cierto, un abrazo al amigo Tulio. Gracias por tus palabras.

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  11. Jeudiel ¿donde dejaste el microscopio?
    ¿A quien le llamas delicuentes, corruptos, Usurpadores?
    habla claro sapo y no seas cobarde dale la cara a la calle pa que hables cosas que realmente atañan a la realidad. Ve cerro.
    Tas medio clase media hablas a media tu poesia a medias leida en una enciclopedia a medias te hace un completo hablador de pura PAJA.
    Chao Medio.

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  12. Se ha dicho mucho aquí. Yo creo que efectivamente en tu escrito Reinaldo se sugiere un desprecio por la intelectualidad, y eso revela un poco de intolerancia, has explicado que no es eso lo que quisiste decir, pero eso entendimos varios, así pues, quizá mas que mandarnos a releer, debas revisar lo escrito.

    Igualmente sugieres, que la crítica es un problema, que aquellos que desde dentro de las filas de la Revolución, critican las acciones del gobierno, hacen un daño al Proceso, considero que es al contrario, ésta Revolución necesita mucha crítica y menos genuflexión, pero no tengo expectativas de que así sea aceptado, con todo lo que hemos venido viendo y la campaña para destruir a los medios que mantienen una posición de oposición, está bastante claro por donde va el descrédito a la crítica.

    Eso si, Reinaldo, como lo he hecho antes, te felicito por permitir la discusión en tu blog, eso habla muy bien de ti como persona.

    Saludos,
    EL MISMO ANÓNIMO

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  13. Pero bueno, El mismo anónimo...
    Vamos a hacer una cosa:
    Tú me enseñas en qué parte yo sugiero "que la crítica es un problema, que aquellos que desde dentro de las filas de la Revolución, critican las acciones del gobierno, hacen un daño al Proceso".
    Si eres capaz de hacerlo, te doy la razón y reconozco mi "desprecio por la intelectualidad".

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  14. En nuestro proceso Revolucionario que estamos construyendo tiene que pasar de todo, esto es la avanzada, quién escoge a quién?.
    Nuestro Líder Comandante Chávez, lo escogímos y lo tendremos siempre, porque impulsa sus ideas y se mantiene en ellas y lo dice.
    Me pregunto que es la intelectualidad?, todo aquel conocimiento que se queda en la persona y no lo practica?.
    El conocimiento sin probidad es un azote decía nuestro Libertador.
    El conocimiento sin praxis revolucionaria no sirve

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  15. Copio de tu texto:

    "¿Cómo y desde dónde nos paramos para realizar la crítica? Nada más deleznable y ruin que hacer demagogia con nuestros propios muertos. Es demagogo quien se limita a llevar la cuenta de nuestros campesinos asesinados, acumulando razones para denunciar las miserias y contradicciones de la revolución bolivariana, pero se hace de oídos sordos cuando el movimiento campesino habla de tierras ocupadas, victorias alcanzadas, comunas, ciudades comunales o planes de siembra. "Recuperar nuestros logros", escribe Guillermo, visibilizarlos, porque haciendo visibles nuestros logros mostramos nuestro poder y nos hacemos más fuertes. "¿Por qué no vamos a fondo en estas cuestiones?". "Autoestima", le llama Guillermo. Dignidad en lugar de indignación, podría decirse. ¿Pasaje al acto revolucionario? ¿O el problema es que no somos capaces de identificar los actos revolucionarios? Mucho menos acompañarlos o tan siquiera mostrarlos."

    En éste parrafo se sugiere que la crítica hace daño, pues lo que debe hacerse es VISIBILIZAR los éxitos. Se califica a la crítica de ruin, demagoga y deleznable y se pretende establecer desde donde debe ejercerce, como si la crítica solo fuera aceptable cuando se la asume desde una posición pre-destinada.

    No se si es eso lo que quisiste decir, pero es lo que yo entiendo, es mi opinión que la crítica debe ser aceptada como venga, y debe revisarse su contenido, no vaya a ser que sea verdad lo que se critica, y es que las posiciones defensivas que parten de la concepción de los críticos como enemigos, tiene las cualidad de ser tremendamente destructivas y ciegas.

