27 de setiembre de 2010

Parlamentarias 26-S: ¿Dónde estaríamos hoy? (Respuesta a Javier Biardeau)

(Javier Biardeau ha escrito un comentario en respuesta a mi análisis preliminar sobre las elecciones parlamentarias del 26-S, publicado en esta misma página. Puede leerse pulsando en el enlace arriba. Es el segundo comentario, publicado este lunes 27 de septiembre a las 9:15 de la mañana.

Lo que sigue es la continuación de esa "discusión necesaria", en palabras de Javier, sobre el momento político que se abre a partir de los resultados electorales).

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La "gran maquinaria roja"

Javier:

Ni Elbridge Gerry ni Victor d'Hondt. Partes de una premisa errónea al afirmar que mi análisis preliminar "parte de las premisas del espejismo-gerrymandering a la hora de analizar porcentajes". En mi artículo no hay tal análisis de porcentajes porque a la hora en que terminé de escribirlo era imposible analizar "las diferencias reales de votos en cada circunscripción y en cada estado", puesto que esa información aún no había sido publicada. No era posible, por tanto, dibujar "el mapa de votos totales del país" (aunque ya circulaba información parcial, imprecisa, al respecto), y mucho menos perfilar "las ventajas absolutas o porcentuales". Nunca está de más el llamado a no distraernos con "espejismos", siempre y cuando sea pertinente y oportuno. Dicho esto, paso a lo que a mi juicio es lo sustantivo de la discusión.

El propósito de mi artículo era sentar posición frente al triunfalismo y el derrotismo a lo interno del chavismo. Ni chavismo de aparato ni emo-chavismo. Tan perjudicial, contraproducente y estéril resulta la pelea sorda del chavismo oficial contra los ciegos de la MUD (que ha recuperado el habla) para "demostrarles" que somos mayoría, como las lamentaciones porque "sólo" 5 millones 422 mil 040 votos de venezolanos y venezolanas votamos por la revolución bolivariana. No era, o más bien no es momento para debilidades de carácter. En otras palabras, lo que corresponde es actitud de sospecha frente a los que se apresuraron a declarar el triunfo "indiscutible" del PSUV y su "consolidación" como principal fuerza política del país, y de rechazo frente a los que, encandilados por la posibilidad de alcanzar los dos tercios de representación en la Asamblea Nacional, corrieron a gritar que todo estaba perdido.

Ciertamente, hay demasiada laxitud (es inevitable en estas circunstancias) a la hora de señalar quiénes se han llevado la victoria y quiénes han sido derrotados. Lo que predomina son los análisis superficiales, acomodaticios y a conveniencia. Precisemos entonces: resultaron derrotados, sin duda alguna, quienes pretendieron vendernos la idea de que la "maquinaria" sería suficiente para alcanzar los dos tercios. Los mismos que, por ejemplo, dibujaron escenarios posibles para el 26-S tomando como referencia los resultados de las elecciones presidenciales de 2006, desconociendo las implicaciones y los efectos de la estrategia de desgaste que la oposición ha adoptado desde 2007. Tal vez ningún otro dato resulte más revelador de esta derrota de la "maquinaria": el hecho de que el chavismo haya encajado su derrota más estrepitosa en el estado donde organizó el acto más grande de toda la campaña electoral: Zulia.

En mi caso, el 22 de septiembre expresé que las elecciones parlamentarias servirían para determinar en qué condiciones habríamos de emprender el proceso de repolarización de la sociedad venezolana. Entonces escribí: "Reafirmar que el chavismo sigue siendo la fuerza mayoritaria del país supone una posición de ventaja inestimable". A mi juicio, ese era el objetivo principal, contrario a lo que tú sostienes ("La mayoría calificada del PSUV... era el objetivo estratégico principal"). Y ese objetivo se alcanzó: en tanto que el chavismo sigue siendo esa fuerza mayoritaria, nuestra posición es ventajosa. Coherencia y nada más.

Al respecto, tú agregas: "... el peor escenario para un proceso de flujo revolucionario es precisamente no haber llegado a las 3/5 partes (99 puestos), por ahora, y no la tan cacareada victoria opositora por mayoría simple". Sin embargo, considero que es a la inversa: si el chavismo apenas ha rozado la meta de los 99 puestos (y ponle cuidado, Javier, porque aquí va lo central del planteamiento) es porque estas elecciones vienen precedidas de un proceso de reflujo (para emplear tus propios términos), que le ha impedido obtener la mayoría calificada. ¿A qué obedece este proceso de reflujo? Algunas de las causas están enunciadas en el artículo que inspiró tu respuesta: la crisis de la polarización chavista; los elementos burócratas, corruptos, oportunistas y estalinistas enquistados en el chavismo oficial; el hastío por la política que expresa parte de la base social del chavismo; la alienación del partido respecto del chavismo popular; y los obstáculos en el proceso de creación de una nueva institucionalidad democrática y revolucionaria, entre otros. Allí está la médula del asunto, es eso lo que hay que discutir.

