6 de noviembre de 2008

Kylie Minogue quería ir al mercado de El Cementerio


Hace un par de días se presentó la cantante australiana Kylie Minogue en el Poliedro de Caracas... y parece que estuvo muy bien. (Yo no sería capaz de identificar ninguna de sus canciones).

Al día siguiente - es decir, ayer miércoles 5 de noviembre - el diario Últimas Noticias publicó la respectiva nota: el repertorio, el sonido, las "luces impactantes", etc., etc.

Al lado de la nota principal, en el margen derecho de la página, apareció publicada una nota secundaria, intitulada: Kylie se fue de shopping al mercado de buhoneros. Relata muy brevemente que el pasado lunes la cantante solicitó ir de compras. Por supuesto, la llevaron al Centro Comercial San Ignacio. Pero no compró nada. Inesperadamente, "asesorada por alguien, como pudo machucó 'Cementerio' para que la llevaran al mercado", relata la periodista.

Siempre según la versión de la periodista, "no se pudo, porque el antojito se le ocurrió a las 3 pm".

Unjú. Sí, claro.

Podemos hacer una cosa: yo abro aquí un paréntesis y ustedes se imaginan allí cómo habrá sido la historia realmente:

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_________________________________________________________________).

¿Cómo habrán reaccionado quienes le acompañaban ante semejante petición? ¿La considerarían demente o simplemente mal informada? ¿La calificarían de excéntrica o de estúpida? ¿Qué pensamientos les habrá inspirado el desalmado personaje que le recomendó un lugar así? ¿Habrán sido capaces de hacerle entender que El Cementerio está ubicado en un lugar, además de casi inaccesible, muy horrible de la ciudad, impresentable? ¿Le habrán explicado que, por las razones antes expuestas, a ese lugar no va "nadie"?

Queda a la imaginación de ustedes.

Al final, "le sugirieron llevarla al mercado de los Buhoneros en Sabana Grande", supongo que ese que está al final de la Avenida Casanova, aún lejos del territorio comanche de Caracas. Pero la tipa insistía: "Estando allá, se dio cuenta de que en pleno bulevar los artesanos disponían su mercancía en el suelo". Casi poético. "Eso es lo que quiero comprar: cosas hechas por la gente, vendidas desde el piso, no en grandes tiendas", habría dicho la Minogue. "Y compró sin que nadie se percatara de quién se trataba". Qué va a saber burro de chicle... "Sólo los guardaespaldas hicieron suponer que debía ser 'alguien importante'. Si hubiese sido Olga Tañón, por ejemplo, otro gallo hubiera cantado".

Lo mejor, por supuesto, se los dejé para el final. Es el párrafo con el que abre la nota de la periodista:

"Visitar el tercer mundo, para alguien que no pertenece a él, es algo exótico. Más si el visitante proviene de un país donde todo marcha sobre ruedas, el orden y la limpieza dan el norte y las cosas finas, y de caché, son comunes".

Así mismo como lo leen.

Hay un primer mundo dentro del "tercer mundo". Hay terceros y hasta cuartos mundos dentro del primero, como escribía Félix Guattari. Los únicos que no los ven son lo que viven en el primer mundo del "tercer mundo".

No es un juego de palabras. Es simplemente otra forma de decir que hay quienes son extranjeros en su propia tierra.

2 comentarios:

  1. Excelente! Qué peligro!!!
    Lo dicho por la periodista, aunque ya no me sorprende, todavía me asusta mucho sobretodo cuando pienso en más de 200mil ejemplares diarios difundiendo esta misma idea en todo el país.

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  2. Pobre periodista, no lee ni la sección Internacionales y Economía de su propio diario.

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