24 de noviembre de 2010

Movimiento de Pobladores en guerra: Manifiesto por la Revolución Urbana

Ayer martes 23 de noviembre, el Movimiento de Pobladores volvió a tomar la calle. En cada una de sus movilizaciones, lo que está en juego es nada menos que la posibilidad de construir políticas democráticas y revolucionarias en materia de vivienda; la posibilidad de avanzar en la construcción popular de la ciudad. De allí su extraordinaria relevancia.

Las medidas gubernamentales, necesarias e impostergables, contra las mafias inmobiliarias, han puesto al descubierto apenas un frente de batalla. En su Manifiesto por la Revolución Urbana, que circuló durante la movilización de ayer, los Pobladores identifican a los "verdaderos enemigos históricos de las clases populares": todos los que hacen parte del capital inmobiliario especulativo.

En otro documento, ¡En los edificios ocupados lo que hay es pueblo organizado! (publicado más abajo), los Pobladores llaman la atención sobre un asunto inexplicablemente postergado por el gobierno bolivariano: la situación de los edificios ocupados por miles de familias de los sectores populares en la ciudad de Caracas. El problema es planteado con absoluta claridad, y abundan las propuestas de acciones concretas.

Los Pobladores se han declarado en guerra "contra los latifundistas urbanos, los especuladores inmobiliarios, los capitalistas de la construcción, los banqueros, y la burocracia enquistada en las estructuras institucionales de la revolución que los apoyan".

Esa guerra también es la nuestra.

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MANIFIESTO POR LA REVOLUCIÓN URBANA
Caracas, noviembre de 2010

Las grandes mayorías excluidas por el capitalismo rentista y especulativo habitamos en la ciudad, que en Venezuela implica el 90% de la población. Desde principios del siglo XX, y financiados con el enorme ingreso que implicó la renta petrolera, el negocio inmobiliario y de la construcción ha tenido en la ciudad un espacio permanente de reproducción especulativa de capital y transferencia de la riqueza a los sectores concentrados de la economía, mercantilizando el espacio urbano, y negando a los sectores populares y la clase trabajadora la posibilidad de acceder a un lugar donde vivir con dignidad.

Hoy en nuestro país, el negocio inmobiliario, financiero y de la construcción, es el sector económico más poderoso, con una incidencia en la economía mayor que la propia actividad petrolera o la recaudación tributaria. Estos sectores son los verdaderos enemigos históricos de las clases populares, y están representados por la gran propiedad inmobiliaria (Cámara Inmobiliaria de Venezuela), los capitalistas de la construcción (Cámara de la Construcción), y los banqueros especuladores (Asociación Bancaria). Además, históricamente estos sectores han contado con el apoyo y financiamiento de las clases políticas dominantes y la burocracia gubernamental para promover el negocio de la ciudad, quizás el más grande de la historia de Venezuela.

El drama de la vivienda que sufre nuestro pueblo, es consecuencia directa de las relaciones sociales capitalista de producción de la ciudad. Las grandes mayorías que habitamos en ésta (nosotros estimamos que un 80% de sus habitantes), no podemos acceder al mercado capitalista de vivienda, viéndonos forzados a resolver nuestra necesidad por nuestros propios medios y donde se pueda, a aguantar condiciones de explotación por inquilinato y otras formas de alojamiento, o simplemente a buscar una vivienda cada ves mas lejos de nuestros lugares originarios de trabajo y vida.

La expresión histórica más importante de esta realidad la expresan nuestros barrios, que representamos el 60% de los habitantes de la ciudad, pero también nos encontramos en la misma situación inquilinos, arrimados, sin techo y ocupantes. Todos estos sectores sociales hemos venido organizándonos y articulándonos desde la llegada del Comandante Chávez y la revolución al poder, para dar la gran batalla contra el capitalismo.

Hoy nos declaramos públicamente en guerra y movilización permanente contra los latifundistas urbanos, los especuladores inmobiliarios, los capitalistas de la construcción, los banqueros, y la burocracia enquistada en las estructuras institucionales de la revolución que los apoyan. Somos el mismo pueblo de Zamora, que hace 160 años se declaró en insurrección popular para dar la batalla contra la oligarquía dueña de la tierra rural, los mismos excluidos de siempre, ahora en la ciudad, unificados en torno al liderazgo de nuestro Comandante Hugo Chávez y el proyecto socialista.