Dices discrepar de mi "apreciación principal", porque la mayoría simple no nos "permite asumir con holgura suficiente ninguna política con audacia, y menos con temeridad, hasta que no se reencuentre con una precondición básica: reagrupar sus bases sociales de apoyo y los cuadros de diferentes formaciones políticas para una reconquista de la hegemonía popular-revolucionaria". Continúas: "Sin esta precondición, no hay capacidad de maniobra para el siguiente objetivo: repolarizar la sociedad venezolana".

De nuevo, es al contrario: repolarizar la sociedad venezolana, recuperar y afinar "los mecanismos de interpelación mutua entre Chávez y la base social del chavismo, buena parte de la cual está hastiada de la cortedad de miras estratégica del chavismo oficial", limpiar las arterias comunicantes entre Chávez y el chavismo popular (su obstrucción es lo que explica la "arritmia electoral desde el 2006") equivale a crear las condiciones para construir hegemonía. No habrá repolarización sin audacia política: sin asumir, tal y como bien lo afirmas, que "las fuerzas opositoras están en flujo electoral ascendente y continuo", y que la mayoría, si tomamos como referencia los votos absolutos (5 millones 422 mil 040 votos contra 5 millones 320 mil 175 votos de la MUD, sin tomar en cuenta los votos del PPT, y según Chávez en su rueda de prensa del lunes 27 de septiembre) es innegablemente precaria (por más poco serio que resulte proyectar estos resultados a una elección presidencial), y no una "gran" diferencia, como anota el encargado de redactar la nota de prensa.

Por último, va la pregunta que muchos se hacen, aunque (efectos del chantaje de una "disciplina" mal entendida) todavía pocos de manera pública: ¿si la "maquinaria" hubiera logrado los dos tercios de la Asamblea Nacional, sería posible plantear la necesidad de enfrentar la crisis de la polarización chavista? Respuesta preliminar: posible, por supuesto que sí, aunque en franca posición de desventaja. Consumado el "objetivo estratégico principal", estaríamos hoy frente al "espejismo" del todo-está-perfecto.

Pero incluso esta respuesta es engañosa. La misma pregunta encierra un falso problema: si la "maquinaria" no ha logrado el objetivo, es justamente en razón de esta crisis de polarización. Por eso, insisto, en el escenario que se abre luego del 26-S, la apuesta debe ser por la repolarización de la sociedad venezolana, la construcción de hegemonía democrática, revolucionaria y popular, junto a los más de cinco millones que refrendaron su apoyo a la revolución bolivariana, en busca de los que hoy se sienten defraudados y hastiados de la política, y eso incluye a parte importante de los venezolanos y venezolanas que votan contra Chávez, aunque hace tiempo hayan dejado de creer en la vieja partidocracia. No hay cinco millones de oligarcas.

Es mi opinión, Javier, que esta apuesta habrá que asumirla de manera beligerante, pero sin ceder a las pasiones tristes. Parafraseando las palabras de la inmortal Rosa Luxemburgo, escritas con extraordinaria lucidez y vitalidad la víspera de su asesinato: ¡Dónde estaríamos hoy sin esta "derrota", de la que habremos de sacar conocimiento y fuerza!

Parlamentarias 26-S: Un análisis preliminar

Exactamente a las 2 de la mañana de este lunes 27 de septiembre, la Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, comenzó a ofrecer los resultados prelimares de las elecciones parlamentarias. Con una participación global del 66,45%, el chavismo ha alcanzado 95 diputados, la oposición 64, quedando 6 cargos en disputa. Aún no están disponibles las cifras oficiales globales de la votación para cada fuerza política, a menos que se tomen como tales los datos (que es necesario verificar) referidos al Parlatino: 5 millones 222 mil 354 del PSUV contra 5 millones 54 mil 114 de la MUD (una diferencia de 168 mil 240 votos).

Despejada la duda sobre los resultados electorales, descartados el peor escenario (victoria opositora) y la mayoría absoluta del PSUV (dos tercios o 110 de un total de 165 diputados), lo primero que hay que decir es que el objetivo principal se alcanzó: el chavismo se mantiene como la fuerza política mayoritaria del país (con el 57,5%, hasta ahora, de la nueva Asamblea Nacional).

