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14 de septiembre de 2011

Penúltimas palabras sobre Ávila TV


Aquí les dejo mi intervención, este miércoles 14 de septiembre de 2011, en el programa Oye como va, que conduce Oswaldo Rivero y transmite Alba Ciudad, a propósito de las furias desatadas por mi artículo Ha muerto Ávila TV.

Pinchar aquí.

Son las penúltimas palabras sobre el asunto.

La última palabra la tienen trabajadores y obreros del canal, estudiantes de la EMPA.

Se les quiere y se les respeta siempre.

Salud.

7 de septiembre de 2011

Ha muerto Ávila TV

De cuando Ávila TV todavía la partía...

Ha muerto Ávila TV. Su muerte ha sido lenta, la agonía larga. El acta de defunción la firmaron antes de tiempo, cuando más se veía su pantalla en los barrios de Caracas (y la sintonía en aumento), cuando más la partía, cuando más la revolucionaba, y cuando sus trabajadores peleaban con más fuerzas para defenderla.

Hubo un tiempo en que todos hablaban de Ávila TV, así fuera nada más que para afirmar que les resultaba difícil entender lo que sucedía adentro. La revolución bolivariana tiene una deuda con sus trabajadores organizados y movilizados en asamblea permanente, que optaron siempre por no ventilar públicamente tenaces conflictos internos, así como las sucesivas injusticias que debieron padecer. Sin embargo, esta demostración de carácter, firmeza y madurez política, este ejemplo claro de disciplina a toda prueba, fueron respondidos con una feroz e implacable campaña de infamias que hoy perdura. La discusión central, sustantiva, sobre el tipo de televisión que es preciso hacer en tiempos de revolución, sobre cómo hacer una televisión juvenil, popular y revolucionaria, fue sustituida sistemáticamente, del lado de los enemigos de Ávila, por un coro de insultos e invectivas: malandros, desviados, pequeñoburgueses, anarcoides.

Ya nadie habla del Manifiesto de Ávila TV.

Reafirmo algo que sostuve entonces: lo que estaba en juego con la batalla de Ávila TV, mucho más allá de cargos y cuotas de poder, de la fama, la mala conducta o el trampolín para aterrizar en otros canales, era la posibilidad de continuar insurgiendo contra los cánones de la comunicación burguesa y contra los dinosaurios que ven en la pantalla un instrumento para bombardear a la gente de propaganda, que es otra forma de la alienación. La importancia estratégica de Ávila radicaba en que había demostrado cómo insurgir, además con el protagonismo de esos jóvenes que la izquierda conservadora, sectaria y exógena ha despachado históricamente por pertenecer – según le gusta estigmatizar – al lumpen.

Hoy día, en cambio, nadie habla de Ávila, y se le equipara a un cuerpo inerte, aunque respire. La ya vieja leyenda negra de la televisora malandra y malhablada, fue sustituida por la leyenda de la Ávila ingobernable. Así, ha terminado de morir de mengua, aislada como leproso, estrangulada la poca organización que quedaba, sus últimos arrestos de vitalidad. Nadie quiere saber de ella, mucho menos, tal parece, los que aún conservan cuotas y cargos burocráticos.

Lo más grave es que nadie da la cara, nadie ofrece una explicación a los cientos de miles de jóvenes de los barrios que cuando todavía se animan a sintonizar la pantalla que alguna vez los sedujo, se encuentran con la misma programación de hace dos años. Porque, no se engañen: el problema está en la pantalla.

Ha muerto Ávila TV y su muerte es la victoria de los pusilánimes, los sectarios y los mediocres. Muerta, nada más que para engrosar las filas de unos medios públicos incapaces de acumular dos dígitos de audiencia.

27 de octubre de 2010

Repolitizar los medios públicos

Situación 1: Ocurrió pocos días antes de las elecciones parlamentarias, durante la emergencia provocada por las fuertes lluvias sobre Caracas. Parroquia Antímano. El gobierno nacional acude en auxilio de las víctimas. VTV llega hasta el lugar. Algún funcionario hace evaluación de los daños: familias en riesgo, etc. Le toca hablar a los afectados. Es una mujer de treinta y tantos años. Su rostro está horadado por el cansancio, que reflejan sobre todo sus ojos. Pero permanece firme, ayudando a los suyos. Ella simboliza a la comunidad organizada. En circunstancias tan adversas, es mucho lo que tiene que decir. Micrófono en mano, transmisión en vivo, el periodista quiere conocer su opinión sobre las gestiones que viene realizando el gobierno en el lugar de los hechos. La mujer le responde, palabras más, palabras menos, que está de acuerdo, pero reclama que la comunidad venía alertando… El periodista interrumpe la exposición. Insiste: quiere saber qué opina la mujer sobre la gestión de gobierno. Ésta ensaya una segunda respuesta, algo confundida. Desea, sobre todo, relatar la tragedia que han vivido, explicar cuáles son los problemas de la comunidad, pero la oportunidad no llega. El periodista insiste por tercera vez. Entre resignada y molesta, la mujer termina cediendo: se limita a agradecerle a Chávez por no dejarlos solos.

Situación 2: La mañana del lunes 18 de octubre, el hermano jesuita José María Korta inicia una huelga de hambre en pleno centro de Caracas, a pocos metros de la Asamblea Nacional. Entre otros puntos, demanda la "libertad inmediata para Sabino Romero Izarra y demás presos yukpas recluidos en la Cárcel Nacional de Trujillo". En comunicado público, expresa sus sentimientos de "gran admiración" por las "expresiones orales" del Presidente Chávez "respecto a su política indigenista". Pero advierte: "Hacen falta políticas públicas indígenas 'desde abajo'… como mecanismo de apropiación del derecho por parte del sujeto social. Es necesaria la desestatización de lo indígena. El derecho a la demarcación no es otra cosa que el derecho a la tierra y todavía, después de once años de Gobierno Revolucionario, no se ha podido concretar”. Inexplicablemente, los medios públicos guardan silencio. (¿Salvo algunas excepciones? No tengo conocimiento de ellas). En contraste, varios medios privados cubren la noticia. Sólo un par de ejemplos: el jueves 21 de octubre, el programa Radar de los Barrios (que transmite Globovisión) incluye un segmento en que el conductor del programa (devenido en improbable aliado de la lucha indígena) confraterniza con el hermano Korta. El mismo día, el diario El Nacional (a cuyos dueños les importa un pepino la suerte de los yukpas) reseña la noticia en primera plana.

El Nacional, primera plana, jueves 21 de octubre de 2010. La noticia de la huelga de hambre del hermano Korta reseñada debajo del titular central.

El Nacional, jueves 21 de octubre de 2001. Detalle de la nota: "Dar la vida es un regalo".

Pudieran citarse varias situaciones análogas, pero las circunstancias exigen concisión. Además, ambas son suficientes para ilustrar lo que podría denominarse la gestionalización de la política comunicacional. A grandes rasgos, ésta se expresa de dos formas:

1) en la primera situación, el esfuerzo está concentrado, exclusivamente, en "demostrar" el esfuerzo que sin duda realiza el gobierno bolivariano para atender una emergencia social. Sin embargo, el pueblo organizado no aparece como sujeto político, que trabaja junto con el gobierno, sino como objeto de la asistencia oficial. Los medios públicos dan voz al pueblo, pero esta voz se ve forzada a "traducir" la línea oficial, se ve obligada a adecuarse a ella, cuando debería ser a la inversa: a través de los medios públicos debería expresarse la línea popular, sus demandas, sus problemas y sus propuestas;

2) en la segunda situación, desaparece la voz popular. Los sujetos políticos populares son, simplemente, invisibilizados. La lógica sería más o menos la siguiente: darle voz a la protesta popular supondría dejar en evidencia los errores de la gestión del gobierno bolivariano. Equivaldría, por tanto, a darle armas al enemigo, que ha hecho de la crítica de la gestión el puntal de su discurso. En casos extremos, se visibiliza a los actores de la protesta, pero criminalizándolos: infiltrados, anarcoides, etc. Mediante la sanción moral, se intenta deslegitimar las causas de la protesta.

En la primera situación, nuestros medios públicos han desperdiciado una extraordinaria oportunidad para que el pueblo se exprese sin cortapisas. El pueblo chavista de Antímano ya no debe luchar sólo contra los estragos de la lluvia, sino además sobreponerse a la frustración que produce la imposibilidad de decir todo lo que tiene que decir. De la frustración al hastío hay un solo paso. El hastío, que significa desmovilización y desinterés por la política, es también una forma de protesta.

La segunda situación expresa más bien una absoluta falta de sentido de la oportunidad. Las implicaciones de ésta son más graves, sus efectos políticos más duraderos: bajo el pretexto de no darle armas al enemigo, terminamos cediéndole el campo de batalla. El terreno que conceden nuestros medios públicos es ocupado por los oportunistas y demagogos. Cierto: el pueblo no habla a través de los medios antichavistas, son las elites las que pretenden hablar a través de él. Las mismas que durante todos estos años han emprendido una feroz campaña de criminalización del chavismo popular. El mensaje siempre es el mismo: "El poder popular de que habla el gobierno es pura paja". Pero la clave es ésta: a un cierto apaciguamiento de la línea orientada a la criminalización del chavismo, va unido un interés creciente por visibilizar las demandas populares. Ésta es una variante del giro táctico del discurso opositor desde 2007, pero esto es algo que ya he intentado desarrollar en otros artículos, y no es mi intención insistir en el punto, sino en lo siguiente: el oportunismo de los medios antchavistas es la consecuencia inevitable de nuestra falta de sentido de la oportunidad. Mientras el antichavismo "dialoga" (repolariza) con el chavismo popular, los medios públicos le retiran la voz.