    Saludos,
    EL MISMO ANÓNIMO,

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  16. El mismo anónimo:
    La primera línea del párrafo que citas ("¿Cómo... realizar la crítica?") presupone la necesidad de la crítica.

    Aquí lo que está planteado es una discusión sobre el cómo.

    Mi postura, muy clara, es: no criticar como los demagogos.

    Te pregunto:
    ¿En el antichavismo no se discute sobre estas cosas?

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  17. Muchas veces, no pocas tal vez, se ha recurrido a argumentos como las lecciones II y III para deslegitimar las posturas de quienes toman del acervo histórico y teórico de la izquierda, referentes para la crítica. Y retomo "las lecciones": 1) Desconfiar de aquellos que asumen la postura de quienes observan con un microscopio las construcciones históricas, políticas, organizativas - aquí cabe la revolución bolivariana -para luego señalar: "Falta esto, aquí van mal, esto tienen que mejorar". Señala Guillermo: "Mi primera respuesta sería: por qué no te vas al carajo".

    2) Luego de lo cual formularía su "primera pregunta": "¿Desde qué construcción superior me estás hablando? Porque si es de los libros, primero tendríamos que ponernos de acuerdo en cuáles son los libros apropiados, y explicarme por qué tenés una experiencia y una maduración suficiente para entender lo que leíste. Las revoluciones no se hacen con regla y tiralíneas".

    Yo desconfiaría, mi querido Reinaldo, justamente de aquellos que, en aras de ocultar lo inocultable, apelan a la negación de los que "toman los libros por referencia" y con total simpleza califican la crítica como "Regla", "tiralíneas", DOGMA.
    Y como para no dejar de apelar a "teoricismos", que por cierto, tienen una profunda raigambre práctica y militante, invito a retomar el concepto de praxis en Gramsci, donde el pensamiento y su práctica se hallan en una imbricación necesaria, si uno y otra tienen pretensión revolucionaria.
    Un abrazo

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  18. El gran detalle, mi querida Livia, es que aquí nadie está deslegitimando "el acervo histórico y teórico de la izquierda, referentes para la crítica". El problema es qué hacemos con ese acervo, cómo lo utilizamos.

    Como se trata, precisamente, de no "ocultar lo inocultable", me parece demagógica y ruin la postura de aquellos que son muy elocuentes "para denunciar las miserias y contradicciones de la revolución bolivariana, pero se hace[n] de oídos sordos cuando el movimiento campesino habla de tierras ocupadas, victorias alcanzadas, comunas, ciudades comunales o planes de siembra".

    Me parece muy curioso que ningun@, hasta ahora, haya intentando responderse: "¿Por qué no visibilizar aquellas experiencias en las que la relación con el Estado, lejos de caracterizarse por la subordinación o el clientelismo, es conflictiva, tensa, de alianza o de interpelación permanente?".

    Así como éstas, hay otras preguntas desperdigadas por todo el texto. Ninguna ha sido respondida.

    Hasta esta hora, se ha pretendido reducir la discusión a la existencia de dos bandos: los que creen en los libros y los que no; los que creen necesaria la crítica y los que no. Son, todos, falsos dilemas, que impiden que intentemos responder las preguntas que aquí han sido formuladas.

    Insisto: hay críticas que son un elogio a la impotencia y la derrota. Críticas demogógicas.

    No hay mejor signo de su impotencia y demagogia, que ésta: cuando se les cuestiona por impotentes y demagógicas, proceden inmediatamente a la denuncia: ¡Cobardes! ¡Cobardes! ¡Lo que pasa es que no aceptan la crítica! ¡Lo que pasa es que no aceptan la crítica!

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  19. Vergueishon, Reinaldo, no te sabía catalizador de tantas pasiones. Originalmente vine a celebrar que hubiese tantas concordancias entre el compa argentino y la gente que uno respeta aquí ("Todos tenemos una revolución en la cabeza, pero la que ocurre es esta que tenemos, y a esa es que hay que darle": El Cayapo). Luego leo los comentarios y me encuentro con una gente que cree que todo el saber está en los libros, y que meterse con esos adoradores de libros es meterse con la inteligencia humana, y por lo tanto apostar al saber (y al ignorar) del pueblo es lo mismo que regresar a la barbarie. Y otra gente que te acusa de oficialista y acrítico después de haber defendido esta premisa:

    3) "Creo que el peor servicio que le podemos hacer a una causa es el oficialismo, porque el oficialismo es siempre la resultante de una suma de contradicciones. Siempre tenemos que involucrarnos críticamente y empujando hacia la izquierda, hacia lo que entendemos son líneas de avance revolucionario".