Esta situación le permite asumir con mayor holgura y capacidad de maniobra el siguiente objetivo: repolarizar la sociedad venezolana. Mucho especularon los voceros opositores sobre la necesidad de "derrotar" al chavismo, impidiendo que alcanzara los dos tercios de la Asamblea Nacional, porque esto implicaría la "radicalización" del proceso venezolano. El problema es que en el discurso opositor, como lo sabemos de sobra, esta "radicalización" significa la consolidación de un sistema "totalitario" y "comunista", que cercana las libertades políticas del pueblo venezolano. Tocará a las fuerzas opositoras evaluar la pertinencia y sobre todo las falencias de un discurso que le ha impedido, una y otra vez, granjearse el apoyo de las mayorías. Cantarán victoria, sin lugar a dudas, pero la procesión va por dentro (un proceso incipiente de recomposición de su clase política). Pero éste es un asunto que no nos compete. Dicho sea de paso: el peor error que puede cometer la vocería oficial del chavismo es enfrascarse en una polémica estéril con la partidocracia, intentando "demostrarle" que no ha vencido. Lo otro es evitar el triunfalismo acrítico, que en estas circunstancias es el peor de los consejeros.

Repolarizar significa precisamente esto: avanzar en el proceso de radicalización democrática de la sociedad venezolana. Sí, radicalización democrática. Ésta implica recuperar y afinar "los mecanismos de interpelación mutua entre Chávez y la base social del chavismo, buena parte de la cual está hastiada de la cortedad de miras estratégica del chavismo oficial, que insiste en comportarse como minoría". Implica recuperar lo que hizo grandioso al chavismo: si éste "significó la progresiva politización del pueblo venezolano, fue porque hizo visible a los invisibles y dio voz a los que nunca la tuvieron". Significa, de igual forma, una lucha sin cuartel contra "burócratas, corruptos, dirigentes mediocres, oportunistas, estalinistas", ninguno de los cuales "es hegemónico en el chavismo. Su existencia está lejos de ser aceptada de manera cómplice o resignada por el resto, y en cambio es fuente permanente de malestar y conflicto". Significa, también, saber leer los signos, donde los hubiere, de "hastío por la política" en las bases sociales del chavismo.

Entre otras cosas (puesto que la definición de una agenda tendrá que ser obra colectiva), lo anterior implica revisar la relación entre el partido/maquinaria y la amplia base social del chavismo, que están lejos de significar lo mismo. Allí donde el partido está alienado del chavismo popular, mal puede pensarse que funciona como "vanguardia". Ejemplos sobran de luchas, dinámicas y formas de organización popular en peligro de ser cooptadas (o cooptadas ya, con el saldo de la desmovilización popular) por el partido. Implica también un amplísimo debate sobre la necesidad de relanzar el objetivo de crear una nueva institucionalidad (derrotando al Estado burgués), lo que pasa por reducir la distancia que media entre el socialismo en tanto que horizonte estratégico, y las formas de gobierno propiamente socialistas. Esto quiere decir que es necesario preguntarse: ¿qué significa gobernar socialistamente? ¿Qué distingue a un gobierno socialista (en la práctica, en el cómo del gobierno) de las formas de la vieja partidocracia y los métodos de la burguesía parasitaria? Esto es: en lugar de la "gestionalización" de la política, "repolitización" de la gestión, subrayando, por supuesto que sí, su carácter de clase. Educación, salud y alimentación seguirán siendo las principales áreas donde será posible continuar ensayando la construcción de esta nueva institucionalidad, defendiendo los logros obtenidos pero sopesando y corrigiendo las fallas.

Un dato en particular, y ya habrá tiempo de analizarlo con mayor detenimiento, refuerza la hipótesis de la necesidad de la repolarización: la derrota aplastante de las fuerzas políticas (y en particular del PPT) que hicieron de la "despolarización" la bandera de su campaña.

El propósito de este análisis preliminar, que puede resultar incómodo para algunos, no es hacer leña del árbol caído. A menos que, efectivamente, los haya quienes se asuman caídos, derrotados o en desventaja e intenten ocultar su derrota con discursos triunfalistas. Tanto el triunfalismo como el derrotismo son pasiones tristes, y lo que está en juego es algo muy serio como para encarar las nuevas circunstancias de manera vacilante o con ínfulas de superioridad. Sobreestimar la propia fuerza es la vía más fácil para perderla. Quien la subestima, está perdido de antemano.

Considero que el escenario que se abre a partir de los resultados del 26-S hace absolutamente pertinentes todas estas reflexiones e interrogantes (entre otras). Por eso, estoy convencido de que la revolución bolivariana ha sido la gran vencedora. Es tiempo de deliberación, de revisión, de invención. Es el tiempo de las oportunidades: de la posibilidad infinita de imprimirle mayor vitalidad y fortaleza a un proceso que, doce años después, aún es capaz de alcanzar una "sólida victoria", lo suficiente como para avanzar en la creación de las condiciones que hagan posible su radicalización democrática. Son tiempos de revitalización política. Bienvenidos sean.

