27 de octubre de 2010

Repolitizar los medios públicos

Situación 1: Ocurrió pocos días antes de las elecciones parlamentarias, durante la emergencia provocada por las fuertes lluvias sobre Caracas. Parroquia Antímano. El gobierno nacional acude en auxilio de las víctimas. VTV llega hasta el lugar. Algún funcionario hace evaluación de los daños: familias en riesgo, etc. Le toca hablar a los afectados. Es una mujer de treinta y tantos años. Su rostro está horadado por el cansancio, que reflejan sobre todo sus ojos. Pero permanece firme, ayudando a los suyos. Ella simboliza a la comunidad organizada. En circunstancias tan adversas, es mucho lo que tiene que decir. Micrófono en mano, transmisión en vivo, el periodista quiere conocer su opinión sobre las gestiones que viene realizando el gobierno en el lugar de los hechos. La mujer le responde, palabras más, palabras menos, que está de acuerdo, pero reclama que la comunidad venía alertando… El periodista interrumpe la exposición. Insiste: quiere saber qué opina la mujer sobre la gestión de gobierno. Ésta ensaya una segunda respuesta, algo confundida. Desea, sobre todo, relatar la tragedia que han vivido, explicar cuáles son los problemas de la comunidad, pero la oportunidad no llega. El periodista insiste por tercera vez. Entre resignada y molesta, la mujer termina cediendo: se limita a agradecerle a Chávez por no dejarlos solos.

Situación 2: La mañana del lunes 18 de octubre, el hermano jesuita José María Korta inicia una huelga de hambre en pleno centro de Caracas, a pocos metros de la Asamblea Nacional. Entre otros puntos, demanda la "libertad inmediata para Sabino Romero Izarra y demás presos yukpas recluidos en la Cárcel Nacional de Trujillo". En comunicado público, expresa sus sentimientos de "gran admiración" por las "expresiones orales" del Presidente Chávez "respecto a su política indigenista". Pero advierte: "Hacen falta políticas públicas indígenas 'desde abajo'… como mecanismo de apropiación del derecho por parte del sujeto social. Es necesaria la desestatización de lo indígena. El derecho a la demarcación no es otra cosa que el derecho a la tierra y todavía, después de once años de Gobierno Revolucionario, no se ha podido concretar”. Inexplicablemente, los medios públicos guardan silencio. (¿Salvo algunas excepciones? No tengo conocimiento de ellas). En contraste, varios medios privados cubren la noticia. Sólo un par de ejemplos: el jueves 21 de octubre, el programa Radar de los Barrios (que transmite Globovisión) incluye un segmento en que el conductor del programa (devenido en improbable aliado de la lucha indígena) confraterniza con el hermano Korta. El mismo día, el diario El Nacional (a cuyos dueños les importa un pepino la suerte de los yukpas) reseña la noticia en primera plana.

El Nacional, primera plana, jueves 21 de octubre de 2010. La noticia de la huelga de hambre del hermano Korta reseñada debajo del titular central.

El Nacional, jueves 21 de octubre de 2001. Detalle de la nota: "Dar la vida es un regalo".

Pudieran citarse varias situaciones análogas, pero las circunstancias exigen concisión. Además, ambas son suficientes para ilustrar lo que podría denominarse la gestionalización de la política comunicacional. A grandes rasgos, ésta se expresa de dos formas:

1) en la primera situación, el esfuerzo está concentrado, exclusivamente, en "demostrar" el esfuerzo que sin duda realiza el gobierno bolivariano para atender una emergencia social. Sin embargo, el pueblo organizado no aparece como sujeto político, que trabaja junto con el gobierno, sino como objeto de la asistencia oficial. Los medios públicos dan voz al pueblo, pero esta voz se ve forzada a "traducir" la línea oficial, se ve obligada a adecuarse a ella, cuando debería ser a la inversa: a través de los medios públicos debería expresarse la línea popular, sus demandas, sus problemas y sus propuestas;

