25 de julio de 2012

Chavismo, color y sabor




La leyenda, insidiosa, se detiene en la combinación elegida por María para adornar sus uñas: amarillo y morado. A juicio de la web, se trata de "unas uñas muy sicodélicas e imperialistas", que usan "muchas chicas" en Venezuela "porque ya es una moda... aunque no es una tendencia socialista".

Se lo leí a Sandra Mikele, que está por cumplir los doce. Le mostré las fotografías. Sonrió e hizo un gesto de desaprobación. A su juicio, el asunto "no tiene nada que ver con política" y calificó la leyenda de "pura estupidez". Son "uñas con estilo que puede usar cualquier persona en este mundo", me dijo, y además me explicó que la persona que redactó la nota está completamente desfasada, porque esos colores se están usando "desde el año pasado". Ella misma tiene varios colores: fucsia, verde, azul, morado, anaranjado, rosado claro. Hizo la salvedad de que no tiene amarillo.

Sin duda que una nota tal puede valorarse de muchas maneras, y no sólo como un buen ejemplo de "pura estupidez". Más aún, es mucho lo que pudiera desgranarse sobre las webs venezolanas que deben apelar a Kim Kardashian para atraer público.

La pregunta es: ¿qué tribulaciones de ánimo o cuáles prejuicios son los que llevan a alguien a opinar que la hija del Presidente no puede llevar uñas "sicodélicas e imperialistas"? ¿De cuándo acá los colores vivos o metálicos son atributos o signos distintivos del imperialismo? Rayemos en el absurdo: ¿existen uñas imperialistas o socialistas?

Necedad aparte, lo que parece claro es que no se trata sólo de una cuestión estética. Entre la nota, que también cuestiona la marca del celular que usa María Gabriela, y la improbable intención de denunciar el afán de ostentación de la hija de Chávez, media un abismo.

Lo que se enjuicia, en general, es al chavismo y su "doble discurso". Doble discurso que consistiría en ser portavoces y adalides de la barbarie (de la privación, de la ignorancia, es decir, del socialismo), pero débiles ante los encantos de la civilización, que se asimila con la abundancia, con la distopía del mercado infinito.

Según tal razonamiento, Sandra Mikele, hija de chavista, es por tanto hija de la barbarie, y mal pudiera aspirar no sólo al amarillo que no tiene, sino a cualquier otro color. Tendría que conformarse con la mediocridad grisácea de una vida sin futuro, con malas versiones de lo "bueno".

Después de todo, es difícil no sentir pena por aquellos que, acicateados por la ignorancia y el miedo, con alma esclava de consumidores mucho más que ciudadanos, jamás sabrán cuánto de color hay en el chavismo. Y de sabor.

3 comentarios:

  1. ¿existen uñas imperialistas o socialistas? Si existen, en el Precio jeje. si las uñas te las montan en un centro comercial muy visitado de tu ciudad te valdran mucha plata (imperialistas). pero si te las montan en tu barrio, obviamente van hacer mas baratas (socialistas)

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    1. Y si te haces las uñas en tu casa que uñas son? Son simples uñas, no importa el lugar donde te las pintes, solo son uuñaaaas

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  2. Hola Caroliña
    Un saludo y un beso
    El cuento es que el comunista o el socialista no puede usar nada que se produzca en el norte o en Europa, o lo que este a la moda,vestirse con harapos, ni puede vivir en una buena casa, si no que tiene que vivir en un rancho en cualquier cerro con terrenos deleznables, o a orillas de quebradas, porque los terrenos A1 los acapararon los capitalistas para construir mansiones, campos de golf, o desarrollarlos para construir centros comerciales etc. Y si un socialista tiene una casa en un buen sitio tiene que regalarla a un damnificado para irse al cerro, según ellos no hay que mejorar las condiciones de vida de los pueblos y construirle buenas casas en los terrenos acaparados por los poseedores del dinero, si no que cada uno de nosotros debemos llevarnos a un pobre para nuestras casas, y así si se correspondería nuestro forma de pensar con la forma que deberíamos actuar. Pura estrechez mental, que los aleja cada día mas de la preferencia y el cariño de los pueblos.
    Jaime

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