26 de setiembre de 2010

Parlamentarias 26-S: ¡Pa Miraflores!


Mientras seguimos a la espera de los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral, y continúa la intensa circulación de proyecciones que dan la ventaja al chavismo, hace unos quince minutos Chávez ha hecho un llamado para que el pueblo se acerque hasta Miraflores.

Tal parece que será noche de celebración popular.

A lo lejos ya se escuchan los primeros cohetonazos y cornetazos. La calle comienza a agitarse.

Tal parece que "el pobre en su choza" ha vuelto a triunfar.

24 de setiembre de 2010

El mico-mandante de El Nacional y la dictadura

Cada vez que presencio un episodio tan grotesco como el protagonizado por el diario El Nacional, con la mancheta rabiosa y miserablemente racista y denigrante de su edición del viernes 24 de septiembre de 2010, recuerdo ese texto hermoso, apasionado y extraordinariamente lúcido que es La revolución rusa, de Rosa Luxemburgo.

El Nacional, viernes 24 de septiembre de 2o10. A/7. La mancheta a la izquierda, debajo de la editorial.

En él, Luxemburgo no sólo destaca la grandeza del Octubre revolucionario, sino que señala algunos de los desaciertos de Lenin y Trostky. A su juicio, había sido un error la decisión de no convocar a elecciones para una nueva Asamblea constituyente, que expresara la correlación de fuerzas resultante del triunfo de la revolución bolchevique. Una en particular, de entre todas sus aseveraciones, destaca por su franqueza: "La libertad sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido - por muy numerosos que puedan ser - no es libertad. La libertad es siempre únicamente la del que piensa de otra manera. No es por ningún fanatismo de 'justicia', sino porque todo lo que de pedagógico, saludable y purificador tiene la libertad política depende de esta condición y pierde toda eficacia si la 'libertad' se convierte en privilegio".

Suficientemente persuadido de los riesgos que entrañan las burdas analogías, y por tanto dispuesto a guardar las debidas distancias históricas, estoy convencido, sin embargo, de la absoluta vigencia de las palabras de Rosa. Porque es cierto que la libertad es siempre únicamente para el que piensa distinto.

Lo que resulta totalmente intolerable es que en nombre de la libertad en abstracto, un pequeño grupo de privilegiados haga impune apología de la aniquilación del enemigo político. Tal es lo que ha hecho El Nacional, cuando a propósito de la muerte del Mono Jojoy, comandante guerrillero de las FARC, ha publicado en sus páginas: "Murió el Mono y queda el mico". Si muerto el Mono Jojoy lo que queda es el mico (el mico-mandante, según los usos del lenguaje antichavista), ¿quién puede dudar que El Nacional desea - y lo expresa públicamente - la muerte del comandante Chávez?

La mancheta en la edición digital de El Nacional.

¿Qué hacer frente a la barbarie ilustrada de los medios burgueses? ¿Cómo enfrentar tan graves demostraciones de odio, que son como escupitajos contra la dignidad humana? Esto es motivo de un amplio debate en el seno del chavismo. En circunstancias similares, he tomado posición en contra del cierre de medios, porque creo que a las miserias de los medios burgueses debe respondérsele con medios dignos de ser llamados democráticos y revolucionarios.

Pero es probable que la misma Rosa Luxemburgo - cuya memoria ha sido mancillada por cierta historiografia que, descontextualizando sus afirmaciones, ha pretendido presentarla como enemiga de los bolcheviques - no opinara de la misma manera. En el mismo texto escribía también: "Cuando después de la revolución de octubre toda la clase media, la intelligentsia burguesa y pequeño-burguesa, boicotearon durante meses al gobierno soviético, paralizaron el tráfico ferroviario y las comunicaciones postales y telegráficas, el sistema escolar y el aparato administrativo, oponiéndose así al gobierno obrero, todas las medidas de presión estaban evidentemente justificadas; había que utilizar la desposesión de derechos políticos, de medios de subsistencia económicos, etcétera, para romper con mano de hierro la resistencia. Entonces se manifestaba justamente la dictadura socialista, que no puede retroceder ante ninguna medida de fuerza para imponer o impedir determinadas medidas en interés de la comunidad".

Léase bien: todas las medidas. Mano de hierro. Desposesión de derechos.

Rosa Luxemburgo se oponía a la supresión de derechos de las clases trabajadoras ("Sin elecciones generales, libertad de prensa y de reunión sin restricciones, sin una libre lucha de opiniones diversas, la vida desaparece de todas las instituciones públicas, se convierte en una vida aparente y la burocracia pasa a ser el único elemento activo"), pero no contra las clases enemigas de los trabajadores.