2) en la segunda situación, desaparece la voz popular. Los sujetos políticos populares son, simplemente, invisibilizados. La lógica sería más o menos la siguiente: darle voz a la protesta popular supondría dejar en evidencia los errores de la gestión del gobierno bolivariano. Equivaldría, por tanto, a darle armas al enemigo, que ha hecho de la crítica de la gestión el puntal de su discurso. En casos extremos, se visibiliza a los actores de la protesta, pero criminalizándolos: infiltrados, anarcoides, etc. Mediante la sanción moral, se intenta deslegitimar las causas de la protesta.

En la primera situación, nuestros medios públicos han desperdiciado una extraordinaria oportunidad para que el pueblo se exprese sin cortapisas. El pueblo chavista de Antímano ya no debe luchar sólo contra los estragos de la lluvia, sino además sobreponerse a la frustración que produce la imposibilidad de decir todo lo que tiene que decir. De la frustración al hastío hay un solo paso. El hastío, que significa desmovilización y desinterés por la política, es también una forma de protesta.

La segunda situación expresa más bien una absoluta falta de sentido de la oportunidad. Las implicaciones de ésta son más graves, sus efectos políticos más duraderos: bajo el pretexto de no darle armas al enemigo, terminamos cediéndole el campo de batalla. El terreno que conceden nuestros medios públicos es ocupado por los oportunistas y demagogos. Cierto: el pueblo no habla a través de los medios antichavistas, son las elites las que pretenden hablar a través de él. Las mismas que durante todos estos años han emprendido una feroz campaña de criminalización del chavismo popular. El mensaje siempre es el mismo: "El poder popular de que habla el gobierno es pura paja". Pero la clave es ésta: a un cierto apaciguamiento de la línea orientada a la criminalización del chavismo, va unido un interés creciente por visibilizar las demandas populares. Ésta es una variante del giro táctico del discurso opositor desde 2007, pero esto es algo que ya he intentado desarrollar en otros artículos, y no es mi intención insistir en el punto, sino en lo siguiente: el oportunismo de los medios antchavistas es la consecuencia inevitable de nuestra falta de sentido de la oportunidad. Mientras el antichavismo "dialoga" (repolariza) con el chavismo popular, los medios públicos le retiran la voz.

Frente a este cuadro, ¿cómo repolitizar los medios públicos? En adelante algunos aportes para la discusión:

1.- Lo primero que habría que terminar de entender es que no se trata de un problema de gestión, sino de un asunto político. Talento sobra en nuestros medios públicos, lo que falta es ponerlo al servicio de una política comunicacional orientada a la radicalización democrática de la sociedad venezolana. No se trata de cargos, ni de puestos (otra expresión más de la burocratización de la política que golpea a la revolución bolivariana), sino de política. Se trata de entender que hemos perdido demasiado tiempo en mezquindades y ruindades, postergando la discusión sobre los medios públicos que necesita la revolución bolivariana; apelando a la descalificación, y en algunos casos incluso a la criminalización (es el caso de la lucha de los trabajadores de Ávila TV), con la intención no sólo de eludir la discusión política, sino de preservar cuotas de poder. Ya basta de mirarnos el ombligo, es tiempo de volver a la calle.

2.- Si de "logros" se trata, no hay logro más importante que la participación popular. Insisto: el mayor aporte del chavismo a la sociedad venezolana fue la incorporación de las masas populares a la lucha política. Nuestros medios públicos deben funcionar como cajas de resonancia de las luchas populares. Lo contrario es traicionar el legado del chavismo originario. Esto supone, por supuesto que sí, hacer visible la relación conflictiva entre pueblo y burocracia (incluida la comunicacional). Pero una revolución no se plantea el falso dilema: pueblo o burocracia. Opta por el primero, en cada circunstancia. Las demandas populares, sus problemas, sus críticas (incluso contra los atropellos de la burocracia) deben aparecer en nuestros medios, antes que en cualesquiera otros.