Frente a este cuadro, ¿cómo repolitizar los medios públicos? En adelante algunos aportes para la discusión:

1.- Lo primero que habría que terminar de entender es que no se trata de un problema de gestión, sino de un asunto político. Talento sobra en nuestros medios públicos, lo que falta es ponerlo al servicio de una política comunicacional orientada a la radicalización democrática de la sociedad venezolana. No se trata de cargos, ni de puestos (otra expresión más de la burocratización de la política que golpea a la revolución bolivariana), sino de política. Se trata de entender que hemos perdido demasiado tiempo en mezquindades y ruindades, postergando la discusión sobre los medios públicos que necesita la revolución bolivariana; apelando a la descalificación, y en algunos casos incluso a la criminalización (es el caso de la lucha de los trabajadores de Ávila TV), con la intención no sólo de eludir la discusión política, sino de preservar cuotas de poder. Ya basta de mirarnos el ombligo, es tiempo de volver a la calle.

2.- Si de "logros" se trata, no hay logro más importante que la participación popular. Insisto: el mayor aporte del chavismo a la sociedad venezolana fue la incorporación de las masas populares a la lucha política. Nuestros medios públicos deben funcionar como cajas de resonancia de las luchas populares. Lo contrario es traicionar el legado del chavismo originario. Esto supone, por supuesto que sí, hacer visible la relación conflictiva entre pueblo y burocracia (incluida la comunicacional). Pero una revolución no se plantea el falso dilema: pueblo o burocracia. Opta por el primero, en cada circunstancia. Las demandas populares, sus problemas, sus críticas (incluso contra los atropellos de la burocracia) deben aparecer en nuestros medios, antes que en cualesquiera otros.

3.- Lo anterior implica que nuestros medios públicos no pueden seguir concentrando tanto esfuerzo en "desmontar las matrices" de los medios antichavistas. De nuevo: la tendencia es a interpretar esta postura como un ataque despiadado e injustificado contra ciertos espacios televisivos. Al contrario, lo que planteo es la necesidad urgente de balance: ¿de qué vale una programación orientada a la crítica de medios, si no hay espacios para que el pueblo cuestione a los medios antichavistas, pero también a los medios públicos, y en general para que señale nuestros logros y aciertos, así como nuestras fallas y errores? Se habla mucho de usuarios y usuarias de medios públicos, pero una programación concentrada exclusivamente en divulgar los logros de la gestión del gobierno bolivariano y en la crítica de medios, supone una concepción según la cual el pueblo no es sujeto de la política, sino objeto, receptor pasivo, actor de reparto.

4.- Se habla mucho de usuarios y usuarias de medios públicos, pero lo cierto es que no hay medios públicos sin público. ¿Cuáles son los usuarios y usuarias de medios que nadie o muy poca gente ve o escucha? En este caso, la tendencia es a descalificar esta postura con el pretexto de que estamos sugiriendo implícitamente que nuestra televisión, por ejemplo, debe parecerse a Venevisión. Cuánta cortedad de miras. Mientras tanto, poco importa si nuestro mensaje no llega a ninguna parte. Lo peor del caso es que esta tendencia disimula un profundo menosprecio por nuestro pueblo, vuelve a reducirlo a receptor pasivo y acrítico. El problema sería el pueblo "alienado", que se refugia en masa en la programación de Venevisión y Televen, jamás la ausencia de una oferta alternativa: popular, revolucionaria, audaz, creativa. Frente a las narconovelas, "ideología" y crítica de Globovisión. Con razón nadie nos ve. Pero no lo digas muy duro: quedarás como un defensor de las narconovelas.

5.- Habría que leer y releer las palabras de Jesús Martín Barbero: "... la mayoría de nuestros intelectuales en América Latina sigue pensando que los gustos populares no son gustos. Y lo que no es el gusto de la burguesía y de la distinción no es el gusto. Y esto pasa con gente muy de izquierda; el gusto popular les da asco, y el asco es del estómago. Los intelectuales legitiman con toda una verborrea discursiva lo que es del estómago. En Colombia logramos por primera vez que el Ministerio de Cultura haga una encuesta nacional sobre consumos culturales. Esto significaba salir de la visión ilustrada, paternalista de que hay gente que sabe lo que el pueblo necesita y punto. Así como los medios te engañan diciéndote: 'yo sé lo que la gente sabe', los intelectuales llevan siglo y medio diciendo que ellos saben lo que la gente necesita, que es aún peor. Entonces, se hace esa encuesta, y se rasgan las vestiduras porque el acontecimiento cultural más importante para la mayoría de los colombianos es el reinado de belleza de Cartagena. En lugar de preguntarse qué significa eso, de dónde viene, con qué tiene que ver, dicen: 'este país es una mierda, un país donde el hecho cultural es el reinado de belleza, no es un país'... En ese sentido, para mí el escándalo es la incapacidad de los intelectuales para dejarse desestabilizar por la encuesta y salir de su castillo desde el cual ellos dicen cuál es el cine que tiene que gustar, cuál es la música que tiene que gustar, cuáles son los libros que tiene que leer la gente. Estamos atrapados. Los medios dicen: 'nosotros le damos a la gente lo que la gente quiere', y los intelectuales dicen 'los medios no le dan a la gente lo que la gente necesita'. ¿Y qué es lo que la gente necesita?".

6.- ¿Qué es lo que los jóvenes de nuestros barrios populares "necesitan"? Pero hablemos de datos gruesos: ¿sabía usted que, según cifras oficiales, el 64,1% de la población venezolana tiene 34 años o menos, y 56,5% tiene 29 años o menos? ¿Cuál es el mensaje que le estamos transmitiendo a ese público? Más aún: ¿los jóvenes de los barrios populares hablan a través de nuestros medios públicos? ¿Seguiremos permitiendo que nuestra revolución envejezca prematuramente, defendiendo a capa y espada la idea anacrónica y conservadora de que los gustos populares de nuestros jóvenes no son gustos, y lo que corresponde, por tanto, es "enseñarles" cuál es la televisión y el cine que tienen que ver, cuál es la música que tienen que escuchar y cuáles son los libros que tienen que leer?

Mientras avanzamos en la discusión (que no puede seguir postergándose), ¿por qué no pensar, por ejemplo, en la creación de una escuela de medios, que incorpore a trabajadores de los mismos medios públicos, donde se trabaje en una programación (sin excluir ningún formato) que responda a las exigencias de la radicalización democrática de la sociedad venezolana? Si avanzamos a paso firme, podríamos obtener resultados a corto plazo.

17 de enero de 2010

Carta a Chávez o el pecado de Ávila TV (y II) - Humberto Márquez

(Publicado el domingo 17 de enero de 2010 en Ciudad CCS).

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Esténcil en la estación del Metro La Hoyada, 14 de enero de 2010.

La señal del canal 47 es un concepto de TV que ha roto con los esquemas tradicionales y muestra una juventud incorporada a esta revolución, asumiendo un papel protagónico en la captación de adeptos. Pero precisamente por eso y ahí coincido con Reynaldo Iturriza, quién también ha escrito profusamente sobre el tema, en que el problema de Ávila TV no es Ávila TV, el problema real es que al pretender convertir el canal en un catecismo de materialismo histórico, toda esa juventud que está captada para el proceso revolucionario, va a emigrar a los canales alienantes. O algo peor, los jóvenes indefinidos, que ya sienten simpatía por el chavismo porque les está hablando en su mismo lenguaje, se van a frustrar porque es caer en más de lo mismo, o sea, volver a lo de antes. A los canales tradicionales que los siguen embaucando.

Es comenzar a caer en la misma trampa en que ha caído la oposición, en hablarse a ellos mismos, son tan brutos que se automercadean, y no entienden que lo lógico sería tratar de aumentar el caudal electoral. No solo que espero que nunca lo entiendan, sino que estoy seguro que jamás lo van a entender, porque el individualismo de la derecha no permite, por definición, la idea del interés colectivo. Entonces, Presidente, ¿será que vamos a ser tan brutos como ellos?, ¿o será que alguien está interesado en que esto ocurra? ¿Alguien se ha puesto a pensar que un alto porcentaje del voto es menor de 30 años? ¿Alguien olvida que la juventud es protestataria o es que a alguien se le puede olvidar que fue joven alguna vez, o que se ha puesto viejo de manera prematura? Mire Presidente, de pana le digo, ni siquiera le estoy pidiendo que le dé potestades a la asamblea de trabajadores para autogobernarse, como sería lo lógico en una sociedad socialista, y no estamos contra la necesaria formación ideológica, porque la inoculamos a través de códigos juveniles; pero en aras de cumplir nuestra misión de incorporar activamente a la juventud a esta revolución, solo le pido, como dicen ellos mismos, de pana otra vez, Presidente:

Dejen ser y hacer a Ávila TV… No va más.

16 de enero de 2010

Buenas y malas noticias sobre Ávila TV

Ávila TV es, por supuesto, lo que usted - que vive fuera de Caracas - haya podido ver a través de Venezolana de Televisión. Pero eso es apenas una ínfima parte de la propuesta política, ética y estética del canal.

Ésta es la buena noticia: Ávila TV es mucho más y mejor que eso. Es, además, la televisora que logró cautivar a centenares de miles de jóvenes de las barriadas caraqueñas, esos/as que descubrieron en apenas tres años, sintonizando el 47, que el chavismo podía ser entretenido, inteligente, irreverente y popular, y que la política no tenía que ser necesariamente cosa de gente que no vive como uno, ni viste como uno, ni habla como uno, ni piensa como uno, pero que pretende venir a decirle a uno cómo vivir, vestir, hablar y pensar... en nombre de la revolución y tal.

Los/as trabajadores/as de Ávila TV hicieron un ejercicio de síntesis y prepararon un reel de unos diez minutos que contiene una parte - porque todavía faltó mucho - de esa pantalla que le llegó al barrio capitalino, pero que nunca pudo ver el resto de Venezuela. El video puede encontrarse en un blog de recentísima creación - y ya son dos las buenas noticias -, administrado por los/las mismos/as trabajadores/as del canal: Ávila TV somos barrios.



Ésta es la mala noticia: supongamos que usted, que vive en Caracas, decide, por un momento y por no dejar, desconectar el cable y sintonizar el 47. Es más, tómese unos dos minutos de su tiempo y haga la prueba. Luego venga y cuéntenos si lo que vio en pantalla se parece a lo que vio en el reel. ¿Verdad que no? De hecho, así intitularon el video en Ávila TV somos barrios: "Esto es lo que no verás cuando sintonices Ávila TV".