Más aún, Luxemburgo afirmaba: "El error fundamental de la teoría leninista-trotskista es, precisamente, que opone, exactamente igual que Kautsky, la dictadura a la democracia. 'Dictadura o democracia', reza el planteamiento tanto en los bolcheviques como en Kautsky. Éste opta naturalmente, por la democracia y precisamente por la democracia burguesa, ya que la sitúa como alternativa a la transformación socialista. Lenin-Trotsky optan, por el contrario, por la dictadura en oposición a la democracia y, consiguientemente, por la dictadura de un puñado de personas, es decir, por la dictadura según el modelo burgués. Se trata de dos polos opuestos y ambos están igualmente alejados de la política verdaderamente socialista. El proletariado jamás puede, una vez tomado el poder, seguir el buen consejo de Kautsky, bajo el pretexto de la 'inmadurez del país', y renunciar a la revolución socialista y dedicarse solamente a la democracia sin traicionarse a sí mismo, a la Internacional y a la revolución. Tiene el deber y la obligación de adoptar inmediatamente medidas socialistas del modo más enérgico, intransigente y desconsiderado, es decir, ha de ejercer la dictadura, pero la dictadura de clase, no la de un partido o la de una camarilla, es decir, ha de conducirse a la más amplia luz pública, con la más activa y libre participación de las masas, con una democracia sin trabas. 'En tanto que marxistas jamás hemos sido idólatras de la democracia formal', escribe Trotsky. Cierto, jamás hemos sido idólatras de la democracia formal. Pero tampoco hemos sido idólatras del socialismo o del marxismo... Jamás hemos sido idólatras de la democracia formal y esto sólo quiere decir: nosotros distinguimos siempre el núcleo social de la forma política de la democracia burguesa, desvelamos siempre el amargo núcleo de desigualdad social y de falta de libertad que se esconde debajo de la dulce cáscara de la igualdad y la libertad formales, pero no para rechazar éstas, sino para estimular a la clase obrera a que no se conforme con la cáscara, sino más bien, que se haga con el poder para llenarlo de un nuevo contenido social. La tarea histórica del proletariado, una vez llegado al poder, es construir en lugar de la democracia burguesa, la democracia socialista, no cualquier clase de democracia. Pero la democracia socialista no comienza sólo en la tierra prometida, una vez creada la base de la economía socialista, como un regalo de Navidad acabado para el buen pueblo que entretanto ha apoyado a un puñado de dictadores socialistas. La democracia socialista empieza al mismo tiempo que la demolición del dominio de clase y la construcción del socialismo. Comienza en el momento de la conquista del poder por el partido socialista. No es otra cosa que la dictadura del proletariado. Ciertamente: ¡dictadura! Pero esta dictadura consiste en el modo de aplicación de la democracia, no en su supresión".

¡Dictadura!

Insisto: las burdas analogías históricas siempre son impertinentes. Además de sospechosas, son improductivas, estériles. A despecho de la denuncia anti-comunista y anti-totalitaria de los medios antichavistas, en Venezuela no se ha producido una revolución socialista. No gobierna la clase obrera. La economía sigue siendo capitalista. ¡Cuántos resabios persisten de la institucionalidad burguesa! Pero sobre todo hay que decir: ¡cuán infinitamente lejos estamos de una dictadura a lo Rosa Luxemburgo!

Que manchetas como las de El Nacional nos sirvan para no olvidar cuán lejos estamos de la democracia que anhelamos.

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Mientras escribía estas líneas llegó me llegó un correo cuyo destinatario se identifica como José Francisco Rodríguez. No lo conozco.

Dice: "Vas a votar por las focas ANIMAL". Probablemente en respuesta a mi artículo previo: Contra la 'despolarización': Por qué voy a votar por los candidatos de Chávez.


Sí, para nuestros "demócratas", los chavistas somos unos animales que vamos a votar por animales. Como el mico. Mandante.

22 de setiembre de 2010

Contra la “despolarización”: Por qué voy a votar por los candidatos de Chávez

A la izquierda, apostado en las escalinatas de El Calvario, el pueblo saluda. A la derecha, encima de un camión, Chávez y los candidatos devuelven el saludo. Caracas, miércoles 22 de septiembre de 2010. Más aquí.

A diferencia de lo que ha logrado imponerse como sentido común, parto de la hipótesis de que en Venezuela no existe la polarización, en singular, sino tres polarizaciones.

La primera de ellas traduce el terror del antichavismo incipiente frente a la amenaza chavista. El desmoronamiento de la partidocracia y la sola perspectiva de una trasgresión del orden democrático burgués encienden las alarmas. Eso es lo que supone Chávez: una amenaza, un hombre que polariza con su "discurso violento", estimulando el "odio de clases" y "dividiendo" al país. Se trata de un discurso de la polarización que pretende ocultar las contradicciones de clase, inscrito en la tradición que concibe a la democracia como el sistema de gobierno más adecuado para gestionar el conflicto social, siempre en provecho de las elites.