3.- Lo anterior implica que nuestros medios públicos no pueden seguir concentrando tanto esfuerzo en "desmontar las matrices" de los medios antichavistas. De nuevo: la tendencia es a interpretar esta postura como un ataque despiadado e injustificado contra ciertos espacios televisivos. Al contrario, lo que planteo es la necesidad urgente de balance: ¿de qué vale una programación orientada a la crítica de medios, si no hay espacios para que el pueblo cuestione a los medios antichavistas, pero también a los medios públicos, y en general para que señale nuestros logros y aciertos, así como nuestras fallas y errores? Se habla mucho de usuarios y usuarias de medios públicos, pero una programación concentrada exclusivamente en divulgar los logros de la gestión del gobierno bolivariano y en la crítica de medios, supone una concepción según la cual el pueblo no es sujeto de la política, sino objeto, receptor pasivo, actor de reparto.

4.- Se habla mucho de usuarios y usuarias de medios públicos, pero lo cierto es que no hay medios públicos sin público. ¿Cuáles son los usuarios y usuarias de medios que nadie o muy poca gente ve o escucha? En este caso, la tendencia es a descalificar esta postura con el pretexto de que estamos sugiriendo implícitamente que nuestra televisión, por ejemplo, debe parecerse a Venevisión. Cuánta cortedad de miras. Mientras tanto, poco importa si nuestro mensaje no llega a ninguna parte. Lo peor del caso es que esta tendencia disimula un profundo menosprecio por nuestro pueblo, vuelve a reducirlo a receptor pasivo y acrítico. El problema sería el pueblo "alienado", que se refugia en masa en la programación de Venevisión y Televen, jamás la ausencia de una oferta alternativa: popular, revolucionaria, audaz, creativa. Frente a las narconovelas, "ideología" y crítica de Globovisión. Con razón nadie nos ve. Pero no lo digas muy duro: quedarás como un defensor de las narconovelas.

5.- Habría que leer y releer las palabras de Jesús Martín Barbero: "... la mayoría de nuestros intelectuales en América Latina sigue pensando que los gustos populares no son gustos. Y lo que no es el gusto de la burguesía y de la distinción no es el gusto. Y esto pasa con gente muy de izquierda; el gusto popular les da asco, y el asco es del estómago. Los intelectuales legitiman con toda una verborrea discursiva lo que es del estómago. En Colombia logramos por primera vez que el Ministerio de Cultura haga una encuesta nacional sobre consumos culturales. Esto significaba salir de la visión ilustrada, paternalista de que hay gente que sabe lo que el pueblo necesita y punto. Así como los medios te engañan diciéndote: 'yo sé lo que la gente sabe', los intelectuales llevan siglo y medio diciendo que ellos saben lo que la gente necesita, que es aún peor. Entonces, se hace esa encuesta, y se rasgan las vestiduras porque el acontecimiento cultural más importante para la mayoría de los colombianos es el reinado de belleza de Cartagena. En lugar de preguntarse qué significa eso, de dónde viene, con qué tiene que ver, dicen: 'este país es una mierda, un país donde el hecho cultural es el reinado de belleza, no es un país'... En ese sentido, para mí el escándalo es la incapacidad de los intelectuales para dejarse desestabilizar por la encuesta y salir de su castillo desde el cual ellos dicen cuál es el cine que tiene que gustar, cuál es la música que tiene que gustar, cuáles son los libros que tiene que leer la gente. Estamos atrapados. Los medios dicen: 'nosotros le damos a la gente lo que la gente quiere', y los intelectuales dicen 'los medios no le dan a la gente lo que la gente necesita'. ¿Y qué es lo que la gente necesita?".