    Así pues, me quedo con la celebración de las afinidades y me escabullo de la discusión propuesta por gente tan inteligente (inteligencia: lo que dicen quienes escriben libros). La pinga, si para argumentar así hay que haber leído tanto, yo como que me quedo ignorante e iletrado...

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  20. Yo no desconfiaría tanto de la gente que mira con lupa el proceso, el nuestro en particular, y después dice que hace falta mejorar esto o aquello; aquí van mal, etc, etc.(me refiero al punto 1 de este hexálogo (¿). Tal vez salga en mi propia defensa, yo que muchas veces he hecho duras críticas al gobierno. Me parece que habría que mirar bien de dónde provienen esas “opiniones” para poder decirles “váyanse al carajo” Desde luego que dichas por Ravell o por Obama, qué digo al carajo, ¡váyanse a la santísima mierda! pero oírlas de la gente que está comprometida con el proceso e incluso con el oficialismo, me parece que es una postura válida. Creo incluso que es deber revolucionario.
    Escribía en estos días que nunca como ahora hacía falta dentro de nuestra revolución, la del gobierno y la del pueblo, ( no son la misma, pero se parecen, la autocrítica), que ver, reconocer, y luego corregir los “errores” es fundamental para fortalecernos, y en ese fortalecimiento, coño, permanecer unidos en ese sólo propósito que es la Revolución y aguantar la embestida de estos demonios. Que dicho sea de paso y no es que sea pitonisa, viene con mucha mayor fuerza.
    Celebro las palabras del Cayapo, “Todos tenemos una revolución en la cabeza, pero la que ocurre es esta que tenemos, y a esa es que hay que darle” traídas a colación por Duque. Las celebro por dos razones: una porque fue la conclusión a la que llegamos días atrás en una reunión con los consejos comunales, cuando apareció la discusión del porqué no habíamos hecho la revolución como en Cuba: a fuerza de metralletas y fusiles y tenemos que calarnos a esta parranda de criminales.
    Y la otra, porque tal concordancia acaba con la idea tantas veces pensada y discutida:”gobierno no hace revolución”
    Sí la hace. Sí la hace. Este proceso nuestro es tan nuestro, tan típicamente nuestro que aquí hay un gobierno haciendo revolución. Que no la está haciendo de un solo golpe, que no hay una guerra, un fusil… esas cosas. Que no es como la cubana o la rusa. Que le falta bastante… Uff, pero bastante. Que no es la que todos tenemos en nuestra cabeza, es verdad. Sin embargo aquí hay un gobierno haciendo revolución. Y lo mejor, que hay un gobierno permitiendo UNA REVOLUCIÓN. Y hay que apoyarlo. Así haya cosas con las que no estemos de acuerdo y critiquemos uno y otros ni lo mencionen, hay que apoyarlo.

    Vale Reinaldo que hayas traído las palabras de tu amigo, y que hayas relatado la experiencia con Duque y la muchachada, me reconforta saber que ellos vienen de donde vienen y que son precisamente ustedes, tú y Duque, quienes estarán allí con ellos, ayudándoles en su formación.
    Jajajaja, qué envidia me dan ellos.
    Saludos.

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  21. Reinaldo, en primer lugar le pido disculpas a tu amigo y ciertamente a ti. Pensé que se trataba, por la forma como está desarrollado tu escrito, un recurso literario o un recurso retórico para decir cosas por mampuesto, cosas, cuyo despropósito es tan evidente, que a alguien tan inteligente y culto como tú le costaría mucho trabajo decir directamente en su labor intelectual. Creo que además la crítica implicita al escrito de Jeudiel es bastante deshonesta. Creo que Eleanor D´León interpreta perfectamente tú escrito cuando, ¡cómo siempre!, sostiene que en la revolución se trata de decir ¡viva nuestro comandante supremo! ¡Nosotros los que vamos a morir cerebralmente te agradecemos!
    Reinaldo, hay demasiados implícitos en tu escrito como para asustar. Entre otras cosas que como la delirante idea de que existe un “hacer revolucionario” que además vendría a ponerse a una intelectualidad impotente. Cada vez me cuesta concebir algo más impotente que el chavismo. Te saludo, como siempre, con cariño,
    Erik

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  22. Erik:
    El 3 de marzo de 2008 publiqué en este mismo blog un largo artículo intitulado Contra el malestar.