La segunda es el resultado del doble proceso mediante el cual Chávez interpela y es interpelado permanentemente por el chavismo popular. Durante largo tiempo invisibilizado y excluido, el pueblo irrumpe en la escena política, y con él se hacen escandalosamente visibles las contradicciones de clase. Esta polarización implica agitación, movilización y por supuesto conflicto, antagonismo, y hace posible la repolitización de la sociedad venezolana.

La tercera es de más reciente data y es un producto del cruce de las dos anteriores. Más precisamente, habría que decir que es consecuencia directa del agotamiento parcial – y no definitivo – de la segunda, de la polarización chavista. Si falla el proceso de interpelación mutua y constante entre Chávez, el partido o el gobierno, y la base social del chavismo, el resultado es el hastío por la política. De igual forma, si el chavismo oficial concentra sus esfuerzos en lo que Maryclen Stelling ha llamado la "pequeña batalla", enfrascándose en una pelea sorda con lo más ruin de "las oposiciones", pierde en orientación estratégica. Sobreexpone al antichavismo y vuelve a invisibilizar a la base social del chavismo. Es mayoría, pero actúa como minoría enfrentada a otra minoría.

Sin abandonar del todo el primer uso de la noción de polarización – Chávez y su "discurso violento" –, de un tiempo a esta parte el antichavismo – o parte de él – ha logrado imponer el discurso de la polarización de dos minorías. Discurso que implica la ventaja estratégica de asimilar o hacer equivalentes a chavismo y oposición – o a una parte de ella: la vieja partidocracia. Sin nada que lo distinga, el chavismo termina siendo lo mismo que la vieja partidocracia. ¿Conclusión? Ninguno de los dos constituye una alternativa. ¿Quiénes vendrían a representar, entonces, la alternativa? Naturalmente, los portavoces de este discurso.

Lo que no debe pasar inadvertido es que los portavoces de este discurso no serían, realmente, una alternativa política frente a dos minorías, sino frente al chavismo, el cual no sólo sigue siendo la principal fuerza – o conjunto de fuerzas y tendencias – del país, sino la única que encarna la posibilidad de avanzar en la radicalización democrática de la sociedad venezolana. Burócratas, corruptos, dirigentes mediocres, oportunistas, estalinistas: ninguno de estos elementos es hegemónico en el chavismo. Su existencia está lejos de ser aceptada de manera cómplice o resignada por el resto, y en cambio es fuente permanente de malestar y conflicto. Lo que distingue al chavismo, lo que sigue siendo su elemento predominante es el chavismo popular, cuya cultura política, macerada durante los últimos once años y más, es profundamente "participativa y protagónica", antiburocrática e igualitaria. Si no se toma en cuenta este cuadro de fuerzas – expuesto aquí a muy grandes rasgos – es imposible comprender por qué el chavismo a veces luce francamente débil y agotado, y otras veces fuerte y robustecido.

Los portavoces del discurso de la polarización de dos minorías subrayan las debilidades del chavismo, pero ocultan sus fortalezas. Sobrevalorando sus flancos débiles, es fácil presentarlo como una fuerza – o un líder, un partido, una gestión de gobierno – en decadencia, con poco futuro. Por más que hablen de la necesidad de que "las partes" recuperen la capacidad de "entendimiento" para que la democracia venezolana transite un camino con menos sobresaltos, por más que empleen un vocabulario típicamente "progre" – la izquierda antichavista, que ha adoptado este discurso, prefiere un lenguaje más radical – su apuesta es contener y adocenar el proceso político iniciado por el chavismo.

De manera que contra las voces que claman por la "despolarización" de la sociedad venezolana, planteo la necesidad de re-polarizarla, recuperando y afinando los mecanismos de interpelación mutua entre Chávez y la base social del chavismo, buena parte de la cual está hastiada de la cortedad de miras estratégica del chavismo oficial, que insiste en comportarse como minoría. Porque el problema es que de tanto insistir, puede terminar siéndolo.

El resultado de las elecciones de este 26 de septiembre determinará si habremos de emprender este proceso de repolarización en condiciones ventajosas o desventajosas. Reafirmar que el chavismo sigue siendo la fuerza mayoritaria del país supone una posición de ventaja inestimable. Por eso, votaré por los candidatos de Chávez.

16 de setiembre de 2010

"¡Te lo dije!"

El te-lo-dijismo es, en esencia, melodramático

A medio camino entre la debilidad de carácter y la falta de criterio, el te-lo-dijismo es lo propio de quienes juzgan conveniente opinar sobre hechos consumados, antes que comprometer su capacidad de juicio ensayando análisis de situaciones o valoración de escenarios posibles.