Ésta es la buena noticia: una buena parte de los/las jóvenes que crearon esos contenidos, esa imagen, siguen formando parte de la nómina del canal.

Ésta es la mala noticia: hay quienes juran que no se trata más que de drogadictos, pequeñoburgueses y malandros. Una parranda de flojos que jamás han hecho algo en su puta vida.

Ésta es la buena noticia: esos/as muchachos/as están en pie de lucha.

Por ahí dicen que se creyeron la historia de que estamos en revolución.

10 de enero de 2010

Carta a Chávez o el pecado de Ávila TV (I) - Humberto Márquez

(Publicado el domingo 10 de enero de 2010 en Ciudad CCS).

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La isla de Utopía, de Tomás Moro, según la versión de 1516. La embarcación estacionada al sur de la isla es La nave de los locos, a la que irán a parar todos los pecadores, luego de su expulsión de Utopía.

Mi estimado presidente: Le dirijo estas líneas por la situación que "vive" Ávila TV en los últimos tiempos. Las comillas en VIVE son porque, para decir lo menos, se quiere retransmitir en Ávila, la excelente producción de ese canal. Siempre he dicho que lo estratégico del sistema nacional de medios públicos es su versatilidad y así he alabado a VIVE por educativo, lo noticioso de VTV, lo internacional en TELESUR y los buenos conciertos de TVES, incluidas por supuesto, las estaciones comunitarias, donde también crece la creatividad del pueblo.

El caso de Ávila ha sido la guinda que le faltaba a la torta de la audiencia, en 3 años es el único canal revolucionario, juvenil y de barrio, que los jóvenes hacen suyo, porque está hecho por ellos mismos. Es una TV alternativa donde los muchachos dan clases magistrales de cómo hacer una televisión revolucionaria en conjunto con la Escuela Metropolitana de Producción Audiovisual, en donde se forma a los jóvenes en las distintas áreas audiovisuales para que luego formen parte del canal. Con todo el arrojo que da la juventud, con ese cuchillo en la boca de buenas intenciones se lanzaron a conquistar un segmento de la audiencia que quería tener por fin una televisora hecha por ellos, con toda la libertad necesaria para eso. Y ese es el pecado de Ávila TV, el pecado de la libertad. Un pecado que las sociedades pacatas no le perdonan a nadie. La derecha no soporta la irreverencia y lo que es más triste, algunos sectores de la izquierda tampoco. El pecado de Ávila TV, ha sido romper todos los paradigmas de la pobre TV a que nos tenían acostumbrados.

Cuando Ledezma le quiso poner la garra y cristalizó el proceso de traspaso, yo dije sardónicamente, que no sabía qué era peor, que nos quitaran el canal de un solo guamazo o que no los fueran quitando a pedazos, si vencían los talibanes recalcitrantes que nunca faltan. No es fácil que entiendan que en Ávila se debe hablar en el lenguaje de la juventud y no mediante un stalinismo de carretera, como pretenden ahora.

Que viva la utopía revolucionaria de los trabajadores, abajo la "utopía" burocrática de los usurpadores.

9 de enero de 2010

El problema de Ávila TV

(Va el diecisiete en Ciudad CCS, publicado el jueves 7 de enero de 2010.

Breve y conciso, como deben ser los buenos propósitos de comienzos de año.

Además, todavía queda mucho por decir.

Vamos, cámaras: los mediocres ya rompieron la barrera del sonido a punta de insultos, chismes y rumores. Es hora de que rompamos la barrera del silencio.

Salud).

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El hastío que produce Ávila TV entre algunos de los funcionarios con la potestad para torcer su destino, es el signo más elocuente de que el problema de Ávila TV no es Ávila TV. Podrá parecer un juego de palabras, pero esto es cualquier cosa menos juego: la resistencia – porque la cosa es tan grave que es preciso comenzar a llamarla con todas sus letras – que han protagonizado sus trabajadores durante los últimos seis meses, lejos de ser celebrada por el chavismo oficial como un ejemplo a seguir, es considerada como una piedra en el zapato.

Tal hastío es expreso, manifiesto: tal pareciera que no hubiera nadie capaz de dar con la fórmula para resolver ese enigma que es Ávila TV. Sin luz que asome en el horizonte, siempre es más fácil recurrir a esa vieja tradición de izquierda que consiste en denigrar de lo que no se comprende. Así, sé de funcionarios que repiten, con toda la seriedad que amerita el caso, que el problema con los trabajadores de Ávila TV es que desean seguir siendo el MTV venezolano. Que no son más que una pandilla de malcriados pequeñoburgueses en alianza con el malandraje.

Seis meses han pasado y los trabajadores de Ávila TV – y me refiero concretamente a esa mayoría activa que está organizada en Asamblea – siguen haciendo lo posible porque se les escuche. Dos juntas directivas han pasado y ambas incurrieron en el mismo error: desoír a los trabajadores, subestimarlos. Ambas pretendieron amedrentarlos, intimidarlos. Ambas juntas son historia: en cuestión de horas se conocerá cómo está conformada una nueva junta directiva. La tercera en seis meses - en realidad, la cuarta, si contamos a la junta destituida por el Minci a mediados de julio de 2009. Una vez más, los trabajadores no fueron consultados. Si ya se equivocaron dos veces, ¿cuáles son las razones para creer que a la tercera va la vencida?

El problema de Ávila TV no es Ávila TV. El hastío que les produce a los funcionarios con la potestad para torcer su destino, los devela. Ellos son los verdaderos responsables. El supuesto enigma, el falso problema hubiera podido resolverse desde el principio, nada más que escuchando a los trabajadores de Ávila TV. Allí están las respuestas. Allí está la clave.

23 de diciembre de 2009

Ávila TV tiene mucho que decir

(Al tanto de que mañana muchos de nosotros dejaremos de estar pendientes de la prensa, les dejo con un día de antelación el número dieciséis en Ciudad CCS, cuya primera parte será públicada precisamente mañana, día de Navidad, y la segunda parte el próximo jueves, último día del año.

Aprovechen estos días para inculcarle a sus hijos e hijas que no está nada bien ver tanta televisión.

A menos que sea Ávila TV.

Bueh... a menos que terminen de destruirla.

Salud).

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En agosto pasado, y en respuesta a la feroz campaña de criminalización que se fraguó en contra de Ávila TV, el documentalista Ángel Palacios no dudó en calificar el trabajo que se hace desde la planta televisiva como "la mejor experiencia comunicacional que se ha construido en el país en toda la historia de nuestra televisión". A su juicio, Ávila TV es "una televisora que inventa, que incluye, que le llega a los más jóvenes y que es voz de los más excluidos. Una televisora que no tiene miedo y que canta las verdades donde más duelen".

¿Palabras escritas al calor del combate deliberativo? ¿Un simple desliz valorativo? ¿El lenguaje propio de los apasionados manifiestos a favor de causas nobles, perdidas o bajo amenaza? A fin de cuentas, ¿quién es ese Ángel Palacios y a cuenta de qué viene a opinar sobre tal o cual asunto?

Por eso, supongamos que el documentalista incurrió en un exceso. Que no es cierto que Ávila TV sea "la mejor experiencia comunicacional… en toda la historia…". Supongamos que se trata, simplemente, de una extraordinaria experiencia comunicacional, de una televisora que inventa y se equivoca, que incluye, que sabe cómo hablarle a los jóvenes excluidos porque ellos mismos tienen voz dentro del canal. Supongamos que es una televisora que ha demostrado, una y otra vez, que no tiene miedo.

Suponga usted, estimado lector, que un buen día recae sobre sus hombros la responsabilidad de asumir las riendas de tamaña ferocidad. Para decirlo con palabras de Ángel Palacios: supongamos que un día cualquiera a usted le ponen en sus manos ese "irreverente y franco cañón que es Ávila TV".

Le ruego su atención, estimado lector, porque aquí vienen las preguntas claves: ¿qué haría? ¿Intentaría entender qué es lo que tiene de extraordinaria dicha experiencia o asumiría la actitud del experimentado que llega dictando cátedra? ¿Se sumaría a la invención colectiva o se limitaría a señalar los errores? ¿Cómo se relacionaría con esos jóvenes que siempre fueron marginados por su lenguaje, su ética y su estética, por la clase social a la que pertenecen? En suma, ¿qué haría con esos jóvenes que no siempre hablan su mismo lenguaje, que – aunque le cueste asimilarlo – se han forjado su propia ética, cuya estética no se parece a la suya y que, eventualmente, no provienen de la misma clase social que la suya? ¿Intentaría comprender esos lenguajes o los censuraría? ¿Escucharía o se creería con la misión de enseñarles a hablar? Enfrentado a éticas diversas, distintas de la suya, ¿se creería usted con el deber de enseñarles qué es la moral revolucionaria? Más aún: ¿sería capaz de proclamar que con usted llega la revolución en un lugar donde la revolución está en marcha mucho antes de su llegada?

Ahora supongamos que usted decidió llegar dictando cátedra. Que se limita a señalar errores, que censura lenguajes que no comprende y pretende enseñarles el habla a los ignaros. Supongamos que usted llega impartiendo lecciones sobre moral revolucionaria. Supongamos que usted se cree la revolución. Supongamos que los que ya estaban no están de acuerdo y que usted traduce el desacuerdo según la vieja usanza de los entendidos, preclaros e iluminados: pequeñoburgueses, individualistas, contrabandistas, alienados, desviados, malandros.

Suponiendo, estimado lector, que todo lo anterior fuera cierto, usted sería, antes que nada, el responsable de una pésima, mediocre, gestión. Una gestión que acabaría con una extraordinaria experiencia comunicacional. Usted convertiría una televisora "que le llega a los más jóvenes" en una televisora avejentada, sin alma, sin futuro. Usted convertiría todo un potente cañón en pólvora mojada. No sería la primera vez que se destruye un proyecto revolucionario en nombre de la revolución. A menos que la gestión de algunos consista en destruir esa clase de proyectos.

