10 de abril de 2010

Sin decir una palabra

Digo, así cualquiera.

Cualquiera viene y dice, a viva voz, que le están cercenando su derecho a decir. Cualquiera reclama que la democracia significa estar en desacuerdo con las ideas ajenas y defender el sagrado derecho ajeno a expresarlas, cualquiera proclama en voz alta la libertad de pensamiento y luego dice: que muera el que no piense como yo.

Digo, así es muy fácil. Decir "democracia" y al mismo tiempo decir que el que no dice lo que yo digo, el que no piense como yo pienso, no tiene nada que decir y cuando habla lo hace sin decir nada, porque no es capaz de pensar nada.
Caricatura de Rayma, publicada por El Universal, el sábado 10 de abril de 2010.

Digo, así es extremadamente sencillo pelear contra la "dictadura". Ilustrando al que no dice lo que yo digo ni piensa como yo pienso como un perro amaestrado, un fanático o un esclavo. Para eso sirve la "democracia" hoy en día: para encubrir los pensamientos más autoritarios. Esos que se expresan en la más absoluta libertad aunque atenten contra la libertad de pensamiento.

Caricatura de Rayma, publicada por El Universal, el jueves 8 de abril de 2010.

Caricatura de Rayma, publicada por El Universal, el miércoles 7 de abril de 2010.

Yo me pregunto, sin decir una palabra, yo me pregunto por qué nos tuvo que suceder a nosotros, tanta vileza en nombre de la libertad y tanta injuria en nombre del libre pensamiento.

Sin decir una palabra, casi sin decirnos nada, sin mirarnos a los ojos, yo me pregunto por qué nos tuvo que pasar a nosotros, una gente tan farsante, impertinente y quejumbrosa. Como en la canción de Andrés Calamaro: "Y estoy cansándome de esperar / Pero igual, igual no tengo a dónde ir / Y me dice la gente que deje de pensar en ti".

¿Qué le hace uno si viene y se cansa de estos "demócratas" que nos han tocado? Pero, en fin, de eso se trata la democracia. La de verdad, quiero decir.

Andrés Calamaro y Adolfo "Fito" Cabrales (el de los Fitipaldis) interpretando A los ojos, de Calamaro.

4 comentarios:

  1. Cualquiera viene y dice, a viva voz, que le están cercenando su derecho a decir. Cualquiera reclama que la democracia significa estar en desacuerdo con las ideas ajenas y defender el sagrado derecho ajeno a expresarlas, cualquiera proclama en voz alta la libertad de pensamiento y luego dice: que muera el que no piense como yo.

    Cualquiera puede, con impunidad absoluta, escribir en un periódico, declarar por televisión, o publicar en internet la más estrafalaria de las mentiras. La mayoría se la va creer.

    ¿Por qué? Porque la mayoría no va a tomarse el tiempo de analizar lo que se dice. La mayoría prefiere aceptar a priori la voz del periódico, de la televisión, de internet.

    La propaganda no apela al intelecto. La propaganda es efectiva porque usa mecanismos irracionales—pero universales—de la mente humana.

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  2. En la misma onda de Andres Calamaro "ojala ella nunca se arrepienta de haberse conocido", Abrazo

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  3. Reynaldo al fin estás aprendiendo.

    La democracia y el sistema de libertades es CALARSE LO QUE OTROS DICEN Y OPINA, y tambien refutarlo.

    Lo que puede ocurrir es el irrespeto, la desconsideración, la tergiversación, pero esa es harina de otro costal, y es un lato precio por la libertad. Quien no está dipsuesto a pagarlo, tiene la tentación de subvertirla.

    Pero quien puede decir que es la verdad absoluta?

    Lamentablemente en el país, se usa la libertad de expresión para DIVIDIR, SEPARAR, DESVALORIZAR, y poco se construye con eso, pero el valor superior sigue siendo la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, y castigar a la gente por su ejercicio es un exabrupto que nos cuesta mucho mas caro a todos.

    AP

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  4. Anónimo del 14 de abril a las 18:51:
    Me alegra saber que me consideras tu alumno aventajado.

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