Aunque el te-lo-dijismo no distingue tendencias políticas, prevalece entre cierto antichavismo "progre", para el cual el chavismo ha terminado siendo peor que la enfermedad. Muchísimo más temprano que tarde, ante los primeros avisos de tormenta, nuestros "progres" decidieron ponerse a buen resguardo. Desde entonces, realizan el inventario de todo lo perdido durante el naufragio. Si es un hecho consumado que el chavismo es una nave que hace mucho se fue por el despeñadero de la historia, la tarea es sencilla. Basta con decir: "¡Te lo dije!".

Bien se trate de alguna de las dos variantes: que en el chavismo todo está perdido (porque es inocultable el agotamiento de su clase política, porque conservadores y oportunistas han desplazado a las tendencias revolucionarias, etc.), o que con el chavismo todo está perdido (la posibilidad del acontecimiento revolucionario), el antichavismo "progre" hace tiempo que nos lo dijo.

El te-lo-dijismo no equivale sólo a la suspensión del juicio crítico (los análisis sobran cuando todo ha sido dicho), sino que es también un estado de ánimo: todos los días es el día del juicio final. Pero más que genuinamente apocalíptico, su tono, y también su actitud, son las del depresivo, que resiente vivir en el peor de los mundos posibles. De hecho, nada disgusta más a los partidarios del te-lo-dijismo que se les acuse de pesimistas. Descolocados, sin orientación ni defensa, sólo alcanzan a acusar rabiosamente a sus interlocutores de "optimistas" irresponsables y cómplices del status quo.

El te-lo-dijismo tendencia antichavista "progre" comparte con el antichavismo en general su propensión al desencanto, siendo en el primero más marcado, puesto que alguna vez se ilusionó con el chavismo. Decepcionados todos, son incapaces de leer los múltiples signos del hastío chavista, uno de los principales combustibles de la política hoy día.

Ahora que el fin está cerca, y sobre todo si usted es de los que dice que es imposible leer la prensa de este país o mirar los canales informativos, sepa que el día después de Chávez habrá llegado el tiempo sombrío del te-lo-dijismo: cantidades inimaginables de "expertos" que jamás entendieron nada, intentando convencernos de que hace mucho nos advirtieron que el fin estaba cerca, pero no quisimos escuchar cuando nos dijeron: "¡Te lo dije!".

8 de setiembre de 2010

París: Tiuna el fuerte en el Louvre

El video fue grabado el miércoles 1 de septiembre de 2010. La calidad no es muy buena, pero el cariño sigue siendo el mismo.

Pa todos los panas de la movida cultural, popular y revolucionaria de Caracas, y especialmente dedicado a los panas entrañables que hacen posible Tiuna el fuerte, siempre representando, donde sea y cuando sea.

Salud.


7 de setiembre de 2010

París: Nuestro homenaje a los combatientes de la Comuna

"París es infinita", me escribía un querido amigo antes del viaje. Habría que agregarle que tiene mucho de indescriptible. Indescriptible porque resulta cuesta arriba escribir de ella sin caer en lugares comunes. Pero París, como cualquier otra ciudad, es también maneras de recorrerla. En mi caso, para reencontrarme con una parte de nuestra historia. No de la "historia universal", sino de la nuestra. Tal vez por eso, ningún lugar me conmovió más que el Père-Lachaise, el cementerio más grande de la ciudad, creado en los tiempos de Napoleón.