    Allí escribí lo siguiente:

    "La clave sería: ¿cómo realizar la crítica? O planteado de otra forma: ¿cómo convertir el malestar difuso en crítica concreta de los problemas, sean estos el acaparamiento, Globovisión, la burocracia que carcome las estructuras de un Estado que sigue siendo burgués, la corrupción, la 'derecha endógena' o, más reciente, la tendencia a asimilar toda iniciativa popular autónoma con el 'ultraizquierdismo'? ¿De qué vale expresar el propio malestar en relación con cualquiera de estos problemas, si el esfuerzo no trasciende el estado de la 'opinión' y no es capaz de convertirse en lo que, siguiendo a Boaventura, podría llamarse un 'nuevo sentido común', portador de un saber con la potencia suficiente como para realizar una crítica demoledora de aquellos problemas? Porque un problema, sea cual fuere, sólo puede resolverse si está planteado de manera correcta. Este 'nuevo sentido común', que no será obra de ningún iluminado, sino producto de la inteligencia - y de la praxis - colectiva, será el que nos permita el planteamiento correcto de los problemas. Mientras no seamos capaces de producir este 'nuevo sentido común', estaremos a merced tanto del sentido común opositor, como de aquel otro, profundamente autoritario y antidemocrático, que intenta imponer a toda costa el ala conservadora del chavismo.

    Antonio Gramsci - cuyas reflexiones sobre el 'sentido común' también deberíamos revisar - iniciaba un brevísimo texto, Diletantismo y disciplina, reunido en sus Cuadernos de la cárcel, con las siguientes palabras: 'Necesidad de una crítica interna severa y rigurosa, sin convencionalismos y sin medida'. Pero una crítica de esta naturaleza debía desterrar 'la improvisación, el 'talentismo', la pereza fatalista, el diletantismo fantasioso, la falta de disciplina intelectual, la irresponsabilidad y la deslealtad moral e intelectual'. Es decir, ni habrá crítica que valga ni será posible la construcción de un 'nuevo sentido común', si no van acompañados de un mínimo de rigor intelectual. Cuando éste falta, sólo nos queda todo cuanto ha enumerado Gramsci. Formas del malestar. Sobre todo, en nuestro caso, mucho de 'pereza fatalista'. No es posible combatir la disciplina entendida como domesticación de la crítica, si ésta última no se realiza con un mínimo de 'disciplina intelectual' que, insistimos, no será cosa de intelectuales iluminados".

    Y mira qué ironías nos depara el destino, Erik: incluso te cité:

    "La crítica del Estado 'como algo abstracto' reproduce la lógica tanto del sentido común opositor como la del chavismo conservador. Como lo ha planteado Erik del Búfalo en un buen artículo, ambos sentidos comunes - con algunas diferencias de grado, pero no de naturaleza - promueven el desaliento, la pasividad, la frustración, el desencanto entre la base social del chavismo. En la medida en que continuamos inmersos en esta lógica, nuestra denuncia de la burocracia, lejos de contribuir a su debilitamiento, refuerza 'la necesidad de un despotismo más o menos larvado de la burocracia', y nuestra legítima aspiración de una democratización radical del proceso bolivariano termina reducido a 'la falta de una democracia real'.

    (Continúa: va muy largo...)

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  23. (Continuación)

    Y como ya va muy largo, éste es el último párrafo que cito de mi anterior artículo:

    "No planteo que opongamos al malestar un entusiasmo ingenuo, acrítico y voluntarista - que no es más que otra forma de pasividad -, sino la combatividad con rigor intelectual. Tal cual lo plantea Gramsci, la constitución de la subjetividad revolucionaria 'tiene que entenderse como producto de una elaboración de la voluntad y el pensamiento colectivos, conseguida a través del esfuerzo individual concreto, y no por un proceso fatal ajeno a los individuos'. Combatamos, claro que sí, 'la deslealtad moral e intelectual'. Pero que alguien me explique cómo podemos lograrlo coreando la consigna: 'Lo que diga Chávez'".