6.- ¿Qué es lo que los jóvenes de nuestros barrios populares "necesitan"? Pero hablemos de datos gruesos: ¿sabía usted que, según cifras oficiales, el 64,1% de la población venezolana tiene 34 años o menos, y 56,5% tiene 29 años o menos? ¿Cuál es el mensaje que le estamos transmitiendo a ese público? Más aún: ¿los jóvenes de los barrios populares hablan a través de nuestros medios públicos? ¿Seguiremos permitiendo que nuestra revolución envejezca prematuramente, defendiendo a capa y espada la idea anacrónica y conservadora de que los gustos populares de nuestros jóvenes no son gustos, y lo que corresponde, por tanto, es "enseñarles" cuál es la televisión y el cine que tienen que ver, cuál es la música que tienen que escuchar y cuáles son los libros que tienen que leer?

Mientras avanzamos en la discusión (que no puede seguir postergándose), ¿por qué no pensar, por ejemplo, en la creación de una escuela de medios, que incorpore a trabajadores de los mismos medios públicos, donde se trabaje en una programación (sin excluir ningún formato) que responda a las exigencias de la radicalización democrática de la sociedad venezolana? Si avanzamos a paso firme, podríamos obtener resultados a corto plazo.

8 comentarios:

  1. Rei! Qué bueno este análisis! de lo mejor que he leído!!igualmente pasa con la educación, la misma lógica descalificadora (que no reconoce sino la cita a los autores de aura y la escritura legitimada por el drae) pero asociada a la estructura académica.
    Me niego a creer que la solución a la alienación cognitiva que tenemos es darle cátedras de marxismo a los chamos, asociadas a la misma hegemonía tecnócrata en algunos casos, eurocéntricas en otras, acríticas y alienantes la mayoría de las veces. El conocimiento está bien, pero con las mismas estrategias y prácticas estamos medio j...
    Esta misma semana, un chamo con pensamiento crítico (que los hay y muchos) fue descalificado por un grupo de colegas por la "manera como habla y como escribe" con esta manera de pensamiento con este "no escuchar" porque "no sigue las reglas" o "no sigue la forma" seguiremos fortaleciendo la alienación dura y pura sin transformar el fondo del asunto

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  2. Diste en el clavo Reinaldo. El Sistema de medios publicos tiene el deber de mostrar y discutir la complejidad de la sociedad y no asumir esa defensa del gobierno a ultranza. El discurso del Presidente admite la crítica pero la practica comunicacional la niega y la criminaliza. Eso está pasando con la crisis de funcionamiento de los servicios publicos, de tanto tapar las fallas para no ayudar la contrarevolución, se instala la frustración ante la incapacidad de respuesta, la ineficiencia y la falta de discusión. Es preciso deslindar la conspiración, el sabotaje, del no-compromiso y la ineficiencia.
    Por ejemplo: la imagen de VTV se pixela con demasiada frecuencia, eso es mal manejo tecnico o sabotaje ?

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  3. Reinaldo, comparto tus reflexiones y las agradezco... Quizás antes que repolitar, diría politizar, hasta ahora nuestros medios han sido meras herramientas para la propaganda, instrumentos, a mi criterio despolitizados, somos alternos, pero dentro del mismo paradigma y el mismo sistema de ideas, Burguesas, aunque suene paradójico.

    Una vez escuche en una reunión a un camarada proponer hacer una investigación de audiencia e identificar que es lo que quería el pueblo en cuanto a la programación de un medio radial, en el resto del grupo decisor esta propuesta no consiguió ningún eco, fue desestimada...Cuando hablas de la subestimación del pueblo, la descalificación de sus gustos,me vino a la memoria esta experiencia. Como dices hay que ser revolucionarios, pero también creativos, falta humiladad y valor para atreverse.