Recorrer el Père-Lachaise fue una oportunidad para seguir algunas de las huellas de la gloriosa Comuna de París, de 1871. En uno de sus muros (ángulo este del cementerio) fueron fusilados ciento cuarenta y siete combatientes de la Comuna. Allí se erige el Muro de los Federados (Mur des Fédérés), en honor a los caídos. Pero el Père-Lachaise fue también escenario, la tarde del sábado del 27 de mayo de 1871, de una de las últimas batallas de lo que Marx llamó la "guerra civil" en Francia, que culminó con la derrota de la Comuna, un día después. Los comuneros, ampliamente superados en número, con escasas municiones, utilizaron las lápidas para cubrirse del fuego enemigo. Algunos, ya sin municiones, libraron batallas cuerpo a cuerpo, a cuchillo, con los versalleses. Así lo cuenta Prosper Olivier Lissagaray, en su Historia de la Comuna de París: "Mientras su frente cede los federados son atacados por detrás. Desde las cuatro de la tarde los versalleses asedian el Père-Lachaise, que apenas contiene doscientos federados, siempre sin disciplina, sin previsión; los oficiales no han podido hacer almenar los muros. Los versalleses abordan por todas partes a la vez ese temido recinto y la artillería del bastión ara el interior. Las piezas de la Comuna no tienen casi municiones desde la tarde. A las seis, los versalleses, no atreviéndose, a pesar de su número, a intentar la escalada, cañonean la gran puerta del cementerio. Ésta cede prontamente pese a la barricada que la apuntala. Abrigados detrás de las tumbas, los federados disputan su refugio. Hay en las bóvedas combates al arma blanca. Los adversarios ruedan y mueren en las mismas fosas. La oscuridad no detiene la desesperación". En La guerra civil en Francia, Marx cita el relato del "corresponsal parisino de un periódico conservador de Londres", que narra lo que ocurría en París luego del combate en el Père-Lachaise: "Mientras a lo lejos... se oyen todavía disparos sueltos y entre las tumbas del cementerio de Père-Lachaise agonizan infelices heridos abandonados; mientras 6.000 insurrectos aterrados vagan en una agonía de desesperación en el laberinto de las catacumbas y por las calles se ven todavía infelices llevados a rastras para ser segados en montón por las mitrailleuses resulta indignante ver los cafés llenos de bebedores de ajenjo y de jugadores de billar y de dominó; ver cómo las mujeres del vicio deambulan por los bulevares y oír cómo el estrépito de las orgías en los cabinets particuliers de los restaurantes distinguidos turban el silencio de la noche". Este monstruoso espectáculo hace escribir a Marx: "En cada uno de sus triunfos sangrientos sobre los abnegados paladines de una sociedad nueva y mejor, esta infame civilización, basada en la esclavización del trabajo, ahoga los gemidos de sus víctimas en un clamor salvaje de calumnias, que encuentran eco en todo el orbe. Los perros de presa del 'orden' transforman de pronto en un infierno el sereno París obrero de la Comuna. ¿Y qué es lo que demuestra este tremendo cambio a las mentes burguesas de todos los países? ¡Demuestra, sencillamente, que la Comuna se ha amotinado contra la civilización! El pueblo de París, lleno de entusiasmo, muere por la Comuna en número no igualado por ninguna batalla de la historia. ¿Qué demuestra esto? ¡Demuestra, sencillamente que la Comuna no era el gobierno propio del pueblo, sino la usurpación del Poder por un puñado de criminales! Las mujeres de París dan alegremente sus vidas en las barricadas y ante los pelotones de ejecución. ¿Qué demuestra esto? ¡Demuestra, sencillamente, que el demonio de la Comuna las ha convertido en Megeras y Hécates! La moderación de la Comuna durante los dos meses de su dominación indisputada sólo es igualada por el heroísmo de su defensa. ¿Qué demuestra esto? ¡Demuestra, sencillamente, que durante dos meses, la Comuna ocultó cuidadosamente bajo una careta de moderación y de humanidad la sed de sangre de sus instintos satánicos, para darle rienda suelta en la hora de su agonía!".

Si, como ha escrito Marx, la Comuna fue la "primera vez en la historia" que "simples obreros se atrevieron a violar el privilegio gubernamental de sus 'superiores naturales'", tomando "en sus propias manos la dirección de la revolución" y realizando, además, "su labor de un modo modesto, concienzudo y eficaz", se entiende por qué la historia de la Comuna es también la nuestra; se logra comprender que en el Père-Lachaise son los nuestros los que han resistido, han caído en combate o han sido fusilados. Bajo la tierra del Père-Lachaise reposa nuestra sangre.

A los nuestros hemos rendido un modesto homenaje.

Vive la Commune!

El Muro de los Federados en 1900. Por: Eugène Atget.

Muro de los Federados. A sus pies fueron sepultados, en una fosa común, los ciento cuarenta y siete combatientes fusilados el 28 de mayo de 1871. A la derecha, Sandra Mikele. Sábado 4 de septiembre de 2010. Por: Miguel Ángel Romero

Muro de los Federados. Flores rojas a los mártires de la Comuna. Sábado 4 de septiembre de 2010. Por: Miguel Ángel Romero

De espaldas, Meresvic. Sábado 4 de septiembre de 2010. Por: Miguel Ángel Romero

"A los muertos de la Comuna. 21-28 Mayo 1871". Sábado 4 de septiembre de 2010. Por: Miguel Ángel Romero








6 de setiembre de 2010

París: Campos Elíseos, la belleza y el Infierno

La Avenida de los Campos Elíseos, la plus belle du monde (la más bella del mundo), cuyo nombre hace referencia a la sección del Infierno en el que, según la mitología griega, reposan las almas justas y virtuosas, es también el lugar de asiento de algunas almas olvidadas.

La imagen fue captada por Miguel Ángel Romero, el martes 31 de agosto de 2010, en la parte comercial de la Avenida, cercana al Arco del Tiunfo.

El Infierno también puede ser bello.