Supongamos, por último, que existen pésimas experiencias comunicacionales, que ni les llegan a los más jóvenes ni a nadie. ¿No valdría la pena mostrar un mínimo de disposición para iniciar un debate informado, franco, riguroso, profundo, que sea capaz de superar la modorra de los que, en lugar de intercambiar ideas, profieren consignas vacías y acusaciones sin fundamento?

Supongo que valdría la pena invitar a ese debate a los trabajadores de Ávila TV, esos que, según un tal Ángel Palacios, no sólo han demostrado que no tienen miedo, sino que además cantan "las verdades donde más duelen".

20 de agosto de 2009

Talento rebelde

(Este artículo es mi primera contribución con el excelente y muy oportuno proyecto editorial que es Ciudad CCS. Fue publicado en la edición del día de ayer, miércoles 19 de agosto. Parece probable que volvamos a encontrarnos en el mismo lugar todos los miércoles.


El amplísimo y - más que amplísimo - mayoritario público lector chavista tiene demasiado tiempo esperando el diarismo que se merece: uno que sea capaz de relatar nuestra revolución, tal y como se vive y padece en nuestras avenidas, calles y callejones, pero sin ceder a la tentación de la propaganda; uno que no tenga necesidad de disimular su carácter partidario, porque antes que nada obedece a las reglas básicas de eso que llaman la ética periodística; un diarismo audaz e irreverente, y por tanto no complaciente. Con suerte - es un decir -, pero sobre todo con buen tino, es mucho lo que Ciudad CCS puede ofrecer en tal sentido.

Agradezco a su director, Ernesto Villegas, pero en particular a Mercedes Chacín, su editora jefa - quien me invitara a escribir en el diario -, la oportunidad de participar de esta experiencia.

Por último - y a riesgo de que esta nota introductoria resulte más larga que el articulito -, es de celebrar la próxima aparición - ¿o hay que decir reaparición? - del Correo del Orinoco, ambicioso proyecto que tiene no sólo un compromiso con el diarismo necesario, sino con la historia del periodismo venezolano. Bien vale retomar lo que ya he escrito en otra parte en relación con la televisión: de nada vale denunciar el periodismo que se hace, por ejemplo, desde la Cadena Global, si no hacemos un periodismo digno de ser leído. Y si la tormenta nos trae dos diarios con esa característica, pues que no escampe.

Salud y larga vida a Ciudad CCS. Y también al Correo del Orinoco).

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Tuve la fortuna de trabajar como profesor en la Universidad Bolivariana de Venezuela justo en el momento en que se incorporaba la primera cohorte de estudiantes de Comunicación Social. De todas las conversaciones que sostuve con mis estudiantes, dentro y fuera del aula, recuerdo en particular la primera: comenzaron por contarme que no terminaban de creer que ahora tenían la oportunidad de iniciar estudios universitarios, algo que muchos de ellos habían descartado como opción de vida, dado el carácter excluyente de la educación superior venezolana, incluida la pública. Me contaron, además, de lo que significaba para ellos compartir un espacio con otros miles de jóvenes, sin sentir vergüenza por provenir de algún barrio de Caracas. Uno de ellos confesaba, delante de sus compañeros, que podía decir con orgullo que venía del 23 de Enero, sin riesgo de algún gesto de desprecio de jóvenes que venían de Catia o Antímano.

Sin saber lo que sucedía allí adentro, o tal vez porque lo sabían perfectamente, los medios opositores la emprendieron con saña contra aquella iniciativa gubernamental: no es más que una guarida de mediocres, de estudiantes sin méritos académicos, que en lugar de recibir educación están siendo ideologizados por el régimen. La ocasión fue perfecta: aquella campaña de criminalización y estigmatización nos sirvió de insumo para largos debates, análisis y reflexiones. Era el ejemplo perfecto, en vivo y en directo, del tipo de comunicación que debíamos combatir.

Años después, volví a encontrarme con algunos de mis estudiantes en ese canal-escuela que es Ávila TV. Venían de participar de la creación de los primeros programas del canal. Antes, habían pasado por las aulas de la EMPA (Escuela de Medios y Producción Audiovisual) y habían aprendido los fundamentos de la producción audiovisual. De nuevo, tuve la fortuna de estar en el lugar correcto: durante cuatro intensos y extraordinarios meses asumí la dirección de la EMPA. Lo primero fue abrir una nueva convocatoria a los jóvenes de los barrios populares de Caracas: vengan a hacer la televisión que ustedes quieren ver. Vengan a revolucionar la pantalla. Pronto volví a encontrarme con el mismo talento rebelde y con las mismas ganas de hablar y construir que años atrás presencié en la Bolivariana. Un talento rebelde que sabrá sobreponerse a la campaña de criminalización a la que está siendo sometida Ávila TV.

14 de agosto de 2009

Las hordas y la opsoición

Recién ayer conversábamos entre amigos que extrañábamos los tiempos en que la oposición en pleno, sin ningún rubor y en pleno apogeo de su estrategia confrontacional y violenta, le dedicaba una buena parte de su tiempo y esfuerzo a llamarnos hordas. Como que es verdad eso que dicen: todo tiempo pasado fue mejor. Ah, aquellos años de golpe de Estado, sabotaje petrolero y guarimba. Entonces, nos hicimos expertos en el desmentido y la denuncia indignada: no somos como ustedes dicen. Pero siempre hay un pero: de manera casi inadvertida, ocurrió lo que en otra parte he llamado un "giro drástico de la estrategia propagandística opositora". Mejor tarde que nunca: en algún momento de la historia comprendieron que tenían que parecerse a nosotros para ir creando las condiciones que hicieran posible nuestra derrota. No hace falta decirlo: por eso es tan importante que seamos capaces de identificar esos - y otros - giros estratégicos.

La cosa es en serio: uno escucha a algunos cámaras y ciertamente pareciera como si extrañaran aquellos años en que había dos opciones tan claras que eran casi transparentes: uno le arrimaba el hombro al zambo o engrosaba las filas de quienes deseaban tumbarlo. ¿Mantenerse al margen? Muy difícil. Nadie hablaba de derecha endógena ni de chavismo popular. Los encuestólogos no habían tenido tiempo de inventar aquello del chavismo light. Sí: aquellos años en que los adecos perdieron el derecho a marchar por el centro de Caracas porque esas calles son del pueblo y punto. Porque nadie tiene derecho a meterle un tiro al tipo que yo elegí como Presidente. De un lado las hordas. Del otro los escuálidos.

Compárenlo con 2002: ya casi ninguno nos dedica ese piropo: hordas chavistas. ¿Quiere decir esto que ha cesado la sistemática campaña de criminalización a la que ha sido sometido el chavismo? ¿Quiere decir, acaso, que el discurso opositor ha revertido su tendencia a la deshumanización del chavismo? Por supuesto que no. Sospecho que ha sucedido algo próximo a lo siguiente: mientras nosotros cedemos a la tentación de entregarnos al interminable, estimulante e interesantísimo debate sobre si debemos o no llamarnos chavistas, la máquina propagandística opositora ha avanzado un terreno considerable en identificar al chavismo con el mal, la muerte, la oscuridad, el pasado, la ineficiencia, el robo, la violencia, el abuso, lo inmoral, la mentira y cualquiera puede agregar acá lo que haya omitido. Mientras tanto, la misma oposición que en algún punto supo transmutarse en cuasi-chavista, ahora es popular - sobre todo popular, democrática, libertaria y defiende la Constitución. Sólo falta que se llame a sí misma revolucionaria. Es decir, la oposición reúne todas las virtudes - y otras más - que alguna vez pudieron definir al chavismo.

¿A dónde voy? Espérense ahí, que ya llegué: ¿para qué decirnos hordas chavistas, si ya el vocablo "chavistas" incluye lo de hordas? Establecida esta relación de identidad, sólo basta identificar cualquier acto, iniciativa o persona con el chavismo y los calificativos empiezan a sobrar: un acto chavista es un acto ineficiente, una iniciativa chavista es una iniciativa inmoral, tanto como una persona chavista es violenta, abusiva, mentirosa o malvada. Si un cámara incurre en el error de atacar violentamente a un periodista, no será tratado como un cámara que cometió un acto censurable y por el cual tendrá que responder ante quien corresponda. No. Será tratado como un chavista. ¿Acaso no es exactamente eso lo que se está haciendo hoy contra Ávila TV? ¿Acaso todo el chavismo no es exactamente igual? Dicho de otra forma: ¿acaso todo chavista no procederá, tarde o temprano, de la misma manera?

La eficacia de la máquina propagandística opositora se mide, en parte, por esta capacidad de nombrar: el poder de nombrar la realidad a su antojo, que es otra forma de producirla. No importa si usted me habla de la Ley Orgánica de Educación, de Diosdado Cabello, del consejo comunal del barrio El 70, del Diario Vea, de Vive TV, de Jacinto Pérez Arcay o de Ávila TV: todo eso es sinónimo de chavismo y por tanto significa exactamente lo mismo.

Pero las máquinas se atrofian, dejan de funcionar. Para eso, insisto, hay que comenzar por aprender cómo funcionan: desentrañar su lógica en este caso homogeneizante, que aplana las diferencias y los matices, que generaliza, que le apuesta a la dificultad para distinguir, que suprime todo lo que de extraordinario, irregular, incierto y diverso hay en el chavismo. No está de más decirlo: si el chavismo oficial pretende combatir a la máquina opositora replicando su lógica, está perdido de antemano.

Las máquinas se atrofian, y a veces esto sucede literalmente. En eso pensé cuando revisaba la web del furibundo El Nacional y noté que había tomado una curiosa iniciativa: hablar de "opsoición", en lugar de oposición. Ah, seguro que pensaron que había sido un error de trascripción mío. Pues no: ha sido una iniciativa de El Nacional. Quién sabe: después de tanto enconado esfuerzo puesto al servicio de la criminalización y eventual aniquilación de las hordas chavistas, seguro se creerán con el derecho de autodefinirse como les dé su real gana, aunque para ello deban inventar una nueva palabra.

Web de El Nacional, viernes 14 de agosto de 2009. Nótese la palabra encerrada en el recuadro rojo.