    Aprovecho el comentario de la compatriota Glo, que le agrega otro elemento, educación, que me permite conectar sus dos aportes, yo creo que con frecuencia se ha sido simplistas (Me refiero a los ilustres expertos que analizan nuestra situación comunicación en foros y programas de televisión) al analizar el problema, va más allá del terreno de los medios masivos, más allá de la "dictadura o Terrorismo mediático" que se pregona, yo lo interpreto con una visión sistémica y el fenómeno está conformado por una conjunto de instituciones sociales y sus relaciones que tienen la tarea de formar al Ser Social, que van desde la familia, pasando por la escuela y el sistema educativo en general, la religión, la cultura, entre otras, en todas ellas se "programan", se enseñan , se inducen, conductas, prejucios, estereotipos, creencias, opiniones, contrarios a lo que pretendemos y aspiramos; los medios masivos de difusión de información estudian esta realidad -con psicólogos sociales, psicólogos de desarrollo, psicoanalistas, antropólogos, sociólogos, filósofos, comunicólogos, pedagogos, lingüistas, publicistas,historiadores, semiológos, etc.-, la traducen en productos para usarlos en beneficio propio, es decir, para con ellos manipular, domesticar, alienar, persuadir y convencer. Por ello lo que plantea Glo de la necesidad de estimular la crítica, es una atributo indispensable del carácter de estas instituciones sociales en Revolución, pues de ella dependerá el hombre, mujer y la nueva sociedad que deseamos, dinámica, libertaria, creadora y forjadora de nuevas utopías y realidades...
    Siento que se teme a que desaparezcan las instituciones burocráticas que están
    pero yo pregunto ¿Y eso no es precisamente lo que buscamos?
    Gracias! y disculpen si me extendí...

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  4. Compadre, fuerza. Veo que los comentaristas se reducen en las últimas semanas. Alginos seguro no quieren el raye de compartir palabras que los comprometan. Sé que no hay justo desamparado y que no estas solo. Fuerza ante el cansancio, porque ese monton de sabiondos olustrados, marxistas, marxologos y revolucionarios CERTIFICADOS, se les olvida que el viejito marx dijo que el no era ningun marxista, y que el trabajo de la filosofia era comprender el mundo para transformarlo y no para interpretarlo. Aunque en esos esfuerzos, sangremos, rabiemos y descubramos que aquellos que pensamos no eran los nuestros y que los nuestros fueron los que no pensamos.
    Vamonos derrotando afrentas.

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  5. "Nuestros medios públicos deben funcionar como cajas de resonancia de las luchas populares" De toda tu excelente reflexión extraigo esto en lo que pensaba justo días atrás mientras veía a Mario Silva decirle marico y golpista a Nelson Bocaranda . Algo que uno y el gobierno saben ya de sobra sin que se haya hecho nada al respecto de lo segundo. Me preguntaba entonces, lo mismo que tú, hasta cuándo íbamos a estar desmontando las mentiras y las infamias de los medios de oposisión (lo que digan o hagan ellos debería ya resbalarnos); y hasta cuándo le negaban los medios oficialistas la voz al pueblo y sus luchas populares. Al pueblo que es la verdadera voz,la única voz.
    Mientras tengamos periodistas que lo que quieran oír es alabanzas a Chávez, o al gobierno que es lo mismo, estamos jodidos. Mientras Chávez quiera tener periodistas, medios,empleados públicos ya fines, que únicamente se ocupen de lo buenísimo que es él, y sólo eso, (porque él no resiste ninguna crítica), estamos requetejodidos también.
    El pueblo se cansa, se hastía, se decepciona, de no ser escuchado; de que la única voz que se escucha sea la de Chávez; de que se pretenda hacernos creer que sólo ese Mesías salva al hombre de los demonios que alguna vez creímos que estaban derrotados. Y qué peligro, hermano, ¡qué peligro! porque del hastío surgen muchas cosas buenas pero también es caldo de cultivo de una vaina horrible que mientan resignación. Y no hay nada peor que la resignación.
    Abrazo pa ti.

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  6. Excelente artículo.

    Una de las cosas que siempre he dicho es que, desde mi humilde punto de vista, no hay mucha diferencia entre VTV y Globovisión.