    Con No olvidar de dónde venimos... lo que he hecho es replantear lo que ya planteaba hace más de un año. Entonces, como ahora, he formulado una pregunta que me parece clave: "¿cómo realizar la crítica?". Y sin embargo, mi artículo ha sido interpretado como una crítica "deshonesta" contra alguien. Por supuesto, ya entiendo el tono de algunos comentarios.

    En el fondo, no me sorprende: en lugar de aprovechar la ocasión para dar una buena discusión sobre el cómo de la crítica, es más sencillo reducirlo todo a un conflicto personal, a una lucha de egos, a un asunto de bajas pasiones. Eso hace parte de nuestra miseria. Y sí, de nuestra impotencia. De nuestro malestar. Pero quisiera pensar que ya yo no estoy para eso.

    Por supuesto, aceptadas tus disculpas. Pero debo agregar: evidentemente no se trató de un "recurso retórico" para afirmar cosas que me "costaría mucho trabajo decir directamente". Hubiera podido escribirlas tal cual, pero me pareció más honesto citarle al Guillermo, puesto que son sus palabras textuales. Que suscribo por completo. Y sí, al menos para mí tienen un valor excepcional sus lecciones: porque vienen de un intelectual que habla desde la militancia.

    El cariño es recíproco.

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  24. Vale Reinaldo. En última instancia creo que hay un impasse esencial en nuestro diálogo, que es el mismo impasse de la “coyuntura” actual. Lo “militante” contra lo supuestamente “diletante”, el pensamiento amigo y el pensamiento enemigo, lo orgánico y lo inorgánico, por citar al filósofo que tanto parece esclarecerte. Tal vez ello fue lo que me causó cierta desazón en este escrito viniendo de ti. No se trata de problemas de ego ni de amiguismos. Hay algo más fundamental, más jodido, en esta aporía: y es que el pensador no es pensador porque piensa sino porque milita (Stalin, Gramsci, Vladimir Acosta, etc.) Por ello no se ve la tendencia de las cosas, sino “los pequeños actos revolucionarios” (que aquí a diferencia de Argentina, son actos administrativos), no importa que todo lleve a un desbarrancadero. Reconozco que al menos no asumes que esta militancia deba ser la del PSUV. Al contrario sugieres que no pese a todo. A estas alturas de las cosas eso es bastante respetable y digno de ti.
    Un abrazo, Erik

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  25. Bueno chamo, como que el texto funcionó. Para algunos nos resulta una escama saludable. No es darle el matiz positivo a la cosa ni mucho menos. Pero parecieran desprenderse dos posiciones de quienes comentaron. ¿Funcionarán ellas también? ¿Pa qué?

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  26. En los actuales momentos, resulta muy acertado todo lo relacionado a Boves, su lucha, lucha que fue un verdadero deslinde en la denominada lucha de clases, como otrora, para verdaderamente existir patria debio existir Urica, aunque no se crea la conciencia de clase se quiere soslayar, el gatopardismo se quiere imponer como maxima ideologia ¿intereses?

    Jesús S.

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  27. Al anónimo que no entiende nada:
    Guillermo no dice que desde las bibliotecas no se entiende nada sino que dice:

    "¿Desde qué construcción superior me estás hablando? Porque si es de los libros, primero tendríamos que ponernos de acuerdo en cuáles son los libros apropiados, y explicarme por qué tenés una experiencia y una maduración suficiente para entender lo que leíste. Las revoluciones no se hacen con regla y tiralíneas".

    Es decir, desde qué lugar estás hablando? (así como también pregunta desde qué y hacia qué lugar se hace la crítica). Hablás desde lo que leíste o porque tenés una práctica, algo construido?
    La revolución no se hace leyendo sino haciendo y junto al pueblo.
    (nadie niega la necesidad de la formación y la sistematización, de los libros)

    Saludo la intervención de JRD!, excelente.

    abrazos
    victoria.

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