21 de julio de 2009

Música para leer: lo que suena sobre Ávila TV

"Ha llegado la hora de que todos los «afortunados», las animadoras y los jugadores de fútbol se desnuden delante de todo el colegio durante una asamblea general y supliquen perdón y misericordia con toda su alma y reconozcan que están equivocados. Son los representantes de la codicia y los valores egoístas, y no bastará con que afirmen lamentarse de su conducta, deben decirlo en serio, deben verse con una pistola apuntada a su cabeza, deben verse aterrorizados sólo de pensar en convertirse en los republicanos del futuro, blancos de derechas arrogantes, farisaicos, segregacionistas, propagadores del sentimiento de culpa y lameculos. MUERTE A LOS ROCKEFELLER".
Kurt Cobain, ex-cantante de Nirvana

Hace casi cuatro meses, el domingo 29 de marzo, caía la tarde cuando iba manejando por la Avenida Solano escuchando Al son del 23, 94.7 FM, la emisora de los cámaras de la Coordinadora Simón Bolívar, instalada allá en el 23 de Enero, donde tiempo atrás operó un módulo policial. No llegué a saber nunca el nombre del programa ni el de sus conductores. Lo que sí recuerdo como si hubiera sido hoy por la mañana es que ese día escuché por primera vez en mi vida, en una emisora de radio venezolana, alguna mención de una banda llamada Mudhoney.

Mudhoney es una banda formada en Seattle, en 1988, en el mismo tiempo y lugar en que cobraba forma eso que luego conoceríamos como grunge. Yo no llegué a escucharlos sino hasta algunos pocos años después, cuando intentaba entender de dónde había salido esa genialidad que se llamó Nirvana y su himno contra la idiotez adolescente (Smells like teen spirit, en Nevermind, 1991); o Pearl Jam y su historia de Jeremy Wade, el joven de 16 años que se suicidó frente a sus compañeros de clase (Jeremy, en Ten, 1991); o Sonic Youth y su canción contra el fascismo (Youth against fascism, en Dirty, 1992).

Como lo hacía entonces, aún me río en la cara de aquellos que nos reclamaban que ningún grupito gringo de nombre impronunciable podía decirnos nada a nosotros, imberbes venezolanos que no sabíamos nada de la lógica indescifrable del mainstream, de la irresistible fuerza seductora de la cultura de masas, de las modas que pasan y vuelven. Hacia finales de los 80, y con la fuerza del estrépito durante los primeros noventa, el mundo que apenas comenzábamos a conocer, con sus referentes políticos, ideológicos y culturales, empezaba a venirse abajo. Y no fue precisamente tristeza lo que sentimos muchos de nosotros. No nos reconocíamos en la derrota de los derrotados ni nos hacíamos eco de los golpes de pecho de la izquierda impotente.

Rabia. Lo que sentimos fue rabia. Océanos de tinta: cuánta basura tuvimos que leer aquellos años. Unos, los ensoberbecidos, con todos los medios a su disposición, proclamaban que habían triunfado en la última de las batallas; los otros, desorientados, escribiendo apresuradamente sus testamentos políticos, entonando cada cual su respectivo mea culpa. Qué espectáculo tan patético. Nos sabíamos estafados. No paraban de hablar de globalización y socialismo real, como si afuera, en nuestras calles, no hubiera piedra, plomo y candela. Como si el armisticio en los periódicos y en las televisoras quisiera anular la guerra que librábamos en las calles contra la policía. Como si la Guardia Nacional no anduviera suelta en las calles, reprimiéndonos salvajemente. Como si nuestras ciudades no hubieran amanecido nunca ocupadas por el Ejército.

Cuando en todo el mundo pretendían imponernos aquel lenguaje extraño, Venezuela estaba en plena insurrección. Y muchos nos sumamos con gusto. El que se sintiera muy cansado para seguir peleando, que se apartara. Justo en el momento en que los viejos discursos ya no nos decían nada, irrumpieron nuevos estruendos, nuevas sonoridades. Fue así como algunos de nosotros pudimos sentirnos más próximos a una banda de "desadaptados" de alguna remota ciudad en Estados Unidos, que con el coro de una clase política que iba en desbandada histórica. En la furia de aquellas sonoridades reconocimos la nuestra. En su inconformidad con los valores y la moralina de la esplendorosa y opulenta sociedad estadounidense, reconocimos nuestra inconformidad con los cipayos que aquí deseaban replicarla.

¿Cómo no reconocernos, por aquellos años, en la furia que destila una pieza como Hate the police, original de la banda de hardcore The Dicks, compuesta tan lejos como en 1980, más tarde interpretada por Mudhoney e incluida en su disco Superfuzz Bigmuff Plus Early Singles, de 1990?

Hate the police. Mudhoney.


Dicks hate the police. The Dicks.


Enterarse, años después, de que el cantante y líder de The Dicks era comunista y homosexual militante en un estado tan conservador como Texas, seguramente servirá a muchos para terminar de ubicarse en eso que llaman contexto. Pero el asunto es éste: no hace falta saber nada de lo anterior para sentirse convocado por lo que esos acordes y esa voz nos transmiten. Ellos nos dicen, nos siguen diciendo que algo marcha mal y que hay algunos que quieren ocultarlo. Ellos nos dicen que, por tanto, hay que gritarlo si es necesario. Ellos nos cuentan sobre lo intolerable e intentan darle nombre a lo innombrable. Ellos nos cuentan la historia de los que no tienen historia. Ellos nos cuentan la historia de los que luchan y de los que sufren. Ellos son una ruidosa protesta contra "los representantes de la codicia y los valores egoístas".

Por eso, el pasado 29 de marzo pensé que los cámaras de Al son del 23 estaban haciendo, a su manera, un verdadero acto de justicia. No podía ser de otra forma: que el nombre de Mudhoney se invocara en la cuna del comecandelismo y la salsa brava. Como si todos los ritmos, cadencias y voces rebeldes se hubieran fundido en uno solo. Pero eso no es todo: no se trató de un solo un acto de justicia, sino de dos. Porque ese mismo día, y por primera vez en la historia de la televisión venezolana, un canal realizaba su lanzamiento de temporada desde el Retén de La Planta, morada de todos los malditos, maldición de todos los equivocados. No podía haber sido otra la televisora: Ávila TV, aposento de nuevas sonoridades, estéticas y sensibilidades.

Por supuesto, no todos lo entendieron. Algunos quisieron verlo como una vulgar apología de la violencia criminal: qué van a saber esos imberbes de la lógica indescifrable del mainstream, de la irresistible fuerza seductora de la cultura de masas, de las modas que pasan y vuelven. Muchachos de clase media jugando a la revolución, queriéndonos convencer de que esta revolución la hacen los tukis o los malandros o los que bailan reguetón o los que cantan hip hop o los que ven las producciones de Jackson Gutiérrez. Queriéndonos meter Venevisión por televisión popular, juvenil y revolucionaria.

Digan lo que quieran. Yo sólo sé un par de cosas: primera, que todo el talento rebelde que vi trabajando en Ávila TV y estudiando en la EMPA, no lo vi jamás en ninguna parte; y última: que así como es un acto de justicia poética que una radio como Al son del 23 opere hoy donde ayer funcionó un módulo policial, también es cierto que una televisora como Ávila TV sería inconcebible en un lugar ocupado por la policía.


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No podían faltar los respectivos bonus tracks:

Smells like teen spirit. Nirvana.


Smells like teen spirit. Tori Amos.


Smells like teen spirit. The Melvins.


Jeremy. Pearl Jam.


Youth against fascism. Sonic Youth.


Teen age riot. Sonic Youth.

7 de abril de 2009

Sobre tánganas y guarimbas (y II)

Hace casi un par de semanas, exactamente el jueves 26 de marzo, escribí sobre la cobertura que hicieron tanto El Nacional como el Diario Vea de cierto atropello policial que había tenido lugar en el terminal del Nuevo Circo un día antes.

Muy sumariamente, la cosa fue así: El Nacional aprovechó la ocasión para responsabilizar a Chávez, por enésima vez, del supuesto estado de enervamiento social, del que el hecho en cuestión sería apenas una muestra. El Diario Vea, por su parte, se tomó demasiado en serio aquello de "sumariamente" y resumió el asunto (además de otros asuntos) con la siguiente fórmula: "En distintos puntos del país se han iniciado actividades para desestabilizar al Gobierno Bolivariano. Los transportistas del Nuevo Circo trancaron la avenida Lecuna, por unas horas".

Algunos cámaras se molestaron por las líneas que escribí hacia el final del artículo. Sin embargo, y con todo respeto, hoy las reitero:

"Así, apelando a medias verdades, pero sobre todo sustituyendo el hecho noticioso por consignas vacías que no buscan informar sobre absolutamente nada, sino alinear acríticamente a la base social del chavismo - y por tanto menospreciándola, concibiéndola como mera masa de maniobra -, se desperdicia otra oportunidad de realizar el periodismo que tendría que acompañar cualquier proyecto revolucionario.

"Un periodismo que está en las antípodas de El Nacional, pero que tampoco se parece a eso que se hace en el Diario Vea".

El Nacional culpando a Chávez y el Diario Vea culpando a los "guarimberos". ¿Quién gana con un periodismo así?

Pues bien: resulta que los reporteros de Caracas en Directo, programa que transmite Ávila TV, también estuvo en el lugar de los hechos. Lo confieso: me enteré como una semana después. (Lo reconozco: nadie está obligado a creerme). De hecho, lo que vi fue la repetición del programa. Y en cuanto lo vi, pedí la grabación para compartirla con ustedes.

Les adelanto: aquí tampoco está la versión completa de lo ocurrido. Pero observen ustedes mismos y comparen con la cobertura de los diarios ya mencionados. Y saquen sus propias conclusiones.