    Si tu observas un ratico Globovisión, creerás que vivimos en una dictadura militar, donde, además, reina la anarquía, el hambre y la violencia, y donde el gobierno nunca jamás hace algo bueno para la gente.

    En ese país, reina la infelicidad, el 99.9% de la población es antichavista y los únicos chavistas son Chávez, sus hijos y los ministros.

    En este país, los políticos que se oponen al gobierno son unos angelitos perseguidos, ellos nunca fueron corruptos y no tienen nada que ver con lo dañado que está esto, eso es solamente culpa de Chávez, a quien ellos mismos le entregaron un país perfecto, al que lo único que la faltaba para ser Suiza era la latitud, el nombre y los Alpes.

    Si cambias el canal y pones VTV, te vas al extremo opuesto: vives en un país perfecto, donde no hay hambre, no hay inseguridad, no hay tragedias, no hay gente sin casa, no hay conflictos laborales, no hay protestas, no hay inconformidad y no hay corrupción.

    En este país, reina la felicidad, el 90% de la población es chavista: del 10% restante, 5% son multimillonarios golpistas y el otro 5% está compuesto por zoombies enfermos e hipnotizados por Globovisión.

    En este país, aquellos ministros, gobernadores, alcaldes y demás políticos afectos al chavismo son reencarnaciones de la Madre Teresa de Calcuta, que jamás incurrieron en actos de corrupción, jamás robaron, jamás se hicieron ricos de la noche a la mañana, y que no tienen responsabilidad alguna en los aspectos negativos del país (si es que los hay)... eso es culpa de la cuarta, del capitalismo y del imperio.

    Entonces, yo me pregunto ¿realmente hay alguna diferencia entre estos dos canales? ¿Qué tan distinto es un programa como "Buenas Noches" a otro como "La Hojilla"? ¿Qué tanta diferencia habrá entre Carla Angola y Mario Silva?

    La gente no es pendeja, así como muchos un día se dieron cuenta que Globovisión era una eterna manipuladera, ya se dieron cuenta que VTV es más o menos la misma vaina.

    Así como en Globovisión no se puede hablar mal de Santo Rosales o San Granier, en VTV tampoco se puede blasfemar a San Chávez, San Diosdado o San Giancarlo Di Martino.

    Así como en Globovisión no puedes decir que Mercal es bueno, bonito y barato, en VTV no puedes ni mencionar aquello de los containers con comida podrída (blasfemia).

    Así como en Globovisión no puedes decir que Barrio Adentro es bueno, en VTV no puedes decir que en algunos hospitales la cosa no está funcionando bien.

    Así como cuando Chávez dice "Vamos a regalarle una mega casa y un carro a cada Venezolano", en Globovisión lo cayapean porque eso está muy mal hecho, en VTV cuando Chávez dice "Vamos a tirarnos por un barranco" hay que ponerse el casco y las rodilleras.

    Como reflexión final me hago una pregunta:

    ¿No es acaso la crítica destructiva tan perjudicial para un país como la adulancia y el incondicional jalabolismo?

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  7. Reinaldo, has sintetizado (con creces en el significado y en el significante) lo que desde hace años se viene discutiendo "off the record". Salvo contadas excepciones, lamentablemente nuestra TV pública es pésima, . Tenemos varios canales de TV enfrascados en una lucha titánica pero sin resultados en el campo de batalla. Y resulta que vivimos en una permanente defensiva de los ataques de los medios privados, entonces tenemos programas que analizan los programas y las noticias que emiten los medios privados pero no son autocríticos. Tenemos un periodismo institucional televisivo (y radial) que no asiste a las ruedas de prensa de los actores opositores porque, entre otras razones, no se tiene preparación para preguntar lo que debe preguntarse y desarticular discursos de la derecha. No se presenta las aristas de los hechos ni se consulta ni se busca la fuente de la información porque creen que con un blackberry y una conexión a internet lo resuelven todo. No se investiga ni se sube cerro ni se le pregunta al obrero o a la ama de casa o al estudiante o al usuario del Metro qué es lo que piensa por temor a quedar mal ante los "jefes" de prensa.