Convocamos a todas las organizaciones populares que luchan por la condiciones justas de vida en la ciudad, la socialización del suelo urbano, el rescate de espacios ociosos, la transformación de nuestros barrios, el derecho a una vivienda y hábitat dignos, la producción social y autogestionaria del hábitat, contra los desalojos arbitrarios, la regulación del mercado de la vivienda, en fin a los excluidos y explotados por el capitalismo, a unificar fuerzas y conformar el sujeto histórico para esta batalla; los convocamos a avanzar en la constitución un gran movimiento popular que sea capaz, junto a nuestro Comandante de Presidente, de hacer la revolución urbana.

Exigimos a nuestro Comandante la conformación de una instancia permanente de articulación política con las organizaciones populares, coordinada por el Ejecutivo Nacional y con la presencia de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela, para presentar nuestras propuestas y concretar una agenda popular y revolucionaria para la transformación socialista de nuestras ciudades capitalistas.

Desde hace varios años creemos, como lo ha afirmado ahora nuestro Comandante, que en Caracas cabe otra Caracas, lo cual también se puede afirmar para el resto de los centros urbanos de nuestro país. Nuestras ciudades son, potencialmente, territorios con gran riqueza y diversidad económica, política y cultural. Una ciudad socialista sólo será posible con políticas revolucionarias que combatan las relaciones de producción y propiedad que mantiene el capitalismo, y la conformación de un sujeto histórico popular que asuma la lucha junto a nuestro líder. La tierra urbana no debe ser privada, es de naturaleza social y nos pertenece a todos y todas las habitantes de la ciudad, para que el pueblo deje de ser esclavo de los latifundistas, y así poder materializar una verdadera revolución urbana.

¡CON CHÁVEZ, UNIDAD POPULAR POR LA REVOLUCIÓN URBANA Y EL SOCIALISMO!

- Ocupantes de Edificios Organizados -
- Campamentos de Pioneros-Nuevas Comunidades Socialistas -
- Comités de Tierra Urbana -
- Red Metropolitana de Inquilinos -
- Conserjes Unidos por Venezuela -

¡POR LA DESCRIMINALIZACIÓN DEL PUEBLO!
¡POR EL RESCATE DE INMUEBLES OCIOSOS!
¡POR LA SOCIALIZACIÓN Y ACCESO AL SUELO URBANO!
¡POR LA PRODUCCIÓN SOCIAL Y AUTOGESTIONARIA DEL HÁBITAT!
¡POR LA TRANSFORMACIÓN INTEGRAL DE NUESTROS BARRIOS!
¡POR UNA VENEZUELA LIBRE DE DESALOJOS!
¡POR LA REGULACIÓN DEL MERCADO INMOBILIARIO!
¡POR EL ACCESO AMPLIO A CRÉDITOS PARA VIVIENDA!

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¡EN LOS EDIFICIOS OCUPADOS LO QUE HAY ES PUEBLO ORGANIZADO!
Caracas, noviembre de 2010

Actualmente en Caracas, miles de familias de los sectores populares, trabajadoras, que apoyamos al Comandante Chávez y el proyecto socialista, vivimos en condición de ocupantes de edificios que se encontraban abandonados por el capitalismo, sin que exista hasta ahora una política integral de vivienda de la revolución que atienda esta situación.

Forzadas por la necesidad social de tener un lugar donde vivir en la ciudad y la imposibilidad de acceder a una vivienda a través del mercado inmobiliario especulativo o los planes del gobierno, desde hace mas de 15 años muchas familias hemos visto en la ocupación de inmuebles ociosos la única vía para garantizar nuestro derecho a la ciudad y la vivienda dignas. Estos edificios se encontraban abandonados por sus propietarios, en situación de "engorde", esperando un buen negocio, y sin cumplir ninguna función social para el interés colectivo. Son edificaciones rescatadas por el pueblo y para el pueblo, a fin de satisfacer un derecho humano y así cumplir una función social en la ciudad, quedando todavía cientos de edificios en esta misma condición que deben ser rescatados, por encima de los intereses mezquinos y especulativos de una pequeña clase social propietaria de inmuebles urbanos.

Desde hace mas de un año hemos venido promoviendo la organización y articulación de las familias que habitamos en estos edificios en las parroquias Catedral, Santa Teresa, San Juan, La Candelaria, El Recreo, San Bernardino y Altagracia, a fin de lograr una convivencia armoniosa en cada ocupación, intercambiar sobre los procesos de mejoramiento colectivo de nuestro hábitat y la regularización de servicios, fomentar la integración vecinal, la relación con los consejos comunales y otras instancias del poder popular, y debatir políticas y propuestas a ser presentadas a los distintos niveles de gobierno, en un ejercicio permanente de democracia participativa e iniciativa política popular.

En este sentido, proponemos una agenda de tres puntos para avanzar en una política popular, revolucionaria y socialista:

1. Descriminalización de los ocupantes.
Nuestra legislación vigente (Código Penal, Art. 471-A, 2005) categoriza a las familias que habitamos en una ocupación como delincuentes comunes. Según esta legislación, niños, niñas, adolescentes, mujeres solas, trabajadores y trabajadoras, adultos mayores, personas con discapacidad, en fin, pueblo humilde, estamos cometiendo un delito que se paga con cárcel, haciendo "víctimas" a los verdaderos delincuentes que atentan contra los intereses de los sectores populares y que violan las leyes de urbanismo: los latifundistas del concreto que han mantenido estos edificios ociosos por muchos años.

La ocupación de edificios ociosos no puede ser considerado un problema "penal", es un problema social que expresa la lucha de clases en la ciudad: la necesidad de vivienda del pueblo versus la ambición de negocios de una pequeña burguesía. Nuestra legislación no puede seguir defendiendo los intereses de una minoría apátrida y contrarrevolucionaria, por encima de las necesidades de las grandes mayorías históricamente excluidas que apoyamos al Comandante Presidente y la revolución.

Exigimos que, en el marco del proyecto de reforma del Código Penal que actualmente se discute en la Asamblea Nacional, sea eliminado este articulado que criminaliza al pueblo y que la ocupación sea tratada en nuestras leyes como un asunto civil y social, y no penal y delictivo.

2. Rescate de edificios ociosos.
En las áreas centrales de nuestra ciudad, bien dotadas de servicios e infraestructura, existen cientos de edificaciones que tienen años ociosas y abandonadas por sus propietarios, y que podrían ser rescatadas para que cumplan una función social a fin de satisfacer las necesidades de los sectores sociales excluidos históricamente por el capitalismo y el mercado inmobiliario. Por eso defendemos la tesis de nuestro Comandante de que "en Caracas cabe otra Caracas". El pueblo ya ha comenzado con ese proceso de rescate a través de la ocupación y custodia ciudadana, pero es impostergable la creación de un instrumento jurídico que permita regularizar la situación, y brinde tranquilidad a nuestras familias frente a desalojos. Creemos que en el marco del proyecto de Ley de Rescate de Tierras Ociosas que ha planteado el Comandante, es necesario incorporar un articulado que permita avanzar en esta dirección, permitiéndonos participar en su redacción.

Además, exigimos que se declare inmediatamente la "utilidad pública y social" de los edificios ocupados que nos hemos venido organizando y articulando, a fin de iniciar su rescate definitivo por parte del gobierno, y que sean transferidos en "propiedad social y colectiva" a las familias ocupantes.

3. Recuperación integral de los edificios.
Los edificios ocupados pueden ser espacios para vivir dignamente en la ciudad. Las familias que los habitamos ya hemos avanzado en la recuperación con nuestros propios recursos y esfuerzos. Es necesario un programa de la revolución que nos facilite los medios para que podamos transformarlos definitivamente en viviendas y comunidades dignas, de manera colectiva y autogestionada a través de la organización. Somos familias trabajadoras y estamos dispuestas a pagar por nuestras viviendas, por lo que proponemos la creación un programa de financiamiento y crédito colectivo que nos permita adquirir los edificios a un precio justo, contar con el apoyo técnico para la elaboración de los proyectos, y remodelar integralmente nuestros edificios.
Tenemos avanzadas algunas experiencias piloto que sirven de ejemplo para un Programa de Recuperación Integral de Edificios para Vivienda, y solicitamos el apoyo del gobierno revolucionario para poder concretarlas.

Por todo esto declaramos,

¡LOS HABITANTES DE EDIFICIOS OCUPADOS NO SOMOS DELINCUENTES!
¡SOMOS PUEBLO TRABAJADOR Y ORGANIZADO POR UNA VIVIENDA DIGNA!

1 comentario:

  1. Arriba los que luchan!
    Desde Chile un abrazo revolucionario

    Nuestro sueño es más grande que una casa!

    www.mplchile.cl

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