Carlos Montes: el controversial

A los que todavía no conozcan a Carlos Montes, se los presento: es el pana que en El programa mío, que transmite Ávila TV de 7 a 8 de la mañana, leía la prensa de atrás palante, bostezaba leyendo las primeras planas de la prensa antichavista, le consultaba al público qué periódico lanzar por los aires, leía el horóscopo, y algunas veces hasta hizo calistenia en pleno estudio, en vivo y en directo, como si fuera Catherine Fullop, y como quien dice que es mejor ejercitar el cuerpo bien temprano por la mañana que envenenarse la mente con titulares apocalípticos.

El espectáculo era doble: por una parte, el públi... perdón, los usuarios y usuarias respondían con llamadas masivas y demostraciones de afecto; por la otra, los panas más seriecitos, los recios militantes o los intelectualosos universitarios de izquierda, expertos en Guy Debord, y para quienes la misma noción de espectáculo es una afrenta, perdían el aliento con cada demostración de "ignorancia" de Carlitos o se les bajaba la tensión cada vez que el pana leía los resultados de la lotería.

Es el mismo mamarracho que conduce otro programa de Ávila Tv, Urbanautas, que se transmite los miércoles de 9 a 10 de la noche.

Pero bueno, resulta que el Carlos Montes, además de militante patinetero, es músico. Y el pana carga bajo el brazo, desde hace un buen tiempo, tremendo discazo de hip hop, que por supuesto les traigo aquí.

Se llama: Carlos Montes. Siempre yo. Abajo les dejo la lista de canciones, más abajo las canciones propiamente tales, y por último el excelente video de la cuarta canción, El controversial, dirigido por Carlos Alayón y Juan Pablo Méndez, producido por Miguel Ángel Rojas, Pedro Carvajalino y Sebastián Simonovich.

Disfrútenlo.

De nada.

Carlos Montes. Siempre yo.
1. Relax Dub.
2. Ninguno (con Mestizo, Candelaria Family).
3. Asimetreo.
4. El controversial.
5. De los errores.
6. Algo mío (con Hugo Boss).
7. Wanted (con Oyantay).
8. Pa que salgas del barranco (con Shaman).
9. Siempre yo.
10. Batallones (teorías callejeras).
11. Pa ti y más na.
12. Blanco y negro.



10 de febrero de 2009

Video: Ávila TV - Defendamos nuestro amor

En Ávila TV nos pusimos sentimentales. (Qué se le hace cámara, uno también tiene sus debilidades).

Video para ser difundido masivamente este 14 de febrero, la víspera del referéndum aprobatorio de la enmienda constitucional.

Del genio creador de Carlitos Alayón, con música del grupo chileno de reggae Gondwana.

29 de enero de 2009

La enmienda y la vida... y algo de beisbol

Estoy haciendo zapping rumbo a Ávila TV, y me tropiezo con el programa Buenas noches, de Globovisión.

Apenas logro entender lo que dicen los cuatro estudiantes invitados, que tienen armado un entusiasta bullicio de argumentos contra la enmienda.

De repente, se impone la voz clara y firme de la única fémina del grupo:

- ¿Tú sabes por qué yo rechazo la enmienda? Porque la enmienda atenta contra el derecho a la vida.

Palabra más, palabras menos.

Separo momentáneamente el dedo del botón que pudo haberme conducido a mejor destino, y me detengo a presenciar aquello.

Continúa la joven estudiante intentando hilvanar sus razones, hasta que irrumpe con aquella frase que va textual, porque me taladró el entendimiento:

- ¿Por qué en 7 años de guerra en Irak ha muerto menos gente que la que muere en Venezuela en un año?

Yo me pregunto, pero sobre todo les pregunto a ustedes, les dejo la interrogante aquí abierta, a manera de interpelación fraterna: ¿tiene algún sentido explicarle a alguien así que no son siete los años de "guerra", que no es una guerra sino una invasión, y que su relación de cifras de muertes es no sólo insostenible, falsa, sino principalmente un insulto a la inteligencia? Peor aún: ¿tiene algún sentido apelar a las cifras de muertes a manos de la delincuencia en Venezuela durante 2008, para luego compararlas con las muertes en Irak a partir de la invasión estadounidense?

Lo que planteo es lo siguiente: si incurrimos en un despropósito de ese tamaño, estaríamos siendo cómplices del envilecimiento del discurso político.

Ahora bien, el problema es éste: lo hacemos. Y bastante. Demasiado, diría yo. Perdemos horas y horas intentando "desmontar" el discurso de la oposición, con sus lugares comunes - muy eficaces, por demás -, sus medias verdades y sus falsedades, a tal punto que el nuestro, el discurso propio, su existencia misma, pasa a depender de aquel discurso que se supone intentamos neutralizar. (Y estoy pensando principalmente en la televisión que se hace de nuestro lado).

No faltará quien, habiendo escuchado a la estudiante, y presa de esa trampa que es la mayoría de las veces la indignación, responda maquillando las cifras de muertes en Caracas y vociferando un par de consignas antiimperialistas.

¿Y el tema no era la enmienda? Pero terminamos hablando de la delincuencia.

Me llego entonces hasta Meridiano TV, y veo que Caracas y Aragua todavía empatan a 6, en el sexto juego de la final del beisbol venezolano.

Bajo de nuevo a Globovisión. Está hablando uno de los estudiantes. Y suelta ésta:

- Casi el único país donde existe la reelección indefinida es en Cuba.

Sí, está bien pues. Pero me conformo pensando que estoy presenciando un verdadero espectáculo, y gratis: ver a Europa desaparecer del mapa.

Inmediatamente salta otro de los estudiantes, complementando la sentencia anterior, casi interrumpiéndola:

- Y en Zimbabue.

Entonces hice un ejercicio de memoria: ¿dónde he escuchado o leído ya esta comparación con Zimbabue? Cierto: aquí, aquí y aquí. Y también aquí. Y no podía faltar: aquí va otra referencia, pero a Mugabe, que para todo efecto equivale a lo mismo.

Cambio de canal nuevamente, divagando, pensando que si en Zimbabue hay "reelección indefinida" debe ser algo muy mal visto, porque estamos hablando no sólo de un país... del Tercer Mundo... sino para colmo de males de África... cuando veo que se fue arriba Aragua.

Robert Mugabe

Chávez visto por una revista peruana

Chávez visto por otra revista peruana (¿Qué le pasa a la oligarquía peruana?)

Chávez visto por el antichavista promedio

Y yo soy fanático de La Guaira. Y por primera vez en mi vida le voy al Caracas en una final, porque fueron los Tigres quienes nos dejaron fuera de la final.

Bajo de nuevo a Globovisión, y escucho a otro de los estudiantes reclamar porque aquí lo que tenemos es...

- ... inseguridad indefinida.

Ya no se trata de "reelección indefinida", sino de inseguridad indefinida, basura indefinida, etc.

Me despego del televisor.

Vuelvo al poco rato y me voy directo a Meridiano TV. Nojoda: Aragua lleva nueve. Le mando un mensaje a Rommel, mi hermano:

- Esto sí es el colmo mi pana, tener que ligarle al Caracas en un séptimo juego de final.

Me responde:

- Fin de mundo.

¿Y el tema no era la enmienda? No. Al final no. Nunca escribí nada sobre la enmienda.

Digo yo ahora, aquí entre nos: eso me pasa por no irme directo a Ávila TV.

26 de noviembre de 2008

Ledezma tiene un sueño: Ávila TV

La semana pasada, al cierre de su campaña, el recién electo Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, pronunció un discurso que la periodista de El Universal, Elvia Gómez, calificó de "emotivo".

Resulta que al hombre no se le ocurrió otra cosa más brillante que parafrasear, nada más y nada menos que el célebre discurso de Martin Luther King, I have a dream (Tengo un sueño). "Pero a diferencia de las metas muy lejanas que anhelaba el reverendo King, 'el sueño' de Ledezma se centró en aspectos prácticos, como el rescate de los servicios públicos esenciales y la seguridad ciudadana", explicó la periodista.

Nótese el sorprendente parecido. (¿Cómo no nos dimos cuenta antes?).

Dijo el hombre: "Sueño con una Caracas segura, con una Caracas limpia. Sueño con una Caracas para la vida, sueño con una Caracas en la que nuestros niños tengan oportunidades de educación... Sueño con una Caracas con buenas aceras en las que podamos caminar para disfrutar El Ávila, sueño con una Caracas en la que volvamos a ver marchas multitudinarias, pero unidos para ir a un juego de beisbol o al parque de La Carlota que soñaremos en los próximos años, convertido en el parque para la vida".

Muy atentos a los tiempos que corren en la democracia modelo del universo-mundo, los expertos en marketing político habrían aconsejado a Ledezma (y a unos cuantos más, entre los que destacan los candidatos de Primero Justicia) copiar el discurso del victorioso Obama. O de repente sería el mismo Ledezma, quién sabe:

- Ledezma: Ganó Obama en Estados Unidos...
- El opositor desconocido: ¡Un negro!
- Ledezma: Si el negro pudo, ¿por qué éste que está aquí no podría?
- El opositor desconocido: Pero estamos hablando de Estados Unidos, estamos en Venezuela.
- Ledezma: Pero Venezuela necesita un cambio. ¡Sí podemos! Tengo un sueño...

Sí, bueno, ríanse de la vaina. Lo cierto es que el hombre pudo.

Ahora viene el tiempo de los cambios y de los sueños de Ledezma. Uno de ellos, Ávila TV: "Hay un nivel de jerarquía en el cual uno tiene que tener los colaboradores que estén identificados con un programa de gobierno. Estoy hablando de los niveles de rango, directores. Por ejemplo, lo que es Ávila TV. Ya yo tengo, por ejemplo, pensado un equipo que yo estoy seguro que va a hacer un buen trabajo en Ávila TV".


Haz click en cualquier video para verlo
Puedes ver otros en radiomundial.com.ve


Y es justo ahí donde los sueños del hombre comienzan a estrellarse contra la realidad. Y así tendrá que ser mientras el señor ocupe la Alcaldía Metropolitana de Caracas.

Ledezma: en tus manos, Ávila TV dejaría de ser Ávila TV. Así que bájate de esa nube. Volviste, sí, y aunque algunos de los nuestros todavía no se lo creen, no lo asimilan, te digo: volviste, sí, pero tarde. Ávila TV es un canal juvenil, popular, pero sobre todo revolucionario. Y no sueña con dejar de serlo.