    Ciertamente han habido cambios en la calidad de la señal, mejoras tecnológicas y equipamiento en VTV y otros medios públicos, pero más allá de lo técnico, comparto la idea de que se le debe preguntar a la audiencia (al pueblo) qué es lo que le gustaría ver y oír. Creo que los medios públicos deben ser muy críticos y autocríticos, así se deja la mariquera de tapar los errores y de criminalizar la opinión de un pueblo que siente que no se le responde.

    Estoy en total acuerdo con tener una programación dirigida a nuestros jóvenes, que construya un discurso pedagógico y que realmente refleje las inquietudes y necesidades de nuestra gente. Los "sabi-hondos" de nuestra TV creen que se la están comiendo con imposiciones televisivas pero la realidad está en preguntarle a la gente qué es lo que ve y qué es lo que escucha y resulta vergonzoso ver que aún Venevisión, Televen y el cable se llevan el grueso de la atención. A Globovisión lo mantiene vivo el hecho que ese 5% de audiencia en su mayoría es la misma burocracia enquistada en las instituciones que no dejan de verlo por la justificación de "saber qué dicen". Si ignoras o apagas el TV o cambias de canal simplemente le quitas beligerancia a un medio de propaganda opositora y golpista. Es increíble, pero los mismos funcionarios y jefes de institutos, ministerios y espacios políticos le dan más importancia a lo que emite ese canal que lo que se transmite por VTV, AN TV, Vive, Avila TV y Teves. Por eso es que la TV privada hace de las suyas, porque mientras sigamos alienados a la cultura del consumo, al tener y no al ser y tengamos una programación en la TV pública que no entretenga, enseñe, muestre valores, que no aporte críticas constructivas y se defienda tanto de globoterror, seguiremos siendo presa del discurso de unos medios que si saben qué están diciendo y cómo lo están diciendo.

    (Sigue...)

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  8. Recuerda que seguimos teniendo cierta dirigencia burguesa, de formación cultural elitesca, de valores, acciones y gustos burgueses, que se monta en un cargo y le da "carguitis", que tiene una visión de lo bello y la estética proeuropea y proanglosajona. Como dice Jesús Martín Barbero, referido por tí "intelectuales de gustos burgueses" donde "el gusto popular le da asco". Y resulta que nuestro pueblo tiene propuestas e ideas verdaderamente creativas y de estética nada envidiable a la estética extranjera.

    Y si, hay que tener una escuela de medios y dejar de llamarse medios alternativos porque la realidad es que lo "alternativo" suena a descalificación y subestimación de quienes aún sueñan con la "gran prensa" No recuerdo bien los datos, pero hay más medios comunitarios que medios privados y eso es un potencial que hay que valorarlo y redimensionarlo.

    Propongo que además de la escuela de medios, se diseñen programas de formación técnica, que se lleve la educación técnica al televidente, que los medios públicos sean herramientas del debate sin cortapisas, que se muestre la noticia contrastando las fuentes. Hay programas buenos que ayudan, pero hace falta más. Y si se puede ser más atrevido, que se dejen los nombres particulares de cada canal (que si Avila TV, VTV, AN TV, Vive TV, Tves) y se establezcan canales por contenidos, basado en un criterio de un sólo sistema de TV público que no compita entre si por la audiencia. Así, podría haber canales de información, otros de educación (técnica, oficios etc), otros de formación y práxis política, otros culturales (cine, novelas, literatura, poesía, etc.), sin excluir formatos. Así tendríamos oferta suficiente para mantener a la gente informada de los logros, de lo que estamos haciendo y que vayamos a realizar sin darle beligerancia a los medios privados que sentirían un pavor terrible al ver cómo su sintonía baja paulatinamente.

    Espero que sirva estas breves líneas.

    ¡Saludos y abrazos!

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