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Gracias al cámara Luigino por la solidaridad. Abrazo hermano.

16 de abril de 2008

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra en concierto: este sábado 19 de abril, Caracas, Venezuela


La primera vez que estuvieron en Caracas (2001), algún cronista escribió que los tipos habían ofrecido uno de los mejores conciertos de los últimos años. Pues bien, Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra están de vuelta.

La banda fue creada en 1980 en Sarajevo, antigua Yugoslavia, y pronto se convirtió en la más genuina expresión musical del movimiento de resistencia cultural "nuevo primitivismo", que apareció durante los años de transición de la era post-Tito.

Difíciles de clasificar, algunos hablan de ellos como de una banda de tecno-rock gitano, aunque en sus mejores momentos suenan como una frenética banda punk con una portentosa sección de vientos y un violín endemoniado. Música como para la familia pues. Sandra ya me dijo que no se los pierde por nada del mundo.



La cabeza de la banda, voz líder y compositor es Nenad Jankovic, Dr. Nell. Emir Kusturica, guitarrista y también compositor de la agrupación, es a la vez el director de algunas joyas cinematográficas, como Tiempo de Gitanos (1988), Underground (1995) y Gato Negro, Gato Blanco (1998).


Emir Kusturica

El concierto tendrá lugar el próximo sábado 19 de abril, en el Parque Los Caobos, como actividad de cierre de la Semana de Caracas, organizada por la Alcaldía Mayor. Convoca también Ávila TV. Además de Kusturica, se presentarán los panas de Sontizón, El Pacto, Circo Vulkano y Los Javelin. Desde las 2 pm. Completamente gratis.

Les dejo acá abajo parte del concierto que ofrecieron Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra el 3 de marzo de 2005 en Buenos Aires, Argentina, para que se hagan una idea del ambiente que crean los tipos.

10 de abril de 2008

Calle 13 en concierto: este domingo 13 de abril de 2008, Caracas, Venezuela

Luego de la gran movilización popular de este domingo 13 de abril hacia el Palacio de Miraflores, para celebrar la derrota de la brevísima dictadura fascista de Pedro Carmona y la restauración de la democracia venezolana, el lugar de encuentro será la Zona Rental de Plaza Venezuela, donde los boricuas de Calle 13 ofrecerán un concierto completamente gratis. Hora: 7 pm.

Organizan: Alcaldía Mayor de Caracas y Ávila TV.

Rumba y conciencia. Tas claro.

Para ir calentando el ambiente, les dejo este video sobre el que ya les hablé por aquí: Querido FBI.

13 de noviembre de 2007

Develando la estrategia opositora: universidad, violencia y territorio (y II)

IV.-
El miércoles 7 de noviembre, en el programa Buenas noches, que transmite Globovisión, un inefable Stalin González declaraba que "acorralar" a los "agresores" en la Escuela de Trabajo Social de la UCV había sido una reacción "normal" de los buenos muchachos opositores. Dijo más: la acción de acorralamiento estaba plenamente ajustada a derecho, puesto que la intención no era otra que entregar a los "agresores" a los fiscales del Ministerio Público.

Éste constituye otro de los aspectos del discurso asociado a la estrategia opositora: los estudiantes, y en general la «sociedad civil» que se manifiesta en contra de la reforma constitucional, serán siempre la expresión más acabada de las fuerzas pacíficas y democráticas que luchan contra un régimen dictatorial, criminal y violento. En razón de esto, televisoras como Globovisión simplemente desviarán la atención y se abstendrán de hacer cualquier comentario cuando sus mismas cámaras capten imágenes de estudiantes opositores incurriendo en graves agresiones contra la fuerza pública, tal y como sucedió cuando, durante la marcha hacia el Consejo Nacional Electoral, el 1 de noviembre pasado, un joven roció con gasolina un vehículo de la Policía Metropolitana.

Es por esto que el mismo Pedro Luis Flores que, el miércoles 7 de noviembre, repasaba extático las primeras planas de los diarios venezolanos, al toparse con la edición de Panorama del jueves 8 de noviembre, celebró la fotografía que ya analicé en la primera parte de este artículo, pero evitó hacer cualquier comentario sobre otra noticia que también aparecía en primera plana:

En imágenes que fueron transmitidas por el canal estatal, Venezolana de Televisión, el sábado 3 de noviembre (y captadas por un videoaficionado un día antes), puede verse a Yorman Barillas, estudiante de la Universidad del Zulia, militante de Un Nuevo Tiempo (opositor) y candidato a la Federación de Centros Universitarios (máxima instancia de representación estudiantil), alternando con varios jóvenes que, en el transcurso del video, aparecen portando armas de fuego, cortas y largas. Más tarde, ese 2 de noviembre, se produjeron en los predios universitarios enfrentamientos armados entre grupos estudiantiles opositores, que dejaron el lamentable saldo de dos estudiantes muertos. Cinco días después, si no antes, ya esto no era noticia: ni había estudiantes revolucionarios involucrados ni los enfrentamientos tuvieron nada que ver con la reforma constitucional, sino con la postergación de las elecciones estudiantiles y la lucha interna por cuotas de poder.

De acuerdo a la misma estrategia, Globovisión silenció deliberadamente las imágenes grabadas por la televisora comunitaria caraqueña Catia TV, y otras imágenes de Ávila TV, que presentan una versión radicalmente distinta de la difundida por Globovisión. En resumen, ambas televisoras registran el violento ataque del que fueran víctimas los estudiantes refugiados en la escuela de Trabajo Social de la UCV y el destrozo de las instalaciones. Los pacíficos estudiantes opositores la emprendieron con piedras, bombas molotov y, según el testimonio de los estudiantes cercados, con bombas lacrimógenas, niples y disparos. Catia TV capta el momento en que algunos estudiantes opositores vocean consignas que piden la muerte de los bolivarianos.

Ataque contra las instalaciones de la escuela de Trabajo Social de la UCV. Un joven encapuchado opositor lanza una bomba molotov. Fuente: Reuters.

Jóvenes opositores a las puertas de la escuela de Trabajo Social de la UCV. En varias ocasiones intentaron prenderle fuego. Fuente: ABN.

Igualmente, en razón de esta lógica los medios privados silenciaron las declaraciones del señor Pedro Fajardo, conductor de la unidad de transporte que fue incendiada por encapuchados dentro de la UCV, la tarde del 7 de noviembre, y que desmiente, en entrevista concedida a Ávila TV, la versión (de las autoridades universitarias) según la cual los responsables habrían sido los estudiantes revolucionarios, que a esa hora se hallaban refugiados en la escuela de Trabajo Social.

Mención aparte merece el hecho de que las cámaras del principal canal del Estado, Venezolana de Televisión, no estuvieran presentes en el lugar de los hechos. En todo momento dio la impresión de que la respuesta al cerco mediático que pretendían imponer los medios opositores, corría por cuenta de dos pequeñas pero combativas televisoras (Catia TV y Ávila TV, con un radio de acción y difusión muy limitado). Luego, en este orden, los espacios televisivos Dando y Dando (Aristóbulo Istúriz y Tania Díaz), Contragolpe (Vanessa Davies) y La Hojilla (Mario Silva), transmitidos por Venezolana de Televisión, difundieron las imágenes grabadas por las dos televisoras ya mencionadas y abrieron sus espacios a la participación de algunos de los estudiantes que habían sido víctimas del asedio opositor. Lo mismo haría, ya entrada la noche, Ávila TV.

Llegados a este punto, bien vale una segunda digresión: circula por la web un documento, Trece pasos para salir del laberinto, fechado en octubre de 2007 y firmado por una supuesta Unidad de Análisis Estratégico. Se trata de un documento que quizá no sea digno de todo crédito y es posible que su súbita aparición responda a la misma estrategia de desmovilización y desmoralización de las filas del chavismo radical y democrático. Pero hay un par de párrafos que llaman la atención:

Por otra parte, mientras los medios de comunicación democráticos profundizan la matriz: chavistas criminales versus oposicionistas democráticos, se debe forzar al Presidente para que saque del gabinete y limite la actuación de toda vocería radical del chavismo, como por ejemplo: Aristóbulo Istúriz, Mario Silva, los Robertos [Malaver y Hernández Montoya], Vanessa Davies, Vladimir Acosta, Ernesto Villegas, los estudiantes bolivarianos. Silencio total sobre diputados como Luis Tascón, Iris Valera, Carlos Escarrá, Earle Herrera. Neutralizar alcaldes como Juan Barreto, incluida la posibilidad de que salga del aire o le cambien el formato a Ávila-TV. Invocando el espíritu de concordia y armonía de las festividades navideñas, se debe lograr que el chavismo moderado presione para la salida del aire del programa La Hojilla y de ser posible convencer al mismo Presidente de lo adecuado que sería mantenerse bajo perfil luego del referéndum de diciembre, que de seguro ganará con el apoyo del CNE.

Antes se refiere de manera específica al canal Ávila TV y al programa La Hojilla en los siguientes términos:

Atención aparte merece el caso de la gente de Ávila-TV, la cual no hace tanto daño hoy, pero sí puede ser un peligro si mañana diversos sectores afectos al gobierno comienzan a hacer un uso más atento a su potencial comunicacional. Muy importante, se debe olvidar a Mario Silva, bajar al máximo la atención sobre él, de manera que si mañana algo le pasa, nada tendría que ver con la oposición democrática, pues hay indicios de que, dentro de cierto chavismo, él viene siendo incómodo.

¿Ficción? ¿Realidad? ¿Guerra psicológica? Obviamente no lo sabemos. Pero algo resulta muy claro y es un dato que no debe pasar desapercibido: se identifica como "vocería radical del chavismo" a buena parte de los periodistas que vienen haciéndole frente a la estrategia opositora de criminalización, desmovilización y desmoralización del chavismo popular y democrático.

V.-
Retomando: la periodista Vanessa Davies, durante la transmisión del programa Contragolpe, el 7 de noviembre, se refirió al ataque de los estudiantes opositores contra la escuela de Trabajo Social, más o menos en los siguientes términos: «es la primera vez en la historia de la UCV que estudiantes provenientes de otras universidades provocan destrozos contra sus instalaciones».

Un hecho inédito, sin duda alguna, que responde a una circunstancia muy concreta a la que me referí en la primera parte de este artículo: en buena parte de las universidades nacionales, públicas y privadas, los estudiantes revolucionarios constituyen franca minoría. El enfrentamiento inicial, a la llegada de la marcha proveniente del Tribunal Supremo de Justicia, y luego el ataque contra los estudiantes encerrados en Trabajo Social, deben ser interpretados como episodios de una lucha por el control del territorio.

Los mismos estudiantes opositores que han visto constantemente frustradas sus intenciones de penetrar un territorio (centro y oeste de la ciudad) que está fuera de su área de influencia, respondieron con violencia intentando prevalecer en un territorio que controlan. Por eso, además, el ataque contra una escuela (de Trabajo Social) cuyo centro de estudiantes está bajo control del chavismo, y por eso mismo el posterior ataque que provocó el incendio del centro de estudiantes de la escuela de Derecho de la UCV (hecho acaecido durante la noche del 9 de noviembre).

No se trata acá de hacer pasar por análisis una vulgar apología de violencia o de la Ley del Talión. Tampoco se trata de reproducir el maniqueísmo que abunda tanto en los medios privados como en los estatales. Antes al contrario, se trata de hacer visible el complejo entramado de relaciones de fuerza que atraviesa la ciudad de Caracas y que se expresa, con claridad, territorialmente; relaciones de fuerza que, lejos de ser estáticas, son variables, movibles, modificables. De allí la importancia de un análisis que ponga el acento en las estrategias que despliegan las fuerzas encontradas, y por eso mismo la inutilidad de la propaganda, tanto opositora como estatal, que ha hecho una norma, casi una ley, subestimar, menospreciar y minimizar a las fuerzas contrarias.

Estudiantes universitarios opositores han intentando incendiar y linchar a los estudiantes revolucionarios refugiados en Trabajo Social, en primer lugar porque la despiadada propaganda de guerra que difunden permanentemente los medios opositores, les ha persuadido de que se trata de un acto de justicia, un acto dirigido a ajusticiar a los violentos y criminales chavistas. Tal y como lo ha definido Stalin González: es una lucha de lo "normal" contra lo patológico. Y lo patológico debe ser extirpado del cuerpo social.

Earle Herrera, integrante de la "vocería radical del chavismo" y conductor del espacio televisivo El kiosco veraz, que transmite Venezolana de Televisión los domingos a las 9 de la mañana, en su edición del 11 de noviembre recoge el comentario (publicado por el vespertino El Mundo, el 9 de noviembre) de una madre de estudiantes opositores de la UCV, que ilustra el tipo de mentalidad que se ha venido conformando en el antichavista promedio como consecuencia de la propaganda de los medios privados: "A esos macacos hay que sacarlos de la universidad. Aquí estudian mis hijos y no quiero que se mezclen con esa gentuza. Hay que hablar con las autoridades para que boten de aquí a esos malandros".

En segundo lugar, los estudiantes opositores provenientes de universidad privadas que han causado los destrozos en la escuela de Trabajo Social, han actuado convencidos de estar defendiendo un territorio que les pertenece. La saña y la violencia con la que han procedido nos ha mostrado su verdadero rostro: es un rostro terrible, que debe ser constantemente maquillado y embellecido por los medios opositores.

Está claro que, en este contexto, la pasividad de los estudiantes revolucionarios no es una opción. Precisamente, a su desmovilización, como he intentado demostrar, apunta la estrategia opositora. Pero como ya he apuntado, es preciso evitar a toda costa ceder al chantaje y a la provocación, mucho más en un territorio donde los estudiantes revolucionarios son minoría. En universidades como la Central de Venezuela, el reto consiste en ir creando las condiciones para instaurar y multiplicar espacios de libertad. El reto es aún mayor en la medida en que la Universidad, con mayúscula, constituye hoy una de las instituciones más conservadoras de la sociedad venezolana. Los centros de estudiantes, las federaciones de centros, las instancias de cogobierno, reproducen la misma lógica profundamente antidemocrática y representativa que hemos identificado hace ya unos cuantos años como un lastre de la vieja cultura política que obstaculiza la democracia radical.

La reforma del artículo 109 constitucional contribuirá a modificar, pero no a invertir, las relaciones de fuerza a lo interno de las universidades. Por eso las autoridades universitarias, y aún muchos estudiantes opositores, denuncian que el propósito real de la reforma constitucional es acabar con la autonomía universitaria. Allí donde dicen «autonomía», léase: defensa del territorio conquistado, preservación de un estatus de relaciones de fuerza. Por eso la reforma es "democrática", pero no "conveniente". La reforma del referido artículo debe ser concebida como una jugada táctica, que ayuda a destrabar, pero no decide el curso de la lucha. Una lucha, por demás, que si es revolucionaria, se libra también al margen de modificaciones de ley.

VI.-
La reforma constitucional es una promesa, pero también una amenaza. Promete la profundización de la revolución bolivariana, en tanto que sentaría las bases para la construcción del socialismo venezolano. Pero, al mismo tiempo, constituye una amenaza en la medida en que hagamos nuestra la idea según la cual esta profundización democrática y radical de la revolución bolivariana no es posible sin reforma constitucional.

Algunos contenidos de la reforma constitucional han sido cuestionados por sectores indiscutiblemente vinculados y comprometidos con el proceso revolucionario. Inclusive, las críticas más radicales apuntan a señalar que ha debido convocarse a una Asamblea Constituyente. Cualquiera podría señalar que, sobre todo a partir del pronunciamiento del general Baduel, todo asomo de crítica pasa a ser sospechoso de «traición». Esto, cámaras, me parece un chantaje casi tan peligroso como el chantaje opositor y antidemocrático al que he hecho referencia a lo largo de este artículo.

El acto de votar por el SÍ a la reforma constitucional debe constituir, en sí mismo, un ejercicio crítico, democrático y por tanto revolucionario. La lealtad en la acción no se impone. La lealtad impuesta es subordinación. La disciplina impuesta es domesticación. La intolerancia frente a la crítica conduce al silenciamiento. Militantes subordinados, domesticados y acríticos no son militantes revolucionarios. Y sin militantes revolucionarios no se hace ninguna revolución.

Ese chantaje que consiste en tildar de «traición» toda crítica, forma parte de la estrategia de la derecha endógena, conformada por esos segmentos esclerosados, burocratizados y conservadores del chavismo, a los que hacía referencia al inicio de este artículo. La eventual expulsión de Luis Tascón de las filas del PSUV, otro integrante de la "vocería radical del chavismo", es un signo desalentador, aparentemente promovida por el chavismo conservador, el mismo que llama a la unidad y a cerrar filas con Chávez, pero de hecho atenta contra esa misma unidad de las filas revolucionarias.

La derecha endógena es minoría, aunque haya venido acumulando espacios de poder y recursos económicos. Pero el poder, ya nos lo enseñaba Foucault, no se toma simplemente, sino que se ejerce. El chavismo conservador ejerce hábilmente el poder y se nos presenta como mayoría. El chavismo popular, radical y revolucionario está llamado, en función de garantizar la profundización democrática del proceso bolivariano, a ejercer el poder en consecuencia. Que cachicamo no trabaje pa' lapa. El cachicamo, por otra parte, es bueno que lo sepamos todos, es uno de los pocos animales que es capaz de vencer a los alacranes.

El Frente Antifascista de Venezuela publicó un artículo, El metabolismo de las revoluciones, en la más reciente edición (9 de noviembre) del semanario Temas Venezuela. Se trata, a mi juicio, de uno de los análisis más lucidos de la actual coyuntura, y por tanto me gustaría compartir un fragmento con ustedes. Los énfasis agregados corren por cuenta mía. Son los aspectos del análisis que me parecen más relevantes, son también los que suscribo completamente y es con lo que quisiera cerrar este artículo:

Para Chávez, asegurar su descrédito [se refiere a Baduel] es una necesidad, tanto en el horizonte personal como en el horizonte estratégico. En el plano estratégico, el proceso de reforma es la batalla actual en la trayectoria de consolidación del proceso bolivariano. Al ser atacada por un actor relevante del propio proceso, es evidentemente necesario neutralizar sus efectos. En el plano personal, él es el autor fundamental de la estrategia de reforma, y la calificación que realiza Baduel de la misma es un ataque directo a su legitimidad. A su vez, desde hace años, Chávez percibía a Baduel como un contrincante a futuro en el liderazgo popular. De ahí que su respuesta se guíe por la calificación de la traición personal, y por el desmontaje del mito en el imaginario popular.

Por otra parte, la mayoría de reacciones permisadas en los foros públicos que apoyan la revolución se orientan en el mismo sentido: descalificación del actor, revelación de sospechas y anticipaciones, condena de sus actos y decisiones, y si acaso, el despecho de muchos que confiaron en su liderazgo revolucionario y sienten su nueva posición como una puñalada.

Pero quizá lo más relevante no es el modo en que reacciona Chávez, sino la rebatiña carroñera de quienes le rodean. Si para Chávez hay una intención estratégica, en la mayoría del resto de actores lo que hay es el rencor acumulado ante el liderazgo autónomo, y la necesidad de enterrar lo más pronto posible al cadáver, para que la crítica implícita a su falta de legitimidad se evapore lo más pronto posible.

En definitiva, un saldo quizá más importante que la coyuntura concreta, en el marco del inicio de la campaña por el referéndum que sin duda hay que ganar por mayoría contundente, es el potencial quiebre de las bases que sustentan la unipolaridad discursiva a lo interno del proceso. Con un poco de suerte, ese quiebre se convertirá en resquebrajamiento, para dar rienda suelta a la crítica radicalmente democrática de las fallas y lacras acumuladas en el aparato de gobierno, como válvula necesaria para poder consolidar la revolución por la que luchan las mayorías populares. Sólo así podrá construirse un socialismo radicalmente democrático